24 octubre 2011

El "problema vasco" regresa a sus orígenes: el "problema del españolismo"

La reciente historia de España demuestra hasta la saciedad que los independentistas de Vasconia (los llamados aberzales) y también los nacionalistas vascos conservadores (el PNV) han visto deslegitimado su prestigio social y dañadas sus opciones electorales por la combinación de tres factores complementarios:
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ETA satanizó el nacionalismo
El vasquismo ha sido la opción política que ideológica y electoralmente más ha sufrido la violencia ciega de ETA, cuyas acciones desde los primeros años ochenta siempre han generado más rechazos que apoyos;
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La reacción desaforada del poder político
El segundo factor que ha perjudicado a los vasquistas es consecuencia directa del anterior: la reacción del Estado ante las acciones etarras ha sido tan radical que ha llegado a identificar delitos e ideas [por ejemplo, la Ley de Partidos y las reformas del Código Penal realizadas con el único objetivo de diferenciar los delitos de ETA de los delitos en general], satanizando así las ideas con la excusa de combatir los crímenes; y
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¿Vasquismo igual a violencia?
Los nacionalistas vascos han sido combatidos con ferocidad ideológica por los nacionalistas españoles radicales (los españolistas), con el PP al frente, que han difundo con notable éxito la falacia de que violencia y vasquismo son indisociables.
[No obstante, esta táctica de los españolistas tenía efectos contrarios: incrementaba el sentimiento antivasco entre la generalidad de los españoles --además de rentar votos--, pero reforzaba el vasquismo en Euskal Herría. También es obligado señalar que a la satanización del vasquismo y por extensión de lo vasco han contribuido numerosos medios de información, algunos manifiestamente alineados con el españolismo y otros por falta de inteligencia, o acaso por simple desidia]
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El veneno del uniformismo
La negativa de los españolistas a comprender y admitir que España es un mosaico ha sido desde mediado el siglo XIX --y todavía lo es hoy-- el principal alimento de los independentismos catalán, gallego y vasco.
Para colmo, si se analiza con rigor y sin gafas lo ocurrido desde 1978, a partir de los primeros años ochenta ETA ha sido el mejor argumento y sostén del españolismo, debido en gran medida a las reacciones políticamente viscerales que concitan los atentados --la visceralidad personal y política de las víctimas y de sus allegados es humanamente comprensible, lógica e incluso respetable; pero la visceralidad ideológica de los dirigentes políticos es insana y peligrosa para la sociedad.
Si los españolistas no digieren la desaparición de ETA y siguen satanizando a quienes ellos consideran poco españoles o antiespañoles, cada vez serán más los ciudadanos catalanes, gallegos y vascos que se sentirán incómodos formando parte de un territorio en el que la convivencia está basada en vestir un solo uniforme y en denigrar varias piezas del mosaico.
Resumiendo, el llamado problema vasco está a punto de volver a los orígenes: el problema del españolismo, que históricamente es el fenómeno que más y mejor ha debilitado la unidad territorial del Estado español --con independencia de que sea monarquía o república.
La existencia de diferentes culturas, tradiciones, valores y sentimientos no genera desapego; el desapego lo genera el afán por identificar España con una sola religión, la imposición de un solo idioma, el endiosamiento de una única concepción del mundo, el ombliguismo cultural, la consagración de un modelo económico radial… etcétera y etcétera.
Derrotado el vasquismo violento, urge conjurar el problema más acendrado y disgregador de cuantos sufre España desde hace ya dos siglos: el uniformismo de los salvadores de la patria.
CON ANTERIORIDAD:

6 comentarios:

  1. Los nacionalismos son el sarampión de los pueblos.

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  2. No me gustan ni los nacionalismos, ni lo que aquí se llama españolismo. Estoy de acuerdo en que se mantengan las culturas y las lenguas. Pero si no me equivoco, los vascos siguen hablando euskera, nadie se lo prohíbe. Lo que ellos querrían sería separar Esukadi de España con un serrucho. Y eso tampoco, la verdad. A veces me digo "ojalá se pudiera... y entonces los bloqueamos económicamente, y a ver si son capaces de vivir del bonito del norte... porque mucho más no tienen..."
    Pero bueno, que no es plan.

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  3. Nada más lejos de la realidad: lo que Vd. denomina "españolistas" sólo quieren lo mejor para su país, igual que los catalanistas, los vasquistas o los galleguistas, ...los cuales son, siguiendo su teoría, uniformistas salvadores de su patria, tan "peligrosos", pues, como los primeros, ¿no?

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  4. A JOSITO,
    Los españolistas, cierto, quieren LO QUE ELLOS CONSIDERAN QUE ES LO MEJOR... Por si no me ha entendido, repito: LO QUE ELLOS CONSIDERAN QUE ES LO MEJOR.
    Exactamente igual que los otros nacionlistas que usted cita... Pero, ¿qué es lo mejor?, ¿lo que quieren unos, otros o los de más allá de una u otra comunidad?
    Luego, España no es UNA.
    Bueno será, entonces, dejar de pensar que unos son mejores que otros y tratar de convivir en el mosaico.

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  5. "Los nacionalismos son el sarampión de los pueblos". ¿Se trata de alguna participación en un concurso de disparates? El nacionalismo que movía al maquis francés o a la resistencia italiana, o al movimiento de liberación argelina, o cubana, ¿eran un sarampión?

    "Lo que ellos querrían sería separar Euskadi de España con un serrucho". Otra evidente sandez, con perdón. Por supuesto que no desean ese imposible desatino. Lo que ellos quieren es autoorganizarse como les venga en gana, de acuerdo a su VOLUNTAD POLÍTICA MAYORITARIA, sin contar con la tutela del autoritario y antidemocrático Estado español, que todavía hoy, como Turquía y otros regímenes atrasados, prohibe toda consulta.

    Claro que Josito pone la guinda: "lo que Vd. denomina "españolistas" sólo quieren lo mejor para su país". Con el pequeño problema, que Josito silencia, de que los españolistas unionistas PRETENDEN IMPONER POR LA FUERZA LA INTEGRACIÓN, esto es, OBLIGAR A OTROS, si es necesario por la fuerza de las armas. Mientras que los vascos no pretenden imponer a los españoles ninguna integración, ninguna pertenencia, ninguna nacionalidad. Allá ellos, los españoles, que se organicen como quieran, pero sin obligar a nadie. Los vascos, como las demás comunidades humanas que así lo deseen, tienen derecho a organizarse en libertad, de acuerdo a su voluntad política.

    Naturalmente, es imposible que entiendan esto, tan simple, las mentalidades filofascistas.

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  6. El españolismo uno grande y libre sigue exigiendo que los presos de ETA pidan perdon a sus victimas pero no a los miembros del GAL.La desfachatez y el caradurismo es la marca España.Habria que montar una fabrica de embutidos con las entrañas de los españolistas porque son muy viscerales.

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