12 marzo 2008

Las hostias deben ser de trigo, ¡también para los celíacos!

Hay historias cotidianas que son increíbles: Un niño celíaco ha visto frustrada su ilusión por hacer la primera comunión porque la Iglesia Católica, Apostólica y Romana se niega a consagrar una hostia de maíz. Los padres del chaval, que son creyentes practicantes, están anonadados.
El párroco del templo de Santiago (Huesca) y el vicario de la diócesis, José Antonio Satué, --que sigue pautas tan chocantes como las del obispo oscense-- rechazaron de plano la posibilidad de que el niño comulgara con una forma de maíz y tuvieron la ocurrencia de que lo hiciera con vino, a lo que los padres se opusieron porque contiene alcohol, que además está legalmente prohibido suministrarlo a menores. El matrimonio planteó la posibilidad de que se utilizara mosto, pero el vicario también se negó alegando que «hay cosas muy, muy sagradas, cuyas disposiciones no podemos cambiar nosotros porque son para la Iglesia universal».
En definitiva, las hostias sin gluten son eclesiásticamente ilegales y no sirven para representar a Cristo... Sin rodeos: el episodio es patético y retrata el estúpido anti-cristianismo de la curia.
MÁS detalles, en Heraldo de Aragón.

9 comentarios:

  1. Tener fe es algo personal e íntimo que nada tiene que ver con todo este paripé (comuniones, bodas y demás ritos).

    A este niño, al menos, se le habrán abierto los ojos antes de lo habitual, que tampoco está tan mal.

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  2. jajaja, sí que resulta patético, y lo siento por los padres y el chico, pero no me despiertan ningún sentimiento solidarizador ni de lástima. Cada uno que aguante lo suyo y sinó que cambien sus principios/creencias por otros que tengan más empatía.

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  3. Un rito es un acto religioso, ceremonia, que no se modifica al repetirse, es decir, que se realiza de acuerdo a unas normas estrictas que aseguran su invariabilidad en el tiempo. Consiste en una serie de acciones consideradas de alto valor simbólico que son indicadas por la tradición o por la religión.

    El problema que aquí tenemos es que la hostia, según el ritual, ha de hacerse de pan ácimo para que se produzca el milagro de la transubstanciación, momento a partir del cual la hostia ES Cristo. Recordemos que para los católicos romanos la hostia es Cristo, para los protestantes simboliza a Cristo, no es Él.

    En definitiva, los ritos y rituales son extremadamente importantes en el aspecto religioso, además de rígidos, cosa que nosotros no solemos reconocer debidamente o, también, acostumbramos tomar en sorna (recordemos la guerra entre Liliput y sus vecinos ocasionada por la forma de romper un huevo), es decir que lo que para nosotros no tiene ninguna importancia, hacer una hostia de maíz o dar mosto en lugar de vino, para la iglesia católica es un imposible a menos, supongo, obtengan una dispensa del Papa.

    Otra cosa, no me parece muy loca la idea del sacerdote de hacer que el niño comulgue con vino, porque después de todo no ha de tomarse un cáliz entero, solo dar un traguito (mojarse los labios).

    Un abrazo.

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  4. Miremos el lado bueno, uno menos en la lista cada vez más exigua de sus seguidores

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  5. Todos sabemos que no se puede cambiar los ingredientes de una fórmula mágica, a riesgo de que los resultados sean impredecibles (a lo mejor la hostia se transubstancia en Napoleón Bonaparte).

    Los ritos, al haber perdido su sentido, no tienen más justificación que su propia repetición desde hace siglos. Efectivamente, no se pueden cambiar.

    Lo que a estas alturas me parece alucinante, es que algo tan simple como el mandato evangélico de compartir el pan y el vino, se haya tomado como un ritual mágico.

    Cuando el sentido de la Eucaristía es evidente para cualquiera que tenga dos dedos de frente: cuando unas personas se reúnen, compartiendo los alimentos (los que sean) y los sentimientos en torno a Cristo, allí está él participando de la comunión de espíritus.

    Tan simple como si yo le digo a un colega ¿nos tomamos un café? lo de menos es el café. Puede pedir, una cerveza, un té o lo que sea, no importa. Lo que me importa es su compañía.

    Incluso en el lenguaje coloquial usamos la comunión para ideas, no de tal o cual alimento o bebida (no comulgo con las ideas de fulanito).

    Por eso Rouco consideraba sacrílega la comunión de los curas de San Carlos Borromeo, por dar la comunión con magdalenas. La fórmula mágica exige pan de trigo sin levadura. Tenga la forma que tenga, no tiene porqué ser planito, en forma de oblea...pero no puede contener azúcar, huevos...como las magdalenas.

    En pleno siglo XXI, hablando de fórmulas mágicas en vez de comunidad de afectos. La curia tiene el reloj mental varios milenios atrasado. De hecho, aún no han entendido el mensaje del Cristo. De hecho, el Sanedrín que forma la Conferencia Episcopal volvería a crucificarle.swcrecqm

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  6. Me alineo, para variar, con la hormiga.
    ¿Cómo reaccionan esos padres ante la actitud de los curas con los gays? ¿el aborto? ¿el condon?
    Tu te lo comes, tu te lo guisas. Y que le escuche el obispo si le apetece.

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  7. En parte, estoy de acuerdo con quienes razonan que los padres del menor "se lo han buscado", por decirlo de algún modo; pero la sustancia no está en los adultos, ¿qué pasa con el niño y con su escaso poder de entender según que "complicaciones"?
    Los padres pueden llegar a "comprender" y digerir el despropósito, pero el daño al niño ya se ha hecho --circunstancia esta en la que, indudablemente, tienen parte de responsabilidad todos, incluidos los padres--.
    En estos casos creo que lo primero es el menor, los adultos ya conocen el jardín en el que se han metido.

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  8. En La Voz de Galicia de ayer entrevistan a un párroco gallego celíaco. El puede comulgar perfectamente con hostias sin gluten, así que al final parece más un problema de intolerancia que otra cosa.

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  9. A Luhnasad: ¡Claro que es un problema de intolerancia! Pero no solo en la composición material de las hostias... Pero, ¿por qué y quién destila tan alto grado de intolerancia, rayano en lo barriobajero y chabacano?

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