24 marzo 2007

¿Acaso quieren abrir un Guantánamo en Madrid?

Quien esto escribe es uno más de los muchos españoles que apuestan por analizar las cosas en frío, sin urgencias.
¿Por qué?
Pues porque en frío se evita decir simplezas como las que han proliferado con motivo de la absolución del vasquista Arnaldo Otegi, cuyo procesamiento obedecía a una acusación que llevaba años rodando de cajón en cajón por un presunto delito de enaltecimiento del terrorismo.
El folletín es fruto del empeño de aquel fiscal general del Estado apellidado Cardenal --sí, el mismo que okupaba un piso de propiedad pública en el País Vasco, ¡todo un ejemplo de rigor!
Pues bien, tanto empeño pusieron que, al final y por cabezonería, los talibanes lograron sentar a Otegi en el banquillo por unos hechos que, en todo caso, merecían ser ignorados, pues a la postre Otegi lo único que hizo fue participar en un homenaje funerario a una persona joven que perdió la vida por poner en práctica la absurda convicción de que en un Estado democrático la violencia también es una herramienta política justificable.
Y ahora, consumado el empeño de crear problemas donde lo único que hay es tristeza y rabia por tanta sinrazón, la Fiscalía --tal como era de esperar en un Estado de Derecho-- ha tenido que retirar una acusación que carecía de sustancia.
Pero al PP aznarista tanto le da, ha aprovechado la ocasión para emponzoñar un poco más la convivencia, alegando para ello medias verdades y falsedades evidentes.
¿Que pretende el PP?, ¿que los tribunales de España legalicen los métodos de Guantánamo?
Rajoy y su vigilante ideológico --Aznar López-- parecen haber olvidado un principio consustancial e irrenunciable del Estado de Derecho: La finalidad fundamental de la Justicia no es castigar a quien parece culpable, sino asegurar que no es condenado un inocente.
ENLACE a un texto de interés:
"¿Falta de pruebas?, no; en todo caso, ausencia de delito", en la bitácora ARABATIK.

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