25 julio 2011

Utoya: Si el criminal es europeo y cristiano, la barbarie no tiene significado político

En principio, en España y en Occidente en general se difundió la versión de que la barbarie que ha costado la vida a más de setenta personas en un barrio de Oslo y en la isla de Utoya había sido cometida por islamistas. Rápidamente, sin necesidad de pensar, casi todos los medios arremetieron con la habitual pasión contra los fanáticos seguidores del islam. Pero, ¡qué pena!, resultó que el crimen no era islamista.
Es más, puestos a criminalizar, hubo medios que --¡como casi siempre ocurre!-- aprovecharon para injuriar, poner dianas virtuales, hacer alardes propios de los cruzados y rizando el rizo, hasta hubo quienes relacionaron la violencia desatada en Noruega con la actitud de los políticos y ciudadanos comunes que apuestan (apostamos) por la convivencia y defienden (defendemos) la multiculturalidad y la necesidad de apartar las religiones, ¡todas!, de la vida pública y conferirles el estatus que les corresponde, el de un bien o creencia privada.
Convencidos como estaban --¡como casi siempre están!-- de que la barbarie sólo puede ser obra de los otros, en este caso los islamistas, la gente de orden y numerosos periodistas ejercieron de cocineros para abundar en la tesis de que los autores del crimen, fuera uno o fueran diez, eran genuinos representantes del islamismo radical, incluso del islam a secas.
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Viñeta capturada en Público
Una ideología concreta
Es decir, la barbarie era el fruto maduro de una creencia o una ideología determinada, y por si fuera poco relacionaron la tragedia noruega con organizaciones concretas... ¡Y no sólo con Al Qaeda!, sino que también arremetieron contra formaciones y movimientos políticos de corte islámico.
Según esos defensores del orden, quienes distinguen (distinguimos) entre islam, islamismo y militancias religiosas fanáticas incurren (incurrimos) en una grave irresponsabilidad.
¡Hay religiones y creencias de todos los colores y la más antigua no es la mahometana!
Para los buenos ciudadanos cristianos de Occidente siempre son criticables o sospechosos, incluso detestables, todo y todos los que proceden de allende Gibraltar, del otro lado del Bósforo o de más allá de los Urales...
Cuando se confirmó que el autor de la matanza de Oslo era un europeo, cristiano, culto y de ideología ultraconservadora la barbarie dejó de tener significados políticos y su autor, según los medios "oficiales", pasó a ser un simple enajenado, un lobo solitario que a nadie representa, un tipo cuyo odio ha nacido de la nada, por generación espontánea... Es más, incluso hay iluminados que han tenido el descaro de emparentar al criminal con los anti-sistema.
Una vez más, los ultraconservadores y los "buenos cristianos" --con los nacional-católicos españoles al frente-- se han beneficiado de los amigos, cómplices y servidores de que disponen en la élite de los pensadores europeos y en grandes empresas de información (¿información?)
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DE INTERÉS:
"Lo que revela Utoya", en la bitácora QUILOMBO,
"La ultraderecha amenza Europa", en El país.

2 comentarios:

  1. Sería interesante que alguien con capacidad hiciera una recopilación de esas noticias de primera hora sobre el tema.

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  2. No hay peor ciego que el que no quiere ver. Recordad el 11 M hispano, los de ETA.....Siempre se trata de cargar con el/los muertos a quien interesa......Pero a veces sale el tiro / bomba por la culata.....

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