16 julio 2007

Protocolo del siglo XVII para un rey del XXI

La vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, ha reabierto el debate sobre el protocolo que debe regir cuando un ciudadano --sea cargo público o no-- saluda al jefe de Estado en los actos oficiales. Y atención, conviene subrayar que se habla de actos oficiales, pues cosa distinta es que el rey o un ministro comparezca en una cafetería a título personal.
Ayer, con motivo del bautizo de la segunda hija del heredero de la corona, Fernández de la Vega saludó al rey sin cumplir lo establecido en el decreto sobre protocolo aprobado en 1987, y con evidente respeto, así como con manifiesta y exquisita educación se limitó a estrechar su mano.
De entrada, lo más curioso y criticable de la norma de 1987 --heredera de formalismos medievales-- es que hace una incomprensible distinción entre hombres y mujeres; pues determina que ellos saluden al monarca haciendo una leve inclinación de cabeza en tanto que ellas deben doblar la rodilla. No parece justificable semejante disparidad y además, machismo aparte, resulta chocante que en el siglo XXI se siga confundiendo respeto con sometimiento, pues --al margen de que se trate de una simple formalidad-- inclinar la cerviz o hacer una semigenuflexión son, a la postre, gestos que encierran significados retrógrados.
Nadie discute que el jefe de Estado deba ser tratado con respeto, pero resulta un tanto absurdo que el respeto se mida con semejante vara y, por el contrario, el propio Estado consienta faltas de respeto a la institución que son premeditadas, realizadas con publicidad y de peligroso significado; como la que, por ejemplo, protagonizó recientemente Jiménez Losantos.
El debate sobre los formalismos protocolarios carece de interés. Lo que realmente cabría debatir es si está justificada tanta memez en torno al protocolo que debe regir en los actos oficiales del jefe de Estado, pues mientras el protocolo --dando por sentado que conviene que lo haya-- no sea actualizado y adecuado al siglo XXI el asunto motivará cíclicas controversias, a cual más estúpida.

1 comentario:

  1. me parece fantástico lo que hizo maría teresa fernández de la vega. menuda estupidez de protocolo. una cosa es la educación, otra eso.

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