27 diciembre 2009

La Xunta costea la presencia de sacerdotes católicos en los hospitales públicos

Los hechos apuntan que España es un Estado teocrático y hay una religión oficial: el catolicismo; sobre todo en las comunidades autónomas donde gobierna el PP (País Valencià, Madrid, Galicia...) De hecho, ¡hasta la trama Gürtel colaboró con las entidades que organizaron la estancia del Papa en València!
En el país gallego, patria chica del arzobispo de Madrid y líder de la conferencia episcopal española, Rouco Varela, en los presupuestos para 2010 se han reservado 720.000 euros para los sacerdotes católicos que prestan servicios religiosos en los hospitales.
¿Acaso son curas-médicos o sacerdotes-ATS?...
No, no son médicos ni ATS, tampoco enfermeros ni auxiliares sanitarios. Esos sacerdotes católicos nada tienen que ver con los oficios y saberes de la sanidad. Se dedican a curar almas y, según fuentes hospitalarias, con mayor o menor prudencia también se meten en camisas de once varas a fin de preservar la moral católica en la vida de los centros y en las prácticas de los profesionales, de los pacientes, de los familiares de estos y de los usuarios en general del sistema público de salud.
Altos cargos de la Xunta han declarado que las estrecheces presupuestarias impiden mejorar las prestaciones del Sergas (Servizo Galego de Saúde), motivo por el que --entre otros desafueros-- los asegurados que piden una ecografía, una radiografía, una resonancia o un TAC reciben cita --cuando se la autorizan y si se la dan-- a dos, a tres, a cuatro, a seis y a más meses vista.
Pero hay 120 millones de las antiguas pesetas para promocionar una religión concreta en los centros sanitarios públicos de un Estado de Derecho legalmente laico. En la práctica, España es al catolicismo lo que Arabia al wahabismo (islamismo mayoritario en el Estado de los Saúd).  
Tanto como a la Axencia Humanitaria de Galicia
Por lógica constitucional, deberían ser los afiliados a la Iglesia Católica quienes sufragaran ese servicio religioso, pero lo sufragamos todos los contribuyentes; con el descaro añadido de que no hay adecuados servicios psicológicos para los usuarios del Sergas, ni tampoco religiosos para ciudadanos musulmanes, judíos, evangelistas, etcétera y etcétera.
En resumen, durante 2010 el Gobierno gallego concederá a los representantes del Vaticano en los hospitales tanto dinero como el destinado a la Fundación Axencia Humanitaria de Galicia para desarrollar sus acciones asistenciales (organismo público dedicado a la ayuda a la cooperación en países del Tercer Mundo y de respuesta a tragedias humanas).
En fin, la muy católica Galicia oficial tiene bien pagados curas católicos en todos los hospitales públicos --exceptuado el de Verín por razones técnicas--, pero el servicio sanitario es un desastre y el nuevo hospital de Vigo, ¡que será construido con dinero público!, nacerá con la gestión parcialmente privatizada.
MÁS datos sobre el asunto, en El correo gallego.
NOTA de ImP que ya es latiguillo: Una cosa es ser católico y otra bien distinta, ser cristiano.

1 comentario:

  1. Efectivamente, es una vergüenza lo que pasa aquí, aunque quisiera hacer una pequeña aclaración: la mayor parte del electorado que acudió a la última cita autonómica votó al bipartito que perdió el poder. Sólo el extraño y poco democrático sistema electoral que tenemos permitió la vuelta del PP al poder.

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