20 julio 2010

Nicklinson: Condenado a vegetar en un sinvivir

«Necesito ayuda en cada aspecto de mi vida… No tengo intimidad ni dignidad», ha relatado Tony Nicklinson, ciudadano británico que fue jugador de rugbi y sufrió un derrame cerebral.  
Ahora, ya con 54 años de edad, ha solicitado reiteradamente ser eutanasiado, acción que en Gran Bretaña está penalizada con hasta 14 años de prisión --no obstante, hasta la fecha nadie ha sido juzgado en el Reino Unido por ayudar a alguien que ha optado por la eutanasia.
Es más, en cuanto existe evidencia de que la muerte obedece a un eutanasia o a un suidicio asistido las autoridades, incluidas las judiciales, se lavan las manos y evitan entrar en polémicas.   
La parálisis que sufre Nicklinson es definitiva --ningún científico considera ni siquiera probable que se pueda remediar-- y le impide mover o controlar lo que hace su cuerpo del cuello hacia abajo. 
La petición de eutanasia de Nicklinson persigue, aparte de poner fin al sufrimiento, que su esposa no sea condenada por auxilio al suicidio o que incluso pueda ser formalmente acusada de homicidio. La intención del enfermo es una: morir en su casa, sin tener que ser trasladado a Suiza, país donde sí está permitida la eutanasia.   
MÁS detalles, en The independent (en inglés).  
CON ANTERIORIDAD: "Caso Eluana: ¡Es la Filosofía, imbécil!".

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