Estos días, como en anteriores navidades, he leído varias opiniones e interpretaciones de la festividad y sus significados --incluidos los religiosos--. Sin menoscabo de convicciones ni de razones, ¡unas y otras no acostumbran a coincidir!, considero que vale la pena leer el post navideño difundido por el administrador de la bitácora Espiritualidad y Política, Cristóbal Cervantes, bloguero nada sospechoso de ser intolerante y que --en mi opinión-- ha demostrado con suficiencia su probada sensibilidad por lo humano.
Entre otras cosas, el texto que ha difundido Cristóbal Cervantes dice:
"En estos días asistimos a la escenificación del principal misterio de la existencia humana. Lo de menos es que sea una escena vinculada a una religión concreta. A cualquier persona que tenga todavía un mínimo de sensibilidad (a pesar del ambiente anestesiante que provoca la minoría que monopoliza el poder económico) le inquieta no saber por qué y para qué está en el mundo (...) El teólogo Karl Rahner sostiene que Jesús no es un dios que se reviste de humanidad como si fuera un traje. ¿Qué valor ejemplar tendrían sus buenas obras si las hacía un dios omnipotente? (...) Luchar contra todo mal que se le haga [al hombre] es un deber religioso que puede conllevar vivir crucificado. Todos, creyentes o no, coinciden, por humanidad, en que la vida debe regirse por el amor y no por el odio egoísta".
Sólo me atrevo a añadir una consideración que forma parte de los criterios de ImP:
La política de El Vaticano y de sus dirigentes demuestran sin sombra de duda que ser católico no equivale a ser cristiano.
La política de El Vaticano y de sus dirigentes demuestran sin sombra de duda que ser católico no equivale a ser cristiano.
ENLACE a "El Dios presente", por José Antonio González Casanova.
Estimado Félix, gracias por compartir este interesante artículo, y muchas gracias por tus amables palabras,
ResponderSuprimirnos seguimos,
un abrazo cordial de Cristóbal
A Espiritualidad y P.:
ResponderSuprimirGracias a ti.