Desde hace ya un par de semanas abundan las ¿informaciones? indicando que hay diálogo entre el gobierno de facto de Honduras y representantes del presidente depuesto, Manuel Zelaya, y miembros de colectivos que reclaman el restablecimiento de la legalidad. Para redondear la desinformación --que por ser general, es evidente que no es casual--, la semana pasada la mayoría de medios anunciaron que el presidente golpista, Roberto Micheletti, iba a derogar las medidas excepcionales por las que se suspendieron derechos constitucionales.
Los hechos son bien distintos, no hay diálogo --los contactos no han dado fruto— y en la Gaceta Oficial no se ha publicado ninguna orden que restituya derechos civiles. Es más, la represión policial y militar continúa y los usurpadores hacen caso omiso de las demandas de la Organización de Estados Americanos (OEA).
Peor aún, el pasado día 10 de este mes el gobierno de facto otorgó poderes excepcionales y ejecutivos a la Comisión Nacional de Telecomunicaciones para "revocar o cancelar permisos o licencias a los operadores de medios de radiodifusión sonora y de televisión que emitan mensajes que generen apología al odio nacional, la afectación de bienes jurídicos protegidos, así como un régimen de anarquía social en contra del Estado democrático llegando a atentar contra la paz social y derechos humanos", tal como hicieron saber de forma oficial. Es decir, todo indica que los cierres de Radio Globo y Canal 36 serán definitivos.
El objetivo del gobierno de Micheletti no es dialogar para salir del callejón, sino sobrevivir hasta las elecciones presidenciales convocadas para el próximo 29 de noviembre y crear la virtualidad de que la legalidad democrática se ha recuperado, al margen de lo que diga la comunidad internacional; la cual, por cierto, no ha hecho nada --salvo declaraciones condenatorias y restricciones parciales al comercio por tierra (por vía aérea y marítima el tráfico de mercancías es normal).
Al margen de otras ¿informaciones?, los hechos prueban que cada vez hay más policías y militares desplegados y que los controles ya son el pan de cada día.
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ACTUALIZACIÓN (23 de octubre): Los representantes del presidente expatriado, Zelaya, y del líder de los golpistas, Michletti (presidente de facto), que mantenían reuniones para abrir un diálogo constructivo, han fracasado. Es decir, la posibilidad de abrir una negociación directa para la vuelta a la legalidad se ha esfumado.
ENLACE de interés: Frente Nacional contra el Golpe de Estado.
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