Satanizar, endiosar y creer es más cómodo y rentable que analizar, contextualizar y dudar

martes, 31 de agosto de 2010

Convendría dejar de dar carrete a Telefónica en el debate sobre la neutralidad de la red

Esta noche, leyendo la interesante exposición que ofrece Radiocable a través de su sección Internet Opina, he llegado a la simple pero práctica conclusión de que, en ocasiones, el afán por razonar hasta el detalle cuanto exponemos puede ser perjudicial para nosotros mismos, me refiero a los internautas --incluidos los blogueros, naturalmente.
En el toma y daca sobre la neutralidad de la Red [ver "Telefónica puede subir los precios, pero la neutralidad de la red es intocable"] hemos caído en la trampa de debatir por debatir, o así me lo parece.   
Una red neutral está libre de restricciones, tanto en cuanto a las clases de equipamientos que pueden ser usados como en los modos de comunicación permitidos; es decir, la red neutral no restringe contenidos, sitios ni plataformas; es decir, propicia que la comunicación no se degrade.
Quienes se oponen a la neutralidad y a la norma general --aqui descrita a vuelapluma-- consideran que las reglas de neutralidad constituyen una solución en busca de un problema… ¿A qué problema se refieren? ¡Al económico, a ningún otro ni a nada más! ¿En qué consiste ese problema económico? Muy sencillo: La neutralidad de la red dificulta ganar más con la misma red, sobreexplotándola y, a la vez, reduciendo prestaciones y servicios.
Los enemigos de la neutralidad alegan que la calidad y la condición de neutral reduciría los incentivos [es decir, los beneficios] para actualizar las redes y lanzar servicios de nueva generación.
Es más, algunos de esos teóricos del abuso llegan al corazón del asunto al reconocer que cierta discriminación de alguna clase, especialmente para garantizar la calidad del servicio [¿?], no sólo no es negativa, sino deseable.
Los argumentos de quienes se oponen a la neutralidad de la red son forzosamente alambicados, pues están construidos en torno a un solo objetivo: ganar más.
Todas las medidas que propicien el cobro por nuevos conceptos serán adornadas e inteligentemente argumentadas. El debate, pues, carece de sustancia real y se enreda por las ramas porque ellos, los expertos de las telefónicas, evitan hablar de lo único que realmente les importa: el dinero.
Debatir con Telefónica equivale a darle carrete y alimentar sus argumentos [argumentar no es sinónimo de razonar]. Ese debate no conduce a nada, el interés general (incluido el económico) es ajeno a Telefónica y demás operadoras en general y, además,la privatizada compañía pública española incluso incurre en la codicia: la tarifa de Telefónica para teléfono+ADSL de 2 a 10 megas es un 71% más alta que la media europea.
No hay debate racional, las operadoras sólo juegan al aquí te pillo, aquí te mato.

1 Comentarios:

  1. hoy he visto una entrevista a una mujer, que no sé quien era, pero que acababa de llegar de Birmania, y cómo contaba, como aquel país , rico, en mano del ejército, y de las mutinacionales que lo saquean, y de las cuales nosotros nos servimos.................en fin.....y así en todo, y siempre........

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