17 abril 2009

Hurtar para comer es un delito más grave que colaborar con el narcotrafico

Hay ocasiones en las que es innecesario analizar hechos para atisbar las perversiones de la Justicia reglada. He aquí un ejemplo de ello:
El magistrado José Antonio Martín ha sido condenado a una inhabilitación profesional por favorecer a un narcotraficante (¡ojo!, un narcotraficante no es un camello de barrio que vende varias dosis de nieve o caballo al detall, sino que se trata de un tipo que almacena, transporta o comercializa cantidades mayores de droga).
Al mismo tiempo, la Fiscalía solicita dos años de prisión para unos sindicalistas que se apropiaron de tres carros cargados de alimentos durante una acción reivindicativa en un supermercado (el valor del robo fue inferior a los 300 euros, no hubo violencia y el destino de lo robado era satisfacer un derecho humano fundamental: comer).
Sin ánimo de justificar el robo: ¡Por favor!, que los legisladores y el Consejo General del Poder Judicial nos lo expliquen... Si pueden, claro.
Gracias.

5 comentarios:

  1. Y yo que pensaba que Jean Valjean, afortunadamente, sólo era un personaje literario...

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  2. Hombre, desde luego tan inhabilitación profesional por haber colaborado con narcotraficantes es una sentencia escandalosa, y sinceramente merecería por lo menos unos cuantos años de cárcel. En cuanto a lo de los sindicalistas, me parece exagerado pedir 2 años de cárcel, pero pongo en duda, y puede que sea sólo por malicia, que los sincialistas buscasen tan sólo la acción caritativa del día robando la comida para repartirla a quien más lo necesita. Como bien has dicho, era más bien, una acción reinvindicativa. De todos modos, a todas luces la justicia brilla por su ausencia...
    Un saludo

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  3. dicen los "dichos" que "el amor es ciego"... pero creo que se equivocan... "la justicia es ciega"...

    el otro día en un telediario decían el nombre de un juez corrupto que ni siquiera era inhabilitado en su profesión, tan sólo tenía que pagar una multa... "me lo expliquen, por favor"... porque yo rezaría para que no me juzgase (por nada) un juez corrupto... ¿quién sería el guapo que confiaría en su imparcialidad, objetividad y rectitud hacia su cargo?...

    no hay mucho que añadir.

    bicos,

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  4. HE DECIDIDO VOLVER POR VUESTROS APOYOS Y POR LOS APOYOSDE AMIGOS CERCANOS VLOVER CON VOSOTROS Y DAR GUERRA ESTOY DE VUELTA Y AGRADEZCO BUESTROS APOYOS ESPERO QUE PUEDA CONTAR CON VOSOTROS SALUD Y REVOLUCION. GRACIAS

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  5. La Justicia, siento decirlo, carece de propiedades que puedan ser pesadas o medidas: tanto de peso, tanto volumen, tal cantidad de calor, tanto de energía. No se conoce técnica -ni se conocerá, a pesar de los esfuerzos de la lógica jurídica- que permita derivar del Derecho precisas ecuaciones matemáticas con resultados previstos, certeros y, lo más importante, "justos". Grande, muy grande es y ha sido históricamente el deseo del ser humano por convivir de acuerdo con unos cánones que desde hace siglos ha definido como justos; tan grande como incapaz ha sido -¿biológicamente?- de compartirlos y preservarlos. Poca explicación más hay, Félix. Solo queda, y no es poco, que confiar en la corrección de los posibles recursos.

    Dicho lo cual, y sin reconocer bajo ningún concepto esa especie de derecho a la rebelión -casi siempre violenta- que adoptaron los sindicalistas condenados, la desesperación de las clases trabajadoras -sí sí, clases trabajadoras- requiere urgentemente la atención prioritaria de los llamados poderosos.

    Alvaro.

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