
Desde hace ya varias semanas, en Galicia se debate con a veces pasional actitud la reforma, la adecuación y, en defnitiva, ¡la salvación! --según el Banco de España-- de las dos cajas de ahorros existentes en la comunidad:
Caixa Galicia y
Caixanova, la primera con sede en A Coruña (fruto de fusiones de entidades de esa provincia y de la de Lugo) y la segunda, en Vigo (resultante de similar proceso entre las cajas de las provincias de Pontevedra y Ourense).
El debate, que lógicamente se ha politizado, gira en torno a una dicotomía: fusionar ambas cajas, o bien dejar que lo hagan por separado con entidades no gallegas.
En las tres fuerzas políticas con presencia en las instituciones que gobiernan ambas cajas se defienden cinco posiciones:
1. La dirección del PP gallego apuesta por la fusión.
Tal como ha manifestado en varias ocasiones el presidente del Gobierno autonómico, Núñez Feijoo (PP), el partido y su gobierno están por la fusión, para lo que se apoya en el dictamen de una consultora cuyas conclusiones debían --como así ha sido-- demostrar la conveniencia de esa alternativa;
2. La dirección estatal del PP es menos taxativa.
Por un lado está la que cabe denominar línea oficialista, representada por el ¿líder? Mariano Rajoy, que aunque ha tardado en manifestarse, lo ha hecho con sordina; pero formalmente apoya la tesis política del PP gallego.
Pero por otra parte, menos regionalista, está lo que podría ser calificado como el sector que es españolista en lo económico; grupo o facción del PP que tiene muy notable peso en la organización y del que forman parte, entre otros, Rodrigo Rato, flamante presidente de CajaMadrid, Esperanza Aguirre y Francisco Camps, presidentes de las comunidades madrileña y valenciana; además de contar con el visto bueno de José María Aznar y de su círculo (la FAES). Este grupo --que condiciona y marca la política del PP en todo, también en provincias-- apuesta por dar cuerda a la fusión de Caixa Galicia-Caixanova como paso previo a una posterior fusión de mayor envergadura que comprendería la nueva y única caja gallega, la valenciana CAM y CajaMadrid, conformando así una entidad con sede en la capital del reino que competiría de tu a tu con la poderosa Caixa d'Estalvis i Pensións de Barcelona (la Caixa), que a fecha de hoy es líder indiscutible de las cajas españolas.
3. El PSOE "franquista" apuesta por la fusión
El PSdG-PSOE oficialista hace piña con el PP, con los alcaldes de A Coruña, Lugo y Santiago al fente, que son los líderes de una socialdemocracia gallega de hábitos clientelares --¡franquistas!--, ajenos a la tradición del PSOE que fundó el ferrolano Pablo Iglesias.
4. El PSOE vigués rechaza la ortodoxia
El alcalde de Vigo, Abel Caballero, que lidera un sector minoritario del PSdG-PSOE, así como empresarios y entidades del área de las Rías Baixas cuyo peso es difícilmente evaluable, opinan que los interses del sur gallego quedarán desleídos en una gran caja galaica cuya sede estaría con toda probabilidad en A Coruña, el norte. Y también se oponen por razones de representatividad derivadas de la demografía y de la proporcionalidad institucional.
Los partidarios de evitar la fusión con Caixa Galicia son mayoría en los órganos de dirección de Caixavigo, que también encargó un dictamen al gusto e incluso ha sondeado posibles alianzas con Cajastur y CajaCantabria, entre otras entidades.
Abundando en argumentos, el PSdG vigués y otras agrupaciones del sur gallego mantienen que la unión de ambas cajas concluirá con la integración de la resultante en CajaMadrid, posibilidad esta que abona el rechazo del sur a la fusión.
5. El BNG apoya sin matices la fusión.
El Bloque Nacionalista Galego (BNG) apoya sin dudar la fusión subrayando un argumento por encima de otro tipo de consideraciones: La necesidad de que el teórico (¡inexistente!) sistema financiero autóctono conserve su peso; es decir --esto sí que es real--, que las cajas mantegan en la comunidad su sede y sus órganos de decisión, junto a las otras dos entidades gallegas, Banco Pastor y el minúsculo Echevarría. Para lo cual, según el BNG, es imprescindible que las cajas se fusionen.
Al margen de esas posiciones partidarias, los tres sindicatos mayoritarios de Galicia (CC OO, CIG y UGT) y la patronal gallega (CEG) apoyan la fusión.
Por su parte, el Banco de España ha evitado entrar en la polémica fusión sí, fusión no; aunque ha dejado meridianamente claro que ambas cajas "necesitan" unir fuerzas, sea entre ellas o con otras entidades.
Atender al Consejo de Estado y hacerlo con celeridad
A fin de engrasar y hacer posible la futura caja única gallega --aunque sea por imposición--, la mayoría de gobierno del Parlamento Galego (PP) redactó y logró la aprobación de una nueva
Lei de Caixas de Aforros que ahora el
Consejo de Estado propone recurrir (la composición de esta institución consultiva resta credibilidad a la tesis del PP de que el PSOE recurrirá para torpedear los proyectos del partido conservador).
[ACTUALIZACIÓN: El recurso ha sido presentado esta misma mañana (martes); lo cual, entre otras consecuencias, obliga al Gobierno gallego a sentarse sin dilaciones a corregir los párrafos que el Consejo recomienda retocar, o de lo contrario se arriesga a perder el tren de la fusión gallega, pues esta operación necesita ayuda estatal de los fondos del FROB, que tienen vigencia limitada en el tiempo]
El recurso ante el Constitucional obedece a razones técnicas, pues según el Consejo la ley pergeñada incumple un aspecto sustancial (socava competencias del Banco de España) y adolece de otros pecados menores referidos al marco legal estatal.
Los escollos que ha señalado el Consejo de Estado se podrían superar con celeridad con una simple negociación bilateral Madrid-Santiago que, a tenor de lo expuesto por el Consejo, sería de corte más jurídico que político. Por lo que, en principio, bastaría con que el Ejecutivo gallego asumiera las recomendaciones del Consejo y el texto revisado se votara en la Cámara autonómica y punto final.
Retrasar ese trámite podría frustar la fusión --al privarla de los fondos previstos para la reordenación bancaria, el FROB--, retraso que a medio plazo beneficiará los planes del sector del PP estatal interesado en la macro-fusión Caixa Galicia-CAM-CajaMadrid.
Indudablemente, para la economía y para la sociedad gallegas lo más positivo sería la fusión, para lo cual sobran partidismos y victimismos estériles, así como los localismos que mantienen a Galicia desestrucrada desde hace decenios. Y convendría también que el PP demostrara sin sombra de duda que su objetivo no es fusionar Caixa Galicia y Caixanova para después entregar la entidad resultante al PP aguerrido y reforzar así el poder de CajaMadrid...