Satanizar, endiosar y creer es más cómodo y rentable que analizar, contextualizar y dudar

jueves, 10 de junio de 2010

"Carta desde Colombia a un escéptico en materia política"

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La tentación de opinar sobre el proceso electoral que vive Colombia es fuerte. Pero la lejanía y el desconocimiento de la sociedad colombiana --país en el que no vivo ni he estado siquiera de vacaciones-- aconsejan prudencia.   
Dicho esto sin menoscabo de la repulsa que merece el  uribismo (el Partido de la U), pues está más que probado que desde el Gobierno se ha fomentado, practicado y/o consentido una violencia de Estado que carece de justificación --la existencia de una poderosa guerrilla no avala matanzas indiscriminadas; en rigor, la generalizada violencia que anida en la sociedad revela que el colombiano es un Estado fallido y una democracia, entrecomillada.    
Vía Libro de Notas --página que merece visita siempre que se dispone de un hueco temporal--, se ha difundido la carta que un colombiano residente allí ha remitido a otro que emigró. El texto, con cuyo contenido se puede discrepar en mayor o menor grado, aporta datos y sensaciones que en Europa es imposible percibir; incapacidad esta que en parte cultiva el torpe, perverso o maniqueo tratamiento informativo con el que los medios convencionales presentan la actualidad colombiana.   
Entre otros detalles, el autor de la misiva expone lo siguiente:  
"Colombia tiene una sociedad conservadora hasta los topes. Sólo los virreinatos podían prosperar en condiciones así, y este hecho, que los historiadores a menudo aíslan o asocian al comercio o la estrategia geopolítica de Sevilla, sólo tuvo acogida en sociedades en formación ultra-conservadoras (lo digo no por oposición a las monarquías, sino por el daño que causó su concepción en América, que a regañadientes se liberó de ellas). Pocos elementos del Virreinato de la Nueva Granada desaparecieron con la independencia: Colombia sigue siendo un país de pensamiento colonial, y naturaleza servil: la sociedad es ciegamente católica, borrega, hipócrita y conformista. No sé por qué asocio la hipocresía con el conservadurismo desde hace mucho..."   

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