Viñeta de Pinto & Chinto publicada en La voz de Galicia
El secuestro del atunero Alakrana frente a la costa de Somalia ha vuelto a desencadenar un reguero de palabras que recuerdan las desparramadas tras el secuestro del Playa de Bakio en la misma zona. Hay quienes ya han pervertido el debate alentando polémicas ¡electoralistas!, caso del ¿líder? del PP, Mariano Rajoy, especializado en hacer sangre a golpe de urna.
En esa línea, los que piden intervenciones militares o militarizar los pesqueros prescinden de un hecho capital: el asalto del buque se produjo cuando el atunero faenaba a 800 millas de distancia del área de seguridad, haciendo caso omiso de las advertencias de Defensa que recibió su capitán, que estaba perfectamente informado de que se había introducido en una zona fuera de control.
Uno de los aspectos más chocantes del episodio es la actitud de los armadores --me refiero a parte de ellos, porque los hay sensatos o que guardan un prudente silencio-- que dicen estar dispuestos a embarcar en sus naves guardas armados… ¡pero no lo hacen!, pese a que incluso ha sido modificada una normativa española que impedía esa posibilidad.
En realidad, lo que pretenden ciertos armadores es que la protección de sus factorías flotantes se costee con dinero público empotrando soldados entre los marineros; lo cual, además de un abuso presupuestario, sería contraproducente por muchos motivos, incluidos los de índole laboral y jurídica.
Hablar por hablar es gratis
Supongamos por un momento que cada atunero porta una decena de militares armados con rifles de largo alcance y lanzagranadas, ¿cuánto costaría cada lata de atún vendida en España?, ¿cuánto se ahorrarían los compradores de atún de otros países a cuenta del dinero de todos los contribuyentes españoles?
Y lo que es más sustancial: ¿Estarían legalmente facultadas esas dotaciones militares para impedir que el barco se introdujera en áreas marítimas peligrosas, como ha hecho el Alakrana?, ¿serviría el testimonio de los militares embarcados para acusar a empresas atuneras de rapiña pesquera y para poner coto al pago de salarios de 300 e incluso de sólo 200 dólares mensuales a los marineros indonesios o filipinos con los que han sido sustituidos los asalariados españoles?... Porque puestos a hablar, que se hable de todo.
Hablar por hablar, como tantas veces hacen los rajoy, es gratis.
Sigamos tirando del hilo de esa enredada madeja de declaraciones absurdas: Si los armadores tiene derecho a protección militar española en aguas extranjeras, ¿por qué no enviar tropas para proteger prospecciones petrolíferas de firmas españolas en territorios de riesgo, o dar similar protección a empresas hispanas que tienen problemas de seguridad en Angola, Colombia, Filipinas, Marruecos, Nigeria, Venezuela, etcétera y etcétera…?
Desinformación, simplismo y testiculitis
Pero la profusión de simplismos, cegueras y egoísmos no es sólo de ámbito español: ¿A que esperan los gobiernos europeos para enviar tropas y barcos de guerra que, además de proteger intereses privados, impidan verter en aguas del Índico bidones con productos tóxicos procedentes de Europa?, ¿qué ocurre en el civilizado Viejo Continente para que la mayoría de los análisis que destila la inteligencia comunitaria sobre sucesos como el secuestro del Alakrana carezcan de racionalidad y acusen tanta ceguera?
Los armadores que reclaman soldados y los políticos que están dispuestos a alimentar guerras no han pensado --ni les interesa-- en lo que ocurre realmente en Somalia y en el origen de la piratería, que sólo es una más de las lacras que asuelan el cuerno de África... Aunque lo más probable es que sí hayan pensado en esas y en otras circunstancias, pero el medio y el largo plazo les importa un rábano, ¡lo que cuenta es la urna!
El problema del alakrana llegará pero la trama que da apoyo a los piratas seguirá . http://hombredeapie.wordpress.com/2009/11/06/el-alakrana-y-los-paraisos-fiscales/
ResponderSuprimirSe está haciendo un uso partidista de esta situción, la actitud del PP es intolerable y recuerda a las aves de rapiña sobrevolando potenciales cadáveres. Qué bien les vienen estos asuntos al PP! Pienso lo mismo: en mi opinión no es legítimo un intervencionismo militar en favor de quien se ha saltado las reglas del juego, en este caso la zona de seguridad poniendo en riesgo a la tripulación. ¿Hay algo más contradictorio? Los únicos culpables de esta situación no son los piratas somalíes, cuyos actos no justifico. Lo lamentable es que a partir de ese hecho ha surgido otro tipo de piratería mucho más lamentable, pero de guante blanco, y no está precisamente en Somalia.
ResponderSuprimirUn saludo Félix, siempre es un placer leer un artículo documentado, razonado. Por desgracia muchos medios de comunicación se quedan solo en la superficie: nos cuentan qué sucede pero no por qué sucede.
Un saludo