15 agosto 2007

¿Hay periodistas repulsivos? Sí, pero no vale generalizar

«Cada vez siento más repulsión hacia la clase periodística».
Así empieza el artículo de Jaime Richart que reproduce Rebelión. El autor reconoce que siente repulsión por «todos los colectivos profesionales cuyos miembros más activos y menos inteligentes suelen refugiarse en la impersonalidad de su asociación; asociaciones inventadas precisamente para amparar a tanto pusilánime».
Dejando de lado juicios de valor generales que merecen una sonrisa, el texto de Richart tiene párrafos que apuntan verdades incontrovertibles.
¿Por ejemplo?
Pues cuando dice que los periodistas se meten en todo, o en casi todo, pero evitan «los grandes pufos, los desfalcos, los abusos de empresas, incluidas las mediáticas y sus agencias con sus empleados, los excesos de las policías y de otras instituciones (…) Los periodistas se limitan a exprimir los escándalos puestos en marcha por venganzas o escrúpulos tardíos de los particulares. Si fuera de otro modo, hace muchos años que los gigantescos abusos urbanísticos en las costas españolas, por ejemplo, habrían pasado profusamente a las primeras páginas de los periódicos y de los informativos televisivos. Pues quince años hace que se presentaron las primeras denuncias en Marbella…»
Es una lástima que Richart pierda credibilidad al caer en uno de los más clásicos errores periodísticos: generalizar.
El de Richard es un texto de opinión, cierto, no informativo; pero esta circunstancia no justifica poner en marcha el ventilador y acusar a todos sin matices.
A pesar de la manifiesta y visceral animadversión del autor --él sabrá a qué obedece tan sañuda satanización del oficio--, el artículo merece la pena ser leído porque apunta cuestiones que rara vez son ventiladas. Si está interesado, pulse aquí y lea.

5 comentarios:

  1. es demasiado tarde para opinar, leer y demás. pero entre el sueño acierto a pensar que ese hombre tiene razón en parte... mañana leeré el artículo. bicos.

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  2. Bueno Félix, hay que ver quién dice las cosas (y dónde). Siempre ha habido enemigos de la libertad de expresión. Y, además, el error más grande de los opinantes al respecto es confundir periodistas con empresas periodísticas. Y a los periodistas nos caen todos los muertos de los "enteraos" que se las saben todas... y jamás pisaron una redacción

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  3. Es cierto que no se debe generalizar. El periodista argentino Tomás Eloy Martínez dice que la verdad está en todas las mentiras en su obra La novela de Perón. Creo, en mi modesta opinión, que las empresas propietarias de los medios informativos tienen intereses económicos apoyando a las empresas que insertan publicidad en sus contenidos. Los medios informativos se copian y en algunos casos los jefes de redacción son incompetentes, lo he leído en http://periodista21.blogspot.com
    en un post de noviembre de 2003. Y lo dice un periodista de una consultora de medios. Saramago critica la manipulación y la tergiversación de los medios informativos en sus últimas novelas Ensayo sobre la lucidez y Ensayo sobre la ceguera. Cuando el río suena...

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  4. bien, más descansada me presento lista para el debate. creo, como dice el pirata, que el problema no está realmente en los periodistas, al menos no en el colectivo hablando en términos generalistas, sino en quienes dirigen los medios. se han acostumbrado a usar la información como moneda de intercambio. y esto afecta a toda la cadena, evidentemente. de lo que yo acusaría a los periodistas es de falta de rebeldía, por aceptar este estatus sin protestar, sin cuestionarlo.

    p.s. me encanta tu nuevo diseño! sobre todo porque compartimos plantilla, ja ja ja ja. bicos.

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  5. Básicamente, estoy de acuerdo con vuestros comentarios. Pero soslayando las exageraciones del tal Richard, a todos los que ejercemos el oficio de informar nos convendría analizar el escenario profesional con al menos el mismo empeño que empleamos para defendernos...
    Ciertamente, empresas propetarias de medios incurren en errores garrafales, pero todos los que trabajamos en una redacción --sea de medios escritos o audiovisuales-- somos conscientes de que en el 80% de las ocasiones --por poner una tasa sólo indicativa-- los diseñadores, ejecutores y fieles guardianes de criterios anti-informativos y banalizadores son periodistas.
    La comodidad y el buen vivir están instalados en nuestra profesión --como entre los médicos, abogados, arquitectos, albañiles, policías o jueces-- desde hace años.
    El valor del texto de Richard es muy muy muy relativo, pero duele porque el "hematoma empobrecedor" que acusa el oficio, ¡no nos engañemos!, es muy preocupante.
    Y para colmo, hay empresarios de prensa que ignotan o no reconocen que la superficialidad informativa es una de las principales causas de que cada vez se venden menos periódicos (en TV y radio los problemas son parecidos pero distintos).

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