A los rectores de la Real Academia Española sólo les falta salir en un programa del tomate televisivo. Lo merecen por varios motivos, pues la ocurrencia de rebautizar la y griega como ye es un asunto que bien podría ser abordado en un plató con Belén Estebán de entrevistadora y García de la Concha como entrevistado. Sería el envoltorio ideal para explicar una de las decisiones más absurdas que ha tomado la entidad --últimamente y a la vista de las noticias que protagoniza resulta exagerado calificarla de institución.
Sin embargo, la entidad funciona con rigor digno de aplauso en lo tocante a la economía; más claro: la RAE es la envidia de numerosas empresas por su efectividad a la hora de hacer caja.
Escribe Silvia Senz:
"Desde que Víctor García de la Concha tomara las riendas de la Real Academia Española, la línea de mercantilización de esta institución que se inició con la constitución de la Fundación pro RAE el 20 de octubre de 1993 no ha hecho sino crecer a un ritmo exponencial. Uno de los aspectos que mejor reflejan la conversión de esta entidad semipública, parcialmente financiada con nuestros impuestos, en un negocio redondo es su política de producción editorial...
"Sólo la 22.ª edición del Diccionario de la RAE vendió 400.000 ejemplares en los seis meses que siguieron a su publicación, en el 2001. El Diccionario panhispanico de dudas alcanzó los 200.000 ejemplares vendidos en el mismo periodo. Y la reciente publicación (exclusivamente en papel) de los dos primeros volúmenes de la Nueva gramática de la lengua española al nada reducido precio de 120 euros logró situarse, en su primera semana de recorrido comercial, en el número uno de obras de no ficción vendidas en España, y en sólo dos meses vendió más de 60.000 ejemplares..."
Lea el artículo completo de Silvia Senz, que además de describir con rigor algunos de los nuevos valores de la RAE incluye interesantes enlaces: "La RAE ha descubierto el márquetin viral", en la instructiva y valiosa bitácora Addenda & Corrigenda.
0 Comentarios:
Publicar un comentario en la entrada
NOTA:
ImP no publicará injurias ni difamaciones, ni textos que imputen a una persona delitos penales sin aportar pruebas o mediar sentencia firme.