11 agosto 2008

La guerra de Osetia la volverán a ganar los maniqueos

La guerra que asuela la Alta Osetia (la georgiana o del sur) sigue el curso habitual en estos casos: la mayoría de los muertos son civiles, los intereses que se dilucidan son ajenos a la población, hay ambiciones económicas (el oleoducto que atraviesa Georgia es de alto valor para Occidente), y ¡abundan las mentiras!
He aquí dos mentiras que merecen especial atención:
En la foto, captada ayer, la georgiana Salukvatze
y la rusa Paderina. Más detalles de este
episodio en
 Informador.com
Mentira rusa: Moscú niega haber bombardeado objetivos en territorio georgiano, pero hay fotos que demuestran lo contrario, y
Mentira georgiana: Tiflis afirma que Moscú prendió la mecha del actual enfrentamiento; sin embargo, fue la movilización de tropas georgianas de la pasada semana lo que rompió el alto el fuego pactado hace años.
Si hubiera que citar las mentiras ya difundidas... ¡Imposible hacerlo en una bitácora!
En paralelo, los occidentalistas y otanistas barren a favor de Tiflis y Moscú niega que el suyo sea un imperialismo agresor. Lo cierto es que algo de verdad hay en unas y otras tesis, pero con matices. En todo caso, es evidente que en Tiflis hace estragos intelectuales la epidemia de patrioterismo, mientras que en Moscú ha triunfado el neozarismo que tan acertadamente encarna Putin.
Así las cosas, la guerra informativa --aderezada por los analistas encargados de crear opinión-- la están ganando los maniqueos, cuya tesis es la de siempre: ¡Hay que elegir entre el blanco y el negro!, ¡mueran los matices y la reflexión!
Al margen de los intereses que emponzoñan el conflicto, hay un pasado muy reciente que ayuda a entender algunas de las falacias que esgrimen unos y otros desde Moscú, Washington, Tiflis y Bruselas.
Por favor, lea el texto "Kosovo: ¿Por qué Europa alimenta sus demonios?"

3 comentarios:

  1. Hola Félix..que vergüenza....el mundo mira a unos juegos olímpicos de una China violadora de DHumanos a diario, y mientras la guerra, una vez más, se instala y asola a gente inocente ante la mirada pasiva de la Comunidad Internacional. Y ahora, como dices viene de seguido y como es habitual, la otra guerra, que también causa víctimas: la informativa.
    El mismo maniqueo, el mismo sesgo, la manipulación del número de víctimas (entre otras cosas)...hasta qué medida y límite se tolera esto? mejor aún, hay límite?. Menuda mierda, en fin.

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  2. Impecable análisis, Félix,
    es cierto que en un post no caben todas las mentiras, pero las que has apuntado son esenciales para entender las cosas.

    Es una autentica pena, un maniqueísmo que abruma y desespera.

    Un abrazo,

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  3. Alicia,
    Si tenemos en cuenta que en la Tierra hay algo más de 200 Estados, China no es ni de lejos el que más inculca derechos; pero no caigamos en "comparaciones cuantitativas" porque es absurdo medir con un metro ciertos males.
    La gravedad --y esto es relativo-- de las iniquidades no se puede medir, pero en el caso de que me atreviera a hacerlo tendría en cuenta varios factores, no sólo el Derecho, pues también influyen variantes como la economía, el grado de seguridad alimentaria, las depenendencias inevitables --que las hay--, la demografía, los hábitos morales o éticos del colectivo, etc. etc. etc.
    En mi opinión --subjetiva-- sería más criticable la actitud del gobierno de Marruecos que la del de Chad, o la del sueco --en caso de que se excediera-- que la de Malaisia o Indonesia.
    China es un país "inconcebible" desde una óptica occidental, no sólo por su gigantismo, sino porque, por ejemplo, hay 54 etnias (o nacionalidades), se hablan sesenta y tantas lenguas, las diferencias urbe-rural son aberrantes y, de momento, insalvables, etc. etc. etc.
    Sí, el Gobierno chino conculca derechos humanos, sin duda, pero en mi humilde opinión ahora es cuando no hay que subrayarlo, aunque sólo sea para no coincidir con los hipócritas que durante meses y años han callado.
    Los juegos olímpicos --trufados de falacias y de negocios-- constituyen pese a todo una concentración deportiva, humana, social y económica que debería quedar al margen de pleitos y recriminaciones, aunque estas estén plenamente justificadas.
    El Tíbet, por ejemplo --aparte de que jamás fue un Estado independiente digan lo que digan los mentirosos de siempre--, no es el principal problema de China y ni siquiera es el territorio en el que más se inculcan los derechos...
    Me negué a colaborar con los que en Francia, Bélgica o la URSS sólo se acordaron de que Franco era un dictador cuando España ganó su primera Eurocopa (en el 64), y me niego a coincidir en el tiempo con quienes critican a China cuando el "papa" llamado Dalai Lama lo dice o cuando hay juegos olímpicos.
    Un abrazo.

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