05 junio 2009

Violencia familiar: 35 años de silencio también crean responsabilidades

Hay episodios que requieren reflexión, mucha reflexión, y medir con tino lo que se dice, sobre todo por parte de los protagonistas directos e indirectos.
«Hace una semana su madre la llamó por teléfono para decirle que acababa de matar a su padre. Fue dramático, pero se lo esperaba. Susana Vilar vivió siempre con el presentimiento de que el matrimonio de sus padres podría acabar como acabó, aunque pensaba que sería él y no ella quien terminaría en la cárcel. Apoya a su madre [que ha matado al marido] porque durante 35 años fue una persona maltratada física y psicológicamente. Por eso afirma que el verdadero culpable de lo que ocurrió es él. Solo ella y yo sabemos lo mal que lo hemos pasado».
Así empieza la entrevista a la hija de una mujer maltratada que mató a su esposo golpeándolo con una mancuerna en la cabeza, según las declaraciones recogidas tras el suceso.
Durante la conversación, el periodista pregunta a la hija de la homicida: «¿Qué le ha podido pasar por la cabeza para hacer algo así?»
Y la entrevistada responde: «La desesperación, la locura de soportar 35 años de malos tratos físicos y psíquicos...»
¡Treinta y cinco años de silencios!
Y la hija añade: «Mi madre es una señora que jamás tuvo el más mínimo problema con nadie, que veía una gota de sangre y se mareaba».
Lo cierto, sin embargo, es que la señora tenía un problema, que además --dando por cierto lo que dice la hija-- era tan descomunal que ya sumaba ¡treinta y cinco años de silencios!
Para colmo, el problema era compartido por la hija, pues ha reconocido que sabía lo que ocurría. Pero, al parecer, nadie hizo nada para resolver el sinsentido (represalias, denuncia, separación...)
Hay episodios que requieren reflexión, mucha reflexión, y medir con tino lo que se dice, sobre todo por parte de los protagonistas directos e indirectos.
Si se piensa sin miedo, este asunto da dolor de cabeza. Treinta y cinco años de silencios, incluidos los de la hija, los del resto de familiares y los del vecindario hacen todavía más difícil de entender lo ocurrido.

3 comentarios:

  1. pues parece totalmente incomprensible... no quiero emitir un juicio pero en este asunto a mí me parece que hay grandes culpables.

    biquiños,

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  2. Vista esta tragedia como una obra de cine o teatro, cualquier asistente reconocería la importancia de los actores que participaron en ella, indispensables para que la historia concluya de la manera en que lo hizo.

    Si uno solo hubiese actuado en su momento de manera razonable las probabilidades de ponerle este fin a esta historia hubiesen disminuido pero los tres jugaron sus roles con esmero porque de esto fue culpable el maltrato continuado, sí, pero también el inexplicable y no menos continuado silencio de quien lo sufría y de quien era testigo de ello.

    Un abrazo.

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  3. Cómplices somos todos de este gran problema que tiene nuestra sociedad. Cómplices, porque si una mujer denuncia -o un hombre- no sabemos darle protección.
    ¿ Cuántos hombres con orden de alejamiento han matado después a su mujer ?

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