02 mayo 2008

Primero de Mayo, el primer día del "puente"

Ayer, Día Internacional de los Trabajadores, tentado estuve de escribir algo al respecto. Finalmente, razoné que lo más adecuado era callar. ¿Por qué? Por respeto a los trabajadores. Aunque debería decir por respeto a las fuerzas productivas, despersonalizando.
¿Por qué despersonalizar? Entre otras cosas, porque la asistencia a las marchas del Primero de Mayo exige hacer una lectura benigna de las convocatorias y de los significados.
El mejor resumen y valoración de la celebración revindicativa de ayer es la elaborada por J·R·Mora, pues refleja lo esencial del Primero de Mayo de 2008:
Ilustración capturada en J·R·Mora
Las reivindicaciones o consignas impuestas por los convocantes estaban en consonancia con el poder real de los sindicatos y, lo que es peor, ¡de los gobiernos!, empeñados estos en poner coto a la constante pérdida de capacidad adquisitiva de los asalariados y de los trabajadores autónomos.
El poder real de los sindicatos ya roza el cero y el poder real de los gobiernos es el que se merece por su voluntad política: ¡cero patatero!
A estas alturas cabe concluir que los partidos de gobierno habidos hasta la fecha (UCD, PSOE, PP) no han sabido, podido ni querido poner en valor el trabajo. Tampoco el llamado partido obrero español...
Y cabe preguntar: ¿Alguna vez han legislado o adoptado medidas rigurosas, ¡efectivas!, para evitar que siempre acaben pagando los mismos?
Banca y grandes empresarios son los únicos beneficiados con vacas gordas y los menos perjudicados con vacas flacas. ¿Soluciones? Las hay, pero ningún gobierno ha tenido la voluntad política de aplicarlas. Tampoco el PSOE... Y mejor no hablar de los 400 euros.
El Primero de Mayo ya es lo que debe ser: una jornada festiva que permite habilitar un puente.
Sólo un detalle más: El secretario general de CC OO, José María Fidalgo, hizo ayer hincapié en las retribuciones salariales al inicio de la manifestación celebrada en Madrid y dijo que oponerse a que los trabajadores cobren un salario digno «es atentar contra la primera riqueza del mundo, que no es el dinero de los bancos, ni el ladrillo», sino el trabajo.
¿Tomarán nota el Gobierno y el vociferante principal partido de la oposición?... Con toda probabilidad, no.

6 comentarios:

  1. Boas!. Non podo estar máis dacordo co que dixeron os dous dirixentes sindicais (CCOO e UXT) respecto a que a quen lle toca apretarse o cinto é ós grandes empresarios da construcción e da banca, enriquecidos a costa dos obreiros. É unha utopía, ó final tocarános ós mesmos de sempre, pero reconforta que os grandes sindicatos lle dean caña.
    Un saúdo e aburiño

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  2. El papel de los sindicatos españoles es lamentable. Ya no es que sean, como se decía antes, "correas de transmisión" de los partidos. Es que no son ni los 'tirantes de transmisión' de nadie. Aquel movimiento sindical potente de hace años, se ha transformado en una nube de funcionarios que, muchos de ellos, ni saben por qué estan donde están, ni qué hacen, ni para qué. Un desastre.

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  3. Estoy de acuerdo con Manuel Ortiz y, por una vez y sin que sirva de precedente, no firmo el final de Félix. De Fidalgo yo no alabaría ni la altura. CC.OO. y UGT están firmando acuerdos con la Junta de Andalucía en materia de Educación propios de nuestra admirada liberal por excelencia, Lideresa la condesa.

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  4. Si el papel de los sindicatos es malo, es pobre, no hablemos del movimiento social.
    Se convoca huelgas para mejorar la calidad de convenios, que nuestros padres lucharon por su existencia, y nadie acude, todos bajan la cabeza.
    Se llama a movilización y el pasotismo generalizado pasa a la acción.
    No sólo hay crisis en el diálogo, sino en la acción. Recordemos que los sindicatos españoles nos representan a todos los trabadores y por eso, todos tenemos que estar ahí.
    Lo que sucede que es más cómodo estar tumbados en el sofá de casa, mientras que otros se patean las calles y se intenta mejorar las condiciones laborales.

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  5. Buena reflexión la de Alicia. Los sindicatos tienen el poder que les otorga su representación. Si los trabajadores no apoyan las pocas iniciativas sindicales, apaga y vámonos. No es que los sindicatos tenga fuerza de por sí, sino que la tienen en cuanto punta de lanza de un movimiento de base que, a lo que se ve, no existe o está en fase agónica. Si los sindicatos (véase en España o en el mundo entero) han tenido alguna vez una fuerza crucial en la lucha social ha sido porque la clase a la que representan se sentía identificada con ellos y les apoyaba. Gracias a su existencia se han conseguido jornadas de 40 horas a la semana, salarios mínimos, vacaciones pagadas y un largo etc. de beneficios sociales antes impensables... si no seguimos apoyando a quienes pueden defendernos corremos el riesgo de perder lo poco que hemos conseguido.

    Un abrazo ;-)

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  6. Les paso un link a un post que habla sobre el MayDay, una movida que cuestiona la vigencia de los reclamos sindicales, cuando el contexto laboral ha cambiado.
    http://empleo.universiablogs.net/primero_mayo_mayday

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