Confieso que hay ocasiones en que la actitud de los grandes medios me parece incomprensible. La dirección del periódico El País ha remitido al periodista independiente Pascual Serrano una carta exigiéndole la retirada de un artículo publicado en Rebelión bajo el título "El País contra Chávez, fuego a discreción". Según El País, el artículo de Serrano reproduce un texto de Mario Vargas Llosa --lo cual es una verdad a medias o capciosa--, pues lo que ha hecho Serrano es citar pasajes de un artículo de Vargas Llosa para analizar contenidos.
En la carta remitida a Serrano, El País recuerda que todos los artículos que publica el diario están protegidos por el correspondiente copyright... Y aquí es donde quien esto escribe se queda turulato, pues --insisto-- Serrano reproduce sólo varios párrafos de Vargas Llosa a fin de analizar el contenido. Algo así como citar un párrafo de El Quijote --¡no pretendo comparar a Vargas Llosa con Cervantes...!-- para estudiar expresiones, estilo, mensajes, etcétera.
"Tienen dos opciones --conmina la carta de El País--, o lo quitan inmediatamente de su página o bien pagan la tarifa de derechos de reproducción".
La representante legal de Serrano, la abogada Virginia Díaz, ha contestado al rotativo indicando que "si se lee detenidamente el artículo de mi cliente, podrá fácilmente darse cuenta de que no reproduce el artículo, sino que realiza una cita del mismo amparado en el artículo 32 de la Ley 23/2006, de 7 de julio, por la que se modifica el Texto Refundido de la Ley de Propiedad Intelectual, aprobado por el Real Decreto Legislativo 1/1996, de 12 de abril, en el que establece, en su párrafo segundo, que: Las recopilaciones periódicas efectuadas en forma de reseñas o revista de prensa tendrán la consideración de citas. No obstante, cuando se realicen recopilaciones de artículos periodísticos que consistan básicamente en su mera reproducción y dicha actividad se realice con fines comerciales, el autor que no se haya opuesto expresamente tendrá derecho a percibir una remuneración equitativa."
Al margen de cuestiones legales, la actitud de El País resulta chocante y cabe pensar que obedece a causas hoy ignotas. No cuadra que un equipo de comunicadores tan excelentemente asesorado desde todos los ángulos (tanto legal como sociológicamente) entre en guerra con un periodista independiente por un motivo tan peregrino.
¿Qué narices pasa? Confiemos en que algún día alguien encienda la luz.
[ENLACES a EL PAÍS y a la ePágina de PASCUAL SERRANO]

9 comentarios:
Cuando lees ves reacciones de este tipo te das cuenta de lo que le fastidia a muchos las críticas con fundamento.
No se Felix. Últimamente parece que se está imponiendo la consigna de primero dispara (o suelta a los abogados), y después pregunta...
Un saludo. JLuis
mira que precisamente comentaba en mi blog sobre el artículo de serrano de como se cuentan las cosas que salen desde venezuela y ahora amanezco enterándome de ésto.
muy diverso pero homólogo a lo que le sucede al autor de dvueltaymedia (blog por el que llegué al tuyo), este caso de como tener poder se convierte en facilidad de "amedrentar " al otro. Vaya mundo al que nos tendremos que acostumbrar o poner un alto.
esto es matar moscas a cañonazos, sí señor.
Hacía tiempo que no entraba en tu blog, pero me sigue pareciendo muy interesante.
Estos de El Pais... Es que PRISA tiene como objetivo "cargarse" a Chávez. Supongo que será por sus intereses en Venezuela. La información que sacan todos los días en la SER contra Chávez es increible.
Es lo que hay. Una empresa peleando por sus intereses. La información, el rigor y la objetividad a un lado.
He estado leyendo, desde que has expuesto este post, en el blog de Pascual Serrano y me ha resultado muy interesante pero no veo similitudes entre su caso y el De vuelta y media.
Serrano es crítico con "El País", devela los "truquillos" con los cuales se puede manipular la opinión desde un periódico y esas cosas molestan, remarca también las "mentirijillas" y "errorcitos informativos". Digamos que para "El País" Pascual Serrano es algo así como una mosca cojonera y a la forma de un toro (o de un asno) agita la cola para espantarla.
Creo que "El País" debería ser muy cuidadoso respecto al derecho a la libre expresión de los demás (cualquier periodista sabe que las demandas son un intento indirecto de aplicar la censura), debería ser más cuidadoso en la forma de informar, debería intentar ser un medio de comunicación independiente y no preocuparse tanto porque citen fragmentos o párrafos de sus páginas.
Lo que hace Serrano seguramente no les gusta pero han de soportarlo y admitir que éste lo siga haciendo, de la misma manera en la cual la gente a la que ellos critican ha de aguantarse y soportarlo, aunque no sea verdad o lo dicho esté tergiversado.
Y que Pascual Serrano vaya preparándose, sé de muy "Buena Fuente" que una conocidísima marca de leche y un serial de televisión piensan demandarlo por usar "marcas registradas" en su nombre y apellido (sí, reiros, reiros, pero al paso que vamos seguro que llegamos a eso...)
Un abrazo.
Son más falsos que una monedad de chocolate. Bueno, a ver, que son una puñetera empresa, que van a lo suyo, y ademas son necios y bisoños.
Y le tienen unas ganas a Pascual Serrano que no veas.
Vamos, un ejercicio de buen periodismo que deslumbra.
Estoy de acuerdo en casi todo lo expuesto, sólo quiero precisar una cosa:
No confundamos, por favor, la empresa El País con los periodistas de El País. Sí, ya sé que hay corporativismo --en El País y en todas las publicaciones y, sobre todo, en el mundo de los periodistas en general--; pero en mi opinión hay que ser cuidadosos para no meter en el mismo saco a todos, sin matices, a empresas y trabajadores. Ni siquiera podemos meter en el mismo saco a todos los trabajadores juntos, sean periodistas, bancarios o fresadores.
La empresa El País, a mi parecer, se ha equivocado de medio a medio, sin paliativos y, por ende, tira piedras en el tejado del periodismo.
No hace falta estar de acuerdo o discrepar con Pascual Serrano. La acción de la empresa El País está por encima --o al margen-- de la larga polémica que Serrano mantiene con los responsables de ciertas informaciones publicadas en El País.
Serrano tienen TODO EL DERECHO DEL MUNDO a criticar la orientación político-informativa de El País --que la hay respecto de Chávez y respecto de todo, como en todas las empresas de comunicación e información--.
En definitiva, no mezclemos personas físicas y jurídicas, periodistas y empresas y, sobre todo, creo que la mayoría de periodistas bien podríamos estar de acuerdo en que el acoso a Serrano carece de racionalidad y, peor aún, es una falta de respeto al derecho a opinar y al derecho a informar.
Se entiende, perfectamente, que la posible demanda es impulsada por "El País" empresa y no por sus periodistas aunque entre estos, quizás, se encuentren algunos que simpaticen con la medida.
Pero el post original, los comentarios y tu aclaración, Félix, me retroaen a lo leído en un artículo que no recuerdo en que bitácora leí (quizás la tuya) en la que se hablaba de la precarización del trabajo del periodista.
Todos sabemos que el periodismo serio es el mejor contralor que se dispone contra los vicios del Estado. Un periodista cualquiera debería tener la posibilidad de ejercer su trabajo con cierta independencia, sus noticias deberían ser contrastables y estar basadas en datos y hechos ciertos y comprobables.
Te doy un ejemplo. A mí me gusta jugar al ¿Y sí...?. En el caso del 11-S y viendo sus resultados muchas veces he pensado ¿Y si el 11-S hubiese sido organizado desde adentro? Más esto es sólo un juego intelectual, no un ejercicio periodístico. Si investigara podría encontrar fuentes y documentos que citar que "confirmaran" mi teoría o podría encontrar fuentes y documentos que lograsen lo contrario. Ambos sabemos que la mejor falacia se construye a partir de la manipulación de la verdad, hecho que Pascual Serrano intenta combatir desde su bitácora, pero detrás de una nota periodística basada en la manipulación de las verdades y de los hechos existe un periodista que la ha escrito. ¿Por qué? Parte de la razón puede encontrarse en su falta de independencia, hace lo que le mandan porque si no lo hace su opción es limpiar su escritorio y retirarse y esto, que aparece como un sencillo problema laboral, es en realidad una debilidad para un estado que desea ser democrático.
Los periodistas tienen que ser cuidados, más de una vez han alertado a la sociedad de sucesos que se pretendían ocultar o disimular, más de una vez han sido los que han defendido el estado democrático y no es correcto que cada vez estén más precarizados.
Los medios de comunicación, por su parte, deberían estar independizados de las grandes empresas, es lógico suponer que las grandes empresas siempre han influido en ellos a través del uso de lo que se llama "torta publicitaria" pero, últimamente, la gran empresa también se sienta en los sitios de poder de muchos de los directorios que marcan las estrategias de los medios.
Desde este punto de vista se transforma no solo en negocio el medio en sí, sino también las notas que lo componen. La política del presidente venezolano lo hace enemigo de las grandes petroleras internacionales, su forma de actuar y de hablar lo torna atacable, su paso al gobierno ha dejado muchos egos y bolsillos heridos, pero que encima de las metidas de pata que seguramente hace se manipule la verdad para inventarle más metidas de pata demuestra que "algo se cuece entre bambalinas".
Los periodistas aparecen, entonces, como peones necesarios en este juego. Son necesarios porque son la mano de obra que posee los conocimientos útiles para este fin y como puede presionárselos se los presiona para que, o por convicción o por coerción, obedezcan los lineamientos estratégicos trazados desde la dirección del periódico.
Digo esto porque, si creemos en lo que Pascual Serrano manifiesta en su blog, es evidente que las notas peridísticas se han manipulado en pro de generar una imagen dictatorial de Hugo Chávez y quien ha manipulado la nota no es, seguramente, el presidente del directorio o el gerente de contenidos sino el periodista a cuyo cargo estaba la confección de esa nota.
Por supuesto, también es notorio que Pascual Serrano es juez y parte en este juego, ya que es asesor editorial de Telesur, "un canal de televisión promovido por Venezuela con la participación de Cuba, Argentina, Uruguay y Bolivia, que pretende ser un modelo de comunicación contrapuesto a los medios dominantes del primer mundo" (sic).
Cada uno a su manera, "El País" y Pascual Serrano, promueven y defienden sus propios intereses e ideas. Ninguno de los dos son independientes y, por supuesto, David siempre ha despertado más simpatía que Gholiat. Pero queda en nosotros pensar en todos esos David que están siendo derrotados por Gholiat, que se ven obligados a defender sus intereses transformando la realidad a su pedido para poder conservar, al menos ilusoriamente, un trabajo digno.
Como siempre, me he excedido demasiado y seguramente dicho una o más insensateces ya que mi conocimiento de como se manejan los medios informativos en España es casi nulo, sé como se trabaja en Argentina y desde esa experiencia hablo. Espero sepas disculparme.
Un abrazo.
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