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Núñez Feijoo, Mauro Varela
y José Luis Méndez |
En su edición de hoy domingo,
La voz de Galicia publica una
entrevista a Mauro Varela que vale un potosí.
Tiempo al tiempo.
[Al final, con o sin Wikileaks, todo acaba aflorando, también aquellas cosas que ya se saben pero se silencian]
El entrevistado es el ex presidente de la
ladrillera, especuladora, usuraria, bancarizada y ya desaparecida Caixa Galicia y copreside
Novacaixagalicia (NCG), entidad esta que es fruto de la fusión de las dos cajas de ahorros que existían en Galicia, la
suya --la de Varela,
Méndez y otros-- y Caixanova; una tenía sede en A Coruña y la segunda, en Vigo.
Pues bien, Mauro Varela, hombre de orden, radicalmente sistémico y que como presidente de Caixa Galicia es corresponsable de haber enterrado o distraído decenas de millones de euros de ahorros gallegos en Astroc --por poner sólo un ejemplo, ¡hay más!-- ha asistido a una concentración del Bloque Nacionalista Galego (BNG) en defensa de la pervivencia de la gran caja gallega. La cosa tiene guasa...
No obstante, Varela ha puntualizado que también habría asistido al acto si lo hubiera convocado otra organización... ¡siempre que tenga voto en el consejo de Novacaixagalicia!, debió añadir.
La asistencia de Varela a una convocatoria de un frente electoral pilotado por la Unión do Povo Galego (UPG) es comprensible en quien se juega un salario y unos premios millonarios que, todo sea dicho, son impropios de las cajas de ahorros de otros países a los que tangencialmente y a contrapelo alude el entrevistado.
Desde un punto de vista social y de futuro resultan especialmente chocantes tres aspectos:
1. Varela dice: "Nuestra prioridad es seguir manteniéndola tal y como la conocemos".
Los hechos no admiten disquisiciones: Si NCG va a funcionar tal como hasta ahora ha operado Caixa Galicia, ¿a qué obedece rasgarse las vestiduras?
Desde un punto de vista administrativo, institucional, económico y para que el proyecto sea creíble, la refundada caja debería
cambiar de gestores y echar a la calle a los amigos y familiares colocados a expensas de los ahorros de los gallegos --
empezando por los hijos de José Luis Méndez-- y dirimir las responsabilidades civiles, políticas, económicas y acaso penales en las que habrían incurrido quienes decidieron ruinosas inversiones
ladrilleras en el Levante español, por ejemplo; operaciones que eran
ajenas a los intereses de Galicia a los que tanto se alude ahora para sumar aliados a fin de que todo siga igual.
2. Que Varela marche codo con codo con el BNG y la UPG es muy muy muy sorprendente; pero más sorprendente es, si cabe, que el BNG avance de la mano de Varela.
Con semejante compañero de viaje no sólo es increíble toda posición marxista --que en este caso es lo de menos--, sino que es increíble e imposible que la caja de ahorros sea exacta y simplemente eso: una caja de ahorros.
3. Varela dice:
"Las referencias en los pueblos son el maestro, el cura, el médico y el director de la caja"...
Pero, ¿dónde canastos vive Varela?, ¿residirá en la remota Galicia de los años cincuenta o sesenta?... En los pueblos gallegos actuales --conozco con mínimo rigor varias decenas de ellos--, la primera referencia es el alcalde, y no siempre; la segunda es o son el o los empresarios de mayor éxito o fortuna; la tercera, el puñado de las llamadas
familias de toda la vida; la cuarta referencia la constituyen los funcionarios en general (incluidos los médicos, también los del Sergas), la quinta y sucesivas --el orden a partir de aquí carece de relevancia-- maestros y profesores, el cura, el veterinario, los indianos, los guardias civiles, a veces también tiene relevancia algún intelectual... ¡y los directores de cajas y bancos!, naturalmente, pero de estos no acostumbra a existir una percepción positiva.
Y conste que
esto último no es por culpa de ellos o ellas como personas, sino que se debe a los criterios
bancarios que aplicaba Caixa Galicia.
Las cajas agonizan desde 1971
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Las cajas empezaron a prostituirse en 1971
[¡a ver si se enteran los mauro varela!], cuando las autoridades franquistas suprimieron el Instituto de Crédito de las Cajas de Ahorros, lo que se sumó a otras medidas pretéritas con las que se inició el abandono del concepto original de caja, pasando desde entonces a depender exclusivamente del Banco de España.
Así, poco a poco y desde hace decenios
[no ahora, ni de golpe y porrazo como se pretende hacer creer a los ciudadanos] las cajas
fueron condenadas a una progresiva bancarización y, con ello, empezaron a perder su esencia, fueron sistemáticamente utilizadas por la elite económica franquista y, luego, por la
vanguardia político-partidista, amén de aprovechamientos personales sin cuento.
Y para redondear, muchas de ellas --no todas-- han sido mal gestionadas desde hace también años, hasta el extremo de colocarlas en situación de quiebra técnica, como resultado de su bancarización.
En fin, la de Mauro Varela es una entrevista ilustrativa de la retórica, de la incultura histórica y del cortoplacismo que caracteriza las decisiones de directivos que en su mayoria y para colmo están
atornillados a los sillones y
se han olvidado de lo que es una caja de ahorros. Ellos son corresponsables de que esas entidades corran peligro de desaparición por haber hecho el caldo gordo a quienes desde la banca privada apuestan por eliminarlas.
En fin, una vez leída la entrevista,
Varela parece estar convencido de que sólo leen el periódico los imbéciles, los ignorantes, los desinformados, los ingenuos, los simplistas...