10 marzo 2007

Castigadas por pronunciar la palabra vagina

Tres estudiantes neoyorquinas de 16 años --Megan R.Elan S. y Hannah L.-- han sido sancionadas por la dirección del centro escolar donde cursan enseñanza media por haber pronunciado la palabra vagina.
El pecado e infracción del reglamento del instituto tuvo lugar durante lectura de una pieza teatral en cuyo texto figura el vocablo, cosa por otro lado inevitable si se tiene en cuenta que la obra se titula Los monólogos de la vagina.
A pesar de tan llamativo como chocante epígrafe, el libro no es morboso, ni siquiera erótico. Para nada. El libro, del que es autora Eve Ensler, refleja sentimientos y vivencias de doscientas mujeres en otras tantas entrevistas personales.
En EE UU, podía haber sido peor
Esta foto de una marca de ropa
infantil incita a la práctica
del turismo sexual (¿?), según
el Defensor del Menor de
la Comunidad de Madrid 
Así las cosas, la sanción es incomprensible y ha motivado cierta polémica... ¡porque ha ocurrido en Nueva York!, pues si el escenario hubiera sido una ciudad o villa del medio oeste probablemente alguien, incluso un profesor, ya habría quemado el libro sólo por figurar "vagina" en el título.
El director del centro escolar, Richard Leprine, ha alega para justificar la sanción que las chicas han sido castigadas por desobedecer una orden previa, no por leer en voz alta la palabra vagina, y ha insistido en que las muchachas fueron advertidas de que no podían leer en voz alta "vagina"...
Pero, ¿si debían leer el texto, cómo evitar mencionar la maldita palabra? Vamos, ni el director es capaz de explicar la sanción.
En todo caso, que un centro de enseñanza prohíba a sus alumnas pronunciar la palabra vagina revela la existencia de graves perversiones culturales, amén de una sexitis galopante.
Salvando las distancias, está visto que hay personas que deben estar especialmente dotadas para ver o intuir el delito, como parece ser el caso del Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, que ha demanda la retirada de un anuncio de ropa infantil de Armani [ver foto] porque, según el titular de esa institución, la imagen es una incitación a la práctica del turismo sexual para acceder a niñas menores de edad.
[Más información sobre el caso madrileño. en 20minutos]
Volviendo al caso neoyorquino, ese tipo de episodios explican que el escaso electorado que vota en las presidenciales de EE UU (menos del 35 % del censo) haya elegido a George W. Bush, quien ha llegado a decir que «Dios me ha emplazado a defender los valores de la civilización cristiana».

4 comentarios:

  1. Me temo que estamos llegando a una situación que roza el esperpento. Me parece que en este caso el pecado está en los ojos que miran, no en lo que refleja la fotografía.

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  2. Aviados vamos, porque estas estupideces se contagian más rápido que el virus de la gripe. Puestos a prohibir les doy a esos que prohíben algunos ejemplos de palabras que pueden inducir a la indecencia y al pecado: boca (con ella se practican cunnilingus y felatios), dedo (con ellos se practican masturbaciones), nariz (con ella se huelen los efluvios sexuales), oreja (con ella se percibe auditivamente la lascivia)... En fin, saludos.

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  3. No se si es más ridículo lo de los americanos o lo de los españoles.

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  4. Lo que dice Felipe es doblemenete significativo porque fue precisamente la Iglesia Católica la que acuñó eso de que en ocasiones el pecado está en los ojos del que mira. POrque es bien preocupante que un adulto vea una tentación sexal al miar a esas dos crías ¡disfrazadas! de mujeres adultas. En la imagen hay mal gusto, esto sí es innegable.

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