01 mayo 2012

Bolivia nacionaliza la compañía "española" Transportadora de Electricidad

El presidente de Bolivia, Evo Morales, ha anunciado hoy la nacionalización de la empresa Transportadora de Electricidad (TdE), en la que desde el 2002 tiene mayoría accionarial Red Eléctrica de España.
TdE protagoniza en torno al 75 % del negocio de las transmisiones de energía eléctrica del país andino. Una hora antes del anuncio público de la intervención estatal, un destacamento militar asumió la custodia de la sede de TdE, en Cochabamba.
El Gobierno boliviano ha precisado que la medida obedece a las bajas inversiones realizadas por la compañía española: «En dieciséis años, la empresa privada ha invertido apenas cinco millones de dólares cada año», ha resumido Morales.
La noticia obliga a recordar, resumiendo, un proceso que se inició en 1994 [siendo presidente el ultraliberal Gonzalo Sánchez de Losada], cuando la Empresa Nacional de Electricidad (ENDE) de Bolivia, de propiedad pública y que controlaba el sector, fue privatizada, junto a otros servicios básicos, en el marco de un vasto programa de reformas económicas y de infraestructuras que impusieron el FMI y los grandes bancos transnacionales.
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Infografía capturada en El Blog Salmón: composición
accionarial de Red Eléctrica Españolaque en rigor no es
española porque el 65,6 % de las acciones están en manos
extranjeras; aunque sí es la accionista de referencia en la ahora
nacionalizada Transportadora de Electricidad de Bolivia
Avatares previos
La Ley de Electricidad 1994/1604 privatizó la producción, el transporte y la comercialización de electricidad, dividiendo el sector en tres grandes negocios, oficialmente denominados generación, transmisión y distribución [TdE opera en el segundo].
Esa privatización propició la creación de tres grandes compañías de generación: Corani, Guaracachi y Valle Hermoso, que en principio, hasta 1999, operaron en régimen de oligopolio, pues se vetó la constitución de firmas competidoras --lo que contradecía radicalmente el criterio de "promover la competitividad" que en teoría justificaba la privatización.
En cuanto a la transmisión, los equipos e instalaciones que poseía ENDE fueron entregados en 1997 a la sociedad TdE, que durante varios años operó en régimen de monopolio; aunque finalmente el Estado permitió crear otras firmas, aunque todas de volumen y ámbito menores.
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Seis compañías de distribución de ámbito regional  
En lo tocante a la distribución (o comercialización), el negocio se lo repartieron territorialmente varias compañías preexistentes y otras constituidas ad hoc y aunque todas tuvieron que aceptar un sistema de control de precios, este se caracterizó por su laxitud [entre otras: Compañía Boliviana de Energía Eléctrica, Compañía Eléctrica del Sucre, Cooperativa Rural de Electrificación, Empresa de Luz y Fuerza Eléctrica de Cochabamba (esta firma también operó en el ámbito de la transmisión), Empresa de Luz y Fuerza Eléctrica de Oruro, Servicios Eléctrico Potosí, etcétera].
El plan de privatizaciones puesto en marcha en 1994 en el sector de la energía eléctrica se completó creando un organismo público de carácter técnico que coordinaba las operaciones y decisiones empresariales; en todo caso, la enfáticamente llamada liberalización de servicios e infraestructuras públicas fue --como casi siempre y en casi todos los países del mundo-- un paripé en el que la competencia sólo se suponía pero que reportó elevados beneficios a empresas e inversores.
La decisión del Estado boliviano de asumir la gestión de TdE se produce 14 días después de la expropiación del 51 % de acciones de la española Repsol en la petrolera argentina YPF; circunstancia que en círculos políticos y económicos de Sudámerica se ha interpretado --además de como un paso adelante en los planes del gobierno socializante de Bolivia-- como un claro indicio de la creciente pérdida de credibilidad que acusan la economía y el gobierno españoles.
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CON ANTERIORIDAD:
"Bolivia, Noruega y el petróleo".

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