29 julio 2007

Eléctricas: ¿Cómodos vasallos o ciudadanos consecuentes?

El apagón que con mayor o menor gravedad han sufrido unos 80.000 barceloneses ha revitalizado, aunque en ámbitos minoritarios, un debate interminable en torno a derechos y obligaciones de los ciudadanos, sin olvidar que hay dos tipos de obligaciones: las legales y las que cada individuo tiene con la colectividad.
El episodio barcelonés ayuda a comprender el alcance del debate y de los inconvenientes que se derivan del individualismo y la inhibición.
Tras meses y años de comodidad institucional, la Administración no controla como debiera los servicios públicos, mucho menos los privatizados, lo que ha alimentado el egoísmo empresarial; de modo que las compañías suministradoras de energía han restringido inversiones, eluden responsabilidades; resultado: el servicio falla estrepitosamente y sin embargo, sólo 200 de los 80.000 afectados acuden a la protesta convocada por varias organizaciones civiles.
La injustificable falta de previsión de las compañías ante un accidente y sus consecuencias (oscuridad, alimentos destruidos, negocios perjudicados...) han sido profusamente descritos; pero, ¿cuál ha sido la actitud de unos y otros?
La reacción de las compañías y de la Administración ha sido la que ya parece propia de estos casos: echar balones fuera; y la actitud de la mayoría de los ciudadanos --¿para qué engañarse?-- ha sido la propia de una sociedad en la que la mayoría de las personas viven aisladas, delegan, renuncian, cierran los ojos, lloran, se esconden y se lamentan, pero sólo levantan la voz en casa.
Las dos reacciones más comunes ante el apagón y otros episodios similares son reveladoras: hay quienes piden más policía y hay quienes recomiendan resignación.
El asunto es político, naturalmente, pero de ida y vuelta, pues subyacen cuestiones culturales, históricas, sociológicas... ¡Mala cosa que la generalidad de los ciudadanos renuncien a exigir sus derechos y los servicios que paga más allá de las indemnizaciones! No exigir el respeto debido revela falta de respeto por uno mismo.
Decenas de miles de abonados burlados y sólo doscientas personas han participado en la protesta civil y apartidaria.
TEXTO de ImP relacionado: "El apagón de Barcelona arroja luz".
NOTA:
Por favor, que los territorialistas no caigan en la trampa habitual, pues este comentario se refiere a un hecho acaecido en Catalunya pero es extrapolable a decenas de situaciones en distintas ciudades de España.

3 comentarios:

  1. siempre sucede lo mismo, las expectativas de los medios de comunicación nunca están a la altura real de las sociales. los periodistas tendemos a escandalizarnos por nuestros lectores, y cuando suceden cosas así nos sorprendemos. pero, ¿cómo soprendernos? si vivimos en una sociedad como esta es precisamente porque el conformismo campa a sus anchas! si la gente fuese reivindicativa viviríamos en otro mundo bien distinto!

    un bico.

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  2. A veces me pregunto ¿que narices (no quiero soltar tacos) nos está pasando? Luego nos extrañamos de que los jóvenes no tengan espíritu de lucha, si entre noticias y casos como este, o la anterior noticia que has puesto (madre mía, madre mía) ¿que tipo de espíritu de lucha han de tener? ¿que motivación les queda? ¿para que se van a molestar en luchar por nada y para nada?

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  3. Totalmente de acuerdo con Desesperada.
    Yo he participado en varias manifestaciones en mi vida pero sigo alucinando de la pasividad de la mayoría.
    Pero eso no es nada nuevo: Étienne De la Boetie (s. XVI) ya lo describe en su famoso ensayo titulado Discurso sobre la servidumbre voluntaria. Toda una apuesta por la desobediencia civil no violenta.
    Seguimos cometiendo los mismos errores porque seguimos sin ejercer nuestra libertad. Penoso.

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