“Un español que perteneció a Fuerza Nueva se convierte en el cerebro gris de Chávez”. Esta cabecera y el relato que la seguía --publicados por ABC el 25 de noviembre del año pasado-- informaban de que un colectivo de intelectuales españoles diseñaba la peligrosa política del presidente de Venezuela. El texto del periódico madrileño destapaba el pasado ultraderechista del presidente de la Fundación CEPS, Roberto Viciano, cabeza visible de un grupo de asesores al servicio de Hugo Chávez Frías. Lo cierto es que los hechos --y los no hechos-- son radicalmente distintos. Tanto que la Justicia ha obligado a los responsables de ABC a rectificar...
En resumen, la información --¡¡¡de la que se hicieron eco decenas de medios!!!-- era falsa.
Para saber más, lea Un juez obliga a rectificar a ABC por mentir, en Diagonal.








5 comentarios:
Me parece una sana costumbre que debería asentarse en el estado español esa obligación de corregir con el mismo tamaño que la noticia original el desmentido por orden judicial.
El otro día vi en El País un desmentido distinto de éste en aplicación de otra sentencia. En ese caso la noticia original acusaba a un ex-alto cargo del gobierno de ayudar a la concesión a La Sexta de su licencia, y el desmentido permitió al "acusado por el diario" justificar todos y cada uno de los particulares respecto de la falsa noticia.
Estoy deseando ver rectificar a alguna emisora de radio o a algún diario (digital o no) por las campañas de mentira y difamación en torno al 11-M (por ejemplo).
Un abrazo ;-)
Yo también quisiera ver a Gabilondo rectificando de sus "terroristas suicidas"...
A Anónimo: Me parece muy bien; pero, por favor, recuerde que hay que identificarse o bien figurar como administrador de una bitácora.
Bueno, al menos alguien rectifica.
Y eso es de agradecer. Aunque me he enterado por tu blog. Debe ser que estoy en la luna y alrededores.
Bicos
A las amigas de Entrenómadas: No estáis en la luna, para nada; lo que ocurre es que hay meteduras de pata que se silencian --ABC no tenía más remedio que desmentir porque había una orden judicial--.
Pero hay quienes reprodujeron la falsa información y ahora, pese a la sentencia judicial, evitan rectificar porque así contribuyen a que la generalidad de los ciudadanos sigan dando por ciertas esas informaciones y, a la par, sigan también considerando fiable al mensajero.
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