21 septiembre 2008

Caso Toñi Vicente: Destruir Galicia sigue siendo barato

Apenas una semana después del desmantelamiento de una organización delictiva de mariscadores furtivos y de la detención de la restauradora Toñi Vicente por comprar vieiras tóxicas, Jorge Casanova, periodista de La voz de Galicia, ha embarcado con vigilantes de cofradías e inspectores de Pesca y dejado testimonio de lo siguiente:
«Playa de Caranza [ría de Ferrol], zona C, contaminación fecal. A pesar de la hora [madrugada], nuestra llegada es saludada con unos sonoros golpes metálicos que alguien produce contra la barandilla de aluminio en el acceso al arenal. Unos metros más abajo, Torrente señala: «Allí». No se ve nada. «Allí, allí». Afilando la vista se perfilan las pequeñas luces que un grupo de furtivos sostienen en sus cabezas, como mineros, alumbrando la bajamar. Son cuatro, seis, ocho, algunos con traje de neopreno. A medida que la vista se acostumbra, van revelando su presencia.
«En O Couto [en la misma ría], entre los dos grandes puentes, zona C otra vez, la escena se repetirá, esta vez sin el espía que avisa de la llegada del vigilante. Al final de la noche, el parte incluirá el avistamiento de varias decenas de furtivos».
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Toñi Vicente
El furtivismo es tan gallego como la catedral de Santiago
No es un episodio puntual. El furtivismo es un fenómeno arraigado y generalizado en todo el litoral galaico. Es más, amplios sectores sociales lo justifican.
Peor todavía, la afamada cocinera detenida --acusada de un delito contra la salud de las personas-- ha sido merecedora de ¡un ágape de solidaridad! al que fueron invitados periodistas para que dieran dimensión pública al acto. Entre los defensores de Toñi Vicente figuran conocidos restauradores, varios intelectuales, incluso algunos dirigentes sociales, económicos y políticos.
El esperpento es mayúsculo.
Entre quienes se solidarizan con la imputada --defenderla equivale a dar oxígeno a los furtivos-- los hay que han llegado al extremo de acusar a los medios de estar confabulados en una campaña para desprestigiar a la cocinera, señalando a la prensa como animadora de esa confabulación. Semejante tesis refleja el grado de autodestrucción al que han llegado algunos, pues anteponen intereses económicos privados a la salud pública.
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El silencio de los corderos... ¡y de los lobos!
A pesar del hondo significado del asunto, del rebumbio social que se ha organziado y del descaro con el que actúan los defensores de la ilegalidad, el episodio --que forma parte del destrozo continuado de las rías y de la riqueza y crédito pesqueros del país gallego-- no ha merecido ni un solo pronunciamiento de los partidos políticos.
Peor aún, prácticamente ninguna entidad civil ha dicho esta boca es mía. Una vez más, en Galicia urge llamar a las cosas por su nombre; pero, la mayoría de los líderes sociales, económicos y políticos de Galicia guardan un prudente silencio.
Algunos, pocos, se han atrevido a decir --¡pero en voz baja!-- que Toñi Vicente no merece defensa ni tiene justificación, pero lo más aconsejable --añaden-- es dejar que escampe la tormenta para no perjudicar al sector marisquero ni a la hostelería... ¿?
Lo chocante de este alegato es que decenas de miles de ciudadanos vemos todos los días a los furtivos actuar en las rías, ¡en todas!, incluidas zonas en las que la presencia de coliformes y metales pesados supera hasta en un 800 % el máximo permitido por la legislación.
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Comercializados miles de kilos de bivalvos altamente tóxicos
En el marco de la operación de la Guardia Civil --la investigación se prolongó durante meses e incluyó escuchas telefónicas-- que ha permitido desmantelar la mafia que se dedicaba a la cosecha, venta y distribución de vieiras tóxicas fue intervenida una partida de 4.000 kilos de bivalvos, almacenados en una nave de la empresa santiaguesa Xanquei.
Lógicamente, Toñi Vicente no era la única destinataria de esas cuatro toneladas de vieiras, que eran altamente tóxicas, así lo han desmostrado los análisis realizados esta semana. De hecho, en un golpe de sinceridad que le ha costado críticas e insultos, un hostelero ha declarado que no menos de treinta restaurantes compraban habitualmente vieiras de la ria de Ferrol, bivalvo que en ese paraje está prohibido cosechar desde hace más de un lustro por razones sanitarias.
Tal como ha razonado Victoriano Urgorri, biólogo de la Universidad de Santiago --al que quizá haya que proporcionar protección policial--: «Si los furtivos cogen la vieira es porque alguien la compra».
El científico ha constatado que la alta contaminación de las rías, que ha aumentado exponencialmente durante los últimos cuatro lustros, está matando la gallina de los huevos de oro que representa el litoral gallego para la cría de bivalvos y otras especies de alto valor en el mercado.
En Galicia todavía son legión quienes aplican la táctica de esconder el polvo debajo de la alfombra. Hay quien lo hace con la absurda esperanza de atenuar el olor a podrido, pero otros actúan así con la premeditada intención de seguir enriqueciéndose en río revuelto.
Destruir Galicia sigue siendo muy barato. Y lo que es peor: cuando el bárbaro aduce que es de la tierra el destrozo es prácticamente gratis y a veces incluso concita apoyos sociales, como si ser del país otorgara derecho a la rapiña, prerrogativa que es de inequívoco corte tribal y propio del neolítico.
Esto también urge decirlo, guste o no, y combatirlo.

4 comentarios:

  1. Moi boas!. Non pretendo defendelo furtivismo nin moito menos. Estou totalmente en contra como non pode ser doutro xeito, pero sei que hai xente, mariñeiros de lacha, ós que non lles queda outra alternativa, xa que non lles conçeden os permisos neçesarios pra faenar.
    Habería que empezar façendo unha alimpa nas cofradías, das cales a maior parte compórtanse como auténticas mafias.
    Un saúdo e aburiño ló!

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  2. A Cruxens:
    Certo, as responsabilidades están moi repartidas e hai moitos profesionais que foron "expulsados" do sector ou ben renunciaron a vivir do mar.
    Mais, coido que hai dous detalliños que conven subliñar para non facer boa a equívoca tese de que a maioría dos axentes do sector son "inocentes" ou víctimas:
    Primeiro, case que o 50% de mariñeiros enrolados en varias flotas de baixura e de altura de armadores galegos son estranxeiros;
    E segundo, compre lembrar que nas augas continentais de Galicia e nas súas rías --as máis esquilmadas-- endexamais faenaron pesqueiros de empresas alleas ao país.
    O máis urxente --neste senso hai moitas coincidencias pero ninguén é quen de dar o primeiro paso-- é reformar, ou mesmo desmantelar, as confrarías e xeralizar as organzacións de productores.
    Perón, o caso Toñi Vicente vai máis alá e indica que na sociedade instaluose a crenza de que o marisqueo e a pesca non teñen arranxo.
    A incapacidade da sociedade, das institucións e das empresas e profesionais galegos para xestionar a riqueza do seu mar reflicte cousas que ninguén --ou case ninguén-- quere recoñecer.
    Esa é o principal atranco: pechar os ollos.

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  3. Estimado Sr. Soria, no entiendo por qué cada vez que se quiere denunciar comportamientos antisociales o de interés grupal se acaba siempre poniendo de ejemplo al neolítico. Los "cavernícolas". Como ejemplo de pueblos en el neolítico tenemos a casi todas las naciones aborígenes de las praderas de los actuales EEUU, y no se ha observado en ninguna de ellas semejantes cualidades. Más bien ese tipo de cualidades son propias a pueblos "civilizados": romanos, griegos, fenicios, persas, hindúes, chinos, etc. Los pueblos "atrasados" poco entienden más allá de la supervivencia, mayormente porque no pueden darse ciertos lujos. En cuanto a destruir Galicia, supongo que el daño que hace el furtivismo es comparable al de Fenosa, las grandes constructoras o las propias empresas que lo contaminan, sin duda. Aprovecho de nuevo para felicitarle por su blog, a pesar de las discrepancias puntuales que pueda tener.

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  4. Al anónimo,
    Le ruego que tampoco coja la alusión al neolítico por las hojas, me refiero sencillamente al criterio económico propi del recolector (la naturaleza proveerá). Lógicamente, no pretendía menospreciar a los que vivieron esa época. Por otro lado, de los criterios de Unión Fenosa ya he comentado algo en post anteriores, no pretendo convertir el furtivismo en el principal "recolector-empobrecedor" del país; pero en este caso puntual --un post no es ni puede tener las dimensiones de un ensayo-- me refería al furtivismo y solo al furtivismo, con la premura y la obligada sintetización que requiere un texto de bitácora.
    Saludos.

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