09 diciembre 2009

El Premio Nobel de la Paz y su "hijoputa" afgano

La Casa Blanca ha anunciado el envío de más tropas a Afganistán. Pasan los días y la izquierda oficial de Europa, la socialdemocracia, confirma con su actitud que en geopolítica Estados Unidos sigue siendo el imperio, tanto por méritos propios como por la endeblez política de una Europa que debería tener vergüenza, pero...
El fenómeno Obama es, ¡a la vista está!, uno de los mayores éxitos de mercadotecnia política de la historia reciente.
Hace ya tres cuartos de siglo que Franklin Delano Roosvelt justificó la estrecha relación de EE UU con el dictador Anastasio Somoza acuñando una frase que resume el criterio geopolítico del Gobierno norteamericano: «Es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta». Esa frase, utilizada después por otros dirigentes estadounidenses, sigue vigente.
Antes sin Obama y ahora con Obama, la Casa Blanca sigue acunando a sus hijos de puta, entre los que actualmente destaca Hamid Karzai, presidente de Afganistán, responsable de una Administración basada en la discrecionalidad y la corrupción, tan grave es el problema que nadie, ni siquiera él, osa desmentirlo.
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Karzai y Obama
El biombo del Nobel
Pero el hijoputa afgano tiene especialísimo significado porque ahora está apadrinado por un Premio Nobel de la Paz, Barack Obama, que además ha decidido enviar más tropas para defender a su aliado; iniciativa que ha sido inmediatamente apoyada por la OTAN y por los dirigentes occidentales, entre los que figura Rodríguez Zapatero.
El descaro de Washington y sus aduladores es doblemente grave porque, además de mantener una guerra que carece de solución militar salvo que recurran a los bombardeos sistemáticos, sirve para defender proyectos económicos como el suscrito en el pacto de Ashgabat y, de paso, permite, por un lado, que se enriquezca y consolide una clase dirigente afgana que carece de referentes éticos y, segundo, refuerza el negocio de la droga y las acumulaciones de capital subsiguientes.
La suciedad del escenario queda patente si se tiene en cuenta que un hermano de Karzai (aparte de estar a sueldo de la CIA) es uno de los más importantes conseguidores de los señores del opio (base de la heroína).
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Testimonios silenciados en Occidente
De la participación de militares y civiles de las fuerzas ocupantes en el negocio de la heroína ha informado Asia Times; pero en España, por ejemplo, sólo se ha hecho eco de esos datos Rebelión. En el resto de Europa la difusión ha sido similar. ¿Por qué? Entre otras cosas, porque la mayoría de la izquierda oficial ha optado por el silencio o por justificar la guerra con mayor o menor entusiasmo; lo cual forma parte de un tic irracional consistente en dar por bueno todo lo que hace y deshace Obama --incluida la falsa universalización de la atención sanitaria en EE UU. Entre otros informantes, Asia Times reprodujo las declaraciones del ministro afgano de Lucha contra las Drogas, el general Khodaidad, que ha denunciado que miembros de la OTAN (norteamericanos y británicos) favorecen el cultivo de opio en las regiones bajo su control. La pregunta es obligada:
¿Cuántos soldados, suboficiales, oficiales y jefes militares participan del negocio?, ¿cuántos regresan a casa tras haber acumulado una pequeña fortuna?
Con anterioridad, el ex director general de inteligencia de Pakistán, el general Hamil Gul, relató que aviones militares estadounidenses eran utilizados para el narcotráfico en Afganistán. Ante esas y otras revelaciones, la información oficial se limita a desmentir todo y acusar a los talibanes de financiar la insurgencia con heroína. ¿Y qué?, ¿acaso esto --dando por hecho que sea cierto-- justifica lo otro?
CON ANTERIORIDAD:  
ANÁLISIS de interés: "Suena conocido", por Robert Fisk, vía Página 12.

1 comentario:

  1. Así es. Lo curioso es que siempre las "democracias" han tenido una especie de adoración por esta serie de tipejos.

    Recuerda la actirud frente a la República española y todo para combatir al enemigo comunista.

    A la URSS la hundieron en Afganistán y las consecuencias han sido las que ahora vemos.

    un saludo

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