08 octubre 2010

Lo que el finlandés Hilkka opina de España obliga a reflexionar

«En el fondo España es un país sin alma», comenta el finlandés Hilkka y su interlocutor, español, replica: «¿Sin alma?»...   
«Sí, España no tiene alma --teoriza Hilkka--. No es different, Madrid me recuerda a muchas otras grandes ciudades. Cuando uno piensa en Grecia la identifica con la Acrópolis, Platón u Homero, si alguien trata de llevar a su mente un pensamiento sobre Italia acuden imágenes de la Roma imperial o del romanticismo de los canales de Venecia... Pero si por el contrario se nombra a España lo que se asocia a ella son corridas de toros, flamenco, sangría...
«Pero cuando te trasladas a la Península acabas comprobando que casi nadie visita una plaza y mucho menos un tablao, por lo que los supuestos valores identitarios y culturales del país en realidad no lo son. No existen. El alma que te han vendido del país no está».     
Las apreciaciones de Hilkka tienen sustancia y obligan a reflexionar, verbo este que en España sigue estando mal visto y rara vez se practica.  
En las Españas sigue triunfando el axioma y, todavía hoy, la verdad verbal (la que imparte quien más grita o más poder tiene) acaba casi siempre arrinconando las pruebas empíricas...     
Pulse y lea el episodio que protagoniza Hilkka, no se arrepentirá: "El país sin alma: cómo los nórdicos ven a España", en la bitácora  LA SAGA DE DASHIELL.

3 comentarios:

  1. Te felicito por esta entrada. Muy interesante y da mucho que pensar.

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  2. El problema es que Hilkka se siente decepcionado porque el tópico que conoce de España (toros, flamenco, sangría) no se cumple, o sea, que en realidad España tiene más sustancia. Deducir a partir de ahí que España "no tiene alma" me parece una gilipollez.
    La clave está en la frase: "Los supuestos valores identitarios y culturales del país en realidad no lo son". Es que lo que Hilkka daba por supuesto y la realidad son cosas diferentes.
    Ah, y yo si puedo citar personajes finlandeses (Aalto, Paavo Nurmi, Lasse Viren, Mati Nikkaenen...) o monumentos (Villa Mairea, el sanatorio de Paimio...) sin recurrir a la Wikipedia.
    Tampoco estoy muy de acuerdo en lo del trato social. Los españoles podemos ser ásperos al principio, pero cuando nos interesamos por alguien lo hacemos de forma sincera, no es una fórmula de cortesía, como sí ocurre precisamente en otros países.
    Sí coincido con otros puntos: nivel de inglés, nacionalismo, ruido... En cuanto a las mujeres, yo creía que las que no se depilaban eran las portuguesas y las nórdicas, precisamente. ¡Qué estupidez!

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  3. A GLORIA Y JULIA,
    Lo que dice Hilkka --al margen de que estemos o no de acuerdo con algunas de sus opiniones, que las hay harto curiosas-- toca cuestiones que generan cíclicas diatribas entre los propios ciudadanos españoles (vinculadas a eso que algunos denominan "identidad nacional").
    En todo caso, resulta chocante --en algunos aspectos incluso es "divertido"-- comprobar que los tópicos y las generalizaciones calan, despistan y, por lo visto, son creídas o asimiladas aquí y en la Conchinchina.
    Un abrazo a las dos.

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