26 noviembre 2007

El dólar también pierde fuelle en la OPEP

En junio del año pasado firmé en La voz de Galicia un texto titulado ¿Qué hacer ante el inevitable declive del dólar? En los días siguientes varios amigos y conocidos, incluidos dos economistas, coincidieron en calificar de altamente improbable que la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) cuestionara a corto o medio plazo el patrón dólar en el sistema internacional de transacciones.
Sin embargo, en la recién celebrada tercera cumbre de la OPEP, en Riad y con el régimen saudí como anfitrión, ha ocurrido lo que parecía altamente improbable.
Los gobiernos de varios países exportadores --¡no sólo Irán, como difunden la mayoría de los medios de información convencionales!-- han planteado la conveniencia de desdolarizar en mayor o menor medida el sistema. Abundando en medias verdades, también se ha difundido la especie de que esa iniciativa sólo es una manifestación más del empeño del régimen iraní, obsesionado en agredir al país-satán de los islamistas... ¡Y de los bolivarianos! Indudablemente, política (ideología) e inquinas pesan, pero constituyen el aspecto menos importante del asunto.
La situación es más compleja de lo que indican los analistas orgánicos y los cronistas que confunden la realidad económica con los datos econométricos.
Hay que evaluar la propuesta
al margen de quien la propone
Lo que plantean países como Ecuador, Irán y Venezuela --otros socios de la OPEP han sido menos claros pero respaldan el objetivo último del proyecto-- no es erradicar el dólar, cosa que hoy sería suicida, absurda y materialmente imposible, sino que abogan por incrementar el uso del euro (como divisa reserva y para intercambios), la libra esterlina o el yuan, entre otras divisas, aunque esta última opción será inviable en tanto China siga incumpliendo las reglas de juego que rigen en el mercado de divisas (Pekín tiene intervenidas las tasas de cambio del yuan, que son artificialmente bajas para fomentar la exportación).  
Lógicamente, Arabia Saudí, principal exportador de crudo y aliado económico de EE UU, lidera la opción contraria. Los saudíes incluso han impuesto que en la declaración final de la cumbre no figurara el asunto pese a que los reunidos acordaron por unanimidad que el incremento en la utilización del euro sea debatido en la próxima reunión ordinaria de la OPEP, convocada en Abu Dabi para el próximo 5 de diciembre.
De hecho, al margen de debates y declaraciones oficiales, cada vez son más los países africanos, asiáticos y suramericanos que compran y venden con la divisa paneuropea y que sustituyen parte de sus reservas en dólares por euros o por otras divisas de sus países amigos. Sin olvidar que la depreciación del dólar está erosionando la capacidad importadora de los todos los países, incluidos los de la OPEP.
El asunto seguirá en el candelero en el futuro inmediato y por el bien de la salud mental y política de los ciudadanos convendría que los periódicos serios, y sobre todo los analistas económicos, dejaran de trivializar el proceso mezclando churras con merinas (pleitos mediáticos o políticos con economía real).
A estas alturas ni siquiera los chiíes ni los bolivarianos juegan con las lentejas, por mucho que Bush se empeñe en confundir política-espectáculo con economía.
La única bandera política de EE UU es económica: el dólar y su única política exterior consistente es la que marcan sus multinacionales (incluida la curiosa Reserva Federal).
Casi nada es improbable ni imposible con George W. Bush en la presidencia de EE UU.
PARA saber más de la OPEP, WIKIPEDIA.

2 comentarios:

  1. Voy a hacer un comentario, estimado amigo, en el cual romperé mi forma de hacer las cosas (trabajar sin supuestos, plantear una hipótesis para llegar a un conclusión basándome en hechos, etc.)para iniciarlo con dos premisas pre-concebidas:

    1. Si el precio del dólar baja es porque a EEUU le conviene.
    2. A una mayoría de los países de la OPEP les preocupa más que a los estadounidenses sostener el estatus de divisa internacional del dólar.
    3. La globalización económica es un factor preponderante a favor del mantenimiento del dólar como moneda internacional.

    El descenso en el precio del dólar favorece a los EE.UU. porque le permite equilibrar su balanza comercial, es decir, reducir su déficit. No me extrañaría que en el futuro próximo la FED disminuyera los tipos de interés en otro medio punto, y todos sabemos que disminuir los intereses hace menos atractivos los bonos del tesoro de los EE.UU., promueve su venta, causando un nuevo impulso hacia la baja en el valor de la moneda estadounidense. Si el dolar baja, el precio de los productos de los países exportadores sube en el mercado interno estadounidense, que como sabemos, es el principal mercado mundial y el principal cliente de los países europeos, cuyo crecimiento económico está basado en su capacidad exportadora. Otros países, importantísimos desde el punto de vista del comercio mundial, como China o Japón, también dependen del mercado estadounidense y esta es la razón por la cual el yuan mantiene un valor bajo (aunque sea artificial) ante el dólar. China y Japón no tienen un mercado con un nivel de consumo similar al estadounidense, no pueden reemplazarlo, al igual que muchos otros países del sudeste asiático.

    Sumado a esto, el bajo valor del dólar frente al euro estimula la inversión europea en los EE.UU. Los europeos deberán entonces cambiar euros por dólares para hacer esto, al igual que hacen los países asiáticos que acostumbran a invertir en el mercado norteamericano. Este cambio de divisas servirá para extraer dólares del mercado de dinero mundial retornándolos a los EE.UU. y ayudando a que la depreciación del mismo no llegue a un punto de inflexión catastrófico.

    Por otra parte los países latinoamericanos han de pagar los servicios producidos por sus deudas externas en dólares y no en otra moneda, lo que también servirá para quitar dólares del mercado.

    Por su parte, los EE.UU. controlan la producción de petróleo en Iraq y los saudíes y kuwaitíes, los otros grandes productores de petróleo, no solo se han acostumbrado a que los norteamericanos los protejan (quizás de su mismo pueblo) sino que han invertido ingentes sumas de dinero en empresas estadounidenses lo que, indudablemente, los liga estrechamente al comportamiento de la divisa de este mercado y los inclina a su defensa, contra la actitud de países como Venezuela o Irán que parecen ser los más inclinados a provocar una caída en el valor de esta moneda más por razones políticas que económicas.

    La superabundancia de dólares en el mercado internacional no solo se debe al super déficit estadounidense, sino también a que más del 80% de los negocios mundiales se realizan en dólares. Además, no solo la economía estadounidense se vería afectada por la debacle de su moneda sino que, en un efecto dominó, las economías europeas y asiáticas, además de las demás economías locales, se verían afectadas en el mismo o mayor grado.

    La globalización de los mercados se ha convertido, pues, en la mayor garantía de la moneda que representa esta globalización e indefectiblemente el negocio del momento es, aprovechando el valor del dólar, invertir en el mercado norteamericano.

    Un abrazo.

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  2. Muy interesante la entrada y el comentario. ¡Os felicito!

    Desde mi reconocida ignorancia económica, os voy a proponer un contrapunto:

    No veo claro que una devaluación del dólar sea positivo para su tejido industrial. No al menos para aquellos sectores que tengan que importar su materia prima, y ésta suponga una parte sustancial del costo del proceso.

    Por poner un ejemplo: la energía. La energía les sale cada vez más cara, con lo cual tendrán que repercutir costes en sus productos (ahora estaba pensando en el aluminio, pero también en las acerías).

    Europa exporta en caros euros, pero puede permitirse producir más barato en cuanto que puede comprar materias primas con una moneda más fuerte.

    Parece que a Airbus no le ha hecho mucha gracia la fortaleza del euro, pero quizá en otros sectores no sea tan malo que nuestra moneda sea una divisa objeto de tesaurización por los bancos centrales de medio mundo (que a fin de cuentas es la raíz del asunto: están vendiendo dólares para diversificar sus reservas).

    Estamos dirigiéndonos a una época de equilibrio multipolar en las divisas (dólar, euro, yuan, rublo, libra) superando la hegemonía del patrón dólar-petróleo. Desconozco las implicaciones, pero intuyo que puede tener consecuencias positivas en el campo de lo político y lo social.

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