Superados doce meses en los que desde un punto de vista económico y político los hechos negativos han superado a los positivos, parece que lo más conveniente será despedir el año y recibir al siguiente con una sonrisa --no una carcajada-- y con sendos homenajes al último día del 2010, viernes, y al primero del 2011, sábado.
Viernes...
...que etimológicamente deriva de Venus.
A fecha de hoy nadie ignora que Venus es una diosa romana, aunque inspirada en una deidad femenina etrusca, Turan, a la que se invocaba para lograr dulces y satisfactorios apareamientos (relaciones sexuales, amor) y también como garante de la fertilidad.
Los habitantes del Lacio, que eran uno de los pueblos de Etruria o Tirrenia (territorio que abarcaba toda el área central de la península Itálica, las actuales regiones del Lacio, la Toscana y Umbría), rebautizaron a Turan y la llamaron Venus, a la que consideraban la diosa del amor y de la belleza, relegando a segundo plano la reproducción y la fertilidad.
Ya avanzado el siglo III a.C. (dos centurias después de que muriera el último rey etrusco de Roma, Lucio Tarquino), la clase dirigente romana ya había roto con numerosas creencias, usos y costumbres pretéritas y tendía a hacer suyos criterios, hábitos y valores de la admirada cultura helenística, por lo que la inteligentsia concluyó que Venus era el bis de Afrodita, la diosa griega del amor, de la reproducción, de la lujuria y también de la prostitución --aunque el sentido que se le daba a esta práctica en la Atenas clásica era distinto del que hoy tiene; no obstante, los romanos fueron menos humanos, a la vez que más formalistas, y redujeron las competencias de la poderosa diosa helena.
El más antiguo de los templos dedicados a Venus --que se conozca-- está datado en el 293 a.C., hecho del que hay referencia documentada, y estaba ubicado en Lavinio (según la tradición, aunque más bien cabría hablar de leyenda, esta localidad la fundó el griego Eneas, que se refugió en Etruria tras huir de Troya, y una vez afincado matrimonió con Lavinia, hija de Latino, rey de los latinos; motivo por el que Eneas acabó siendo considerado el fundador del pueblo romano).
En fin, la etimología de la palabra viernes esconde varios mundos --casi todos tan virtuales como la hiperrealidad que en ocasiones campa a sus anchas por las calles de internet--, viejos mundos de los que aquí sólo se ofrecen brevísimos apuntes.
El de hoy es, pues, un último día de año cargado de historias y de amor.
Sábado...
...denominación que procede de Shabbat.
El Shabbat (en castellano, sabbat), que en hebreo significa descanso, es el séptimo día de la semana judía y para los creyentes de esa fe es una jornada sagrada que deben respetar desde el ocaso del viernes hasta la aparición de las estrellas en la noche del sábado, tiempo durante el que deben abstenerse de realizar todo tipo de trabajos --si bien a lo largo de los siglos se han ido estableciendo excepciones.
La celebración del sabbat está prescrita en los mandamientos que Moisés recibió de Yavé, tal como recoge el Génesis (libro escrito, aproximadamente, en el siglo VII a.C.): "Y en el séptimo día Dios terminó el trabajo que había hecho, y descansó".
Los viernes, una vez desaparecido el sol en el horizonte, los judíos celebran el Kidush (la santificación) ante un vaso de vino, un pan y con los congregados (la familia) en torno a la mesa a la luz de dos velas. La tradición judáica sólo exige a los creyentes recitar el Kidush en la noche del viernes, pero los rabinos (sacerdotes) también deben formular la bendición el sábado por la mañana y en todas las festividades religiosas.
Para el ritual del Kidush las familias judías acostumbran a utilizar una copa de plata --esto es una tradición, no un precepto--; en todo caso, el recipiente debe tener una capacidad mínima: 1 revit (aproximadamente 150 mililitros). El pan debe ser colocado sobre una tela (o el mantel) y tapado con un paño (esta protección del alimento se hace como fórmula de respeto y en recuerdo del maná que salvó al pueblo judío cuando fue expulsado de Egipto). El pan debe estar cubierto (ausente) porque de lo contrario debería ser bendecido antes que el vino [la ilustración que encabeza este post sólo es indicativa, motivo por el que el alimento aparece descubierto].
Una vez finalizada la oración, el encargado de hacer la bendición (habitualmente el cabeza de familia) debe tomar un sorbo de vino y pasar la copa para que lo hagan todos los participantes en la ceremonia.
[Obsérvense las similitudes entre el Kidush y el sacrificio representado en la misa católica; semejanzas que son radicalmente lógicas, pues Jesús de Nazaret y los primeros cristianos eran judíos. De hecho, la llamada Santa Cena --previa al apresamiento del Nazareno-- bien podría haber sido la celebración de un Kidush, si bien los relatos de los autores de los Evangelios, ¡escritos varios decenios después de la muerte de Jesús!, evitan mencionar el rito judáico y hacen una descripción singularmente superficial del último encuentro del profeta con sus discípulos más cercanos.
No obstante, es bastante probable que las referencias a la Santa Cena que figuraban originalmente en los Evangelios fueran modificadas por la curia que asumió el control del movimiento cristiano a partir del siglo IV.
De hecho, las alteraciones circunstanciales o no dolosas --las realizadas por sucesivos traductores y copistas-- y las mutilaciones y cambios al gusto de un concilio o del Papa de turno afectaron en mayor o menor grado a todos los textos bíblicos; aparte de los documentos que fueron directamente destruidos o condenados al ostracismo calificándolos de apócrifos]
De modo que tras despedir el 2010 con un viernes dedicado al amor, mañana sábado lo más adecuado sería empezar el 2011 poniendo encima de la mesa los principios y valores humanos que cada cual alimente, sean de orden religioso, intelectual o simplemente sentimental.
En todos los casos, amigo lector, le deseo
salud, trabajo, amor y libertad...
...coloque usted estos cuatro bienes en el orden que prefiera.













