05 junio 2012

Carlos Dívar, otro espejo del deterioro de las instituciones del Reino de España

Las aventuras y desventuras del presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Dívar, constituyen uno de los espejos más fieles para evaluar el deterioro de las instituciones del Reino de España.
Iñaki Anasagasti ha publicado en su blog una pieza que merece ser leída; pero hágalo, amable lector o lectora, con una sonrisa en la boca para paliar el asco y las ganas de vomitar:
..
Comparación "hollywoodiana"
«A la gente no ha de juzgársele por su aspecto físico, pero a mi Carlos Divar me parece que hubiera encajado a la perfección en la película "El padrino", al lado de Don Corleone como su asesor espiritual. Sólo le faltaba el gato persa para acariciarle en la rueda de prensa que dio el pasado jueves arrastrado por la opinión pública que no entendía su prepotencia y su desprecio a la ciudadanía. No me extraña que la justicia en España esté como está con semejante presidente tan impresentable en lo ético y en lo estético.
«Todos en Madrid te comentan que esas reuniones tan importantes que tenía en Puerto Banús en un descascarillado hotelito de cuatro estrellas eran nada menos que el Marbella Club Golf Resort y el Puente Romano donde acudía tan ricamente con su jefe de escoltas que dicen debe ser su novio. Cada uno con su vida privada puede hacer lo que quiera, pero no con dinero público y menos siendo el presidente del Supremo».
..
EL TEXTO ÍNTEGRO, en "Dívar debería dimitir e irse a su hotelito de cuatro estrellas".
Más información del caso, en: 
* Caso Dívar, recopilación de piezas publicadas por El país.
"Dívar pasó como gastos protocolarios las cenas privadas con su jefe de seguridad", por José Yoldi; y
* "Dívar aporta de nuevo datos falsos para justificar doce viajes de fin de semana", en El país.
..
CON ANTERIORIDAD, en ImP:
"Al presidente del Tribunal Supremo: No somos súbditos, sino ciudadanos",
"La extrema derecha ha sometido al Tribunal Supremo", y
"Bambi sólo se emplea con firmeza con los amigos".
..   
ACTUALIZACIÓN (viernes 8 junio):
La Fiscalía del Tribunal Supremo se opone a admitir la querella presentada por la asociación de juristas Preeminencia del Derecho contra Carlos Dívar por los gastos de una veintena de viajes a Marbella. La fiscalía estima que pagar gastos privados con dinero público no es delito en el caso de Dívar porque la normativa no le obligaba a justificarlos, y subraya que autoridades como el presidente del Tribunal Supremo son «jerarquía máxima» y por lo tanto, a diferencia de lo que ocurre con los funcionarios corrientes, los límites entre delito y no delito son «más imprecisos, más borrosos, en los que a veces resulta muy difícil de separar o de delimitar la actividad pública de la privada a efectos de establecer cuándo debe darse por terminada una para entender comenzada la siguiente» (el entrecomillado es textual).
¿Estamos ante la versión siglo XXI del derecho de pernada económica a favor de los llamados "máximos jerarcas"?, ¿quién ha estudiado Derecho en la Fiscalía del Supremo?...
..
RELACIONADO: "Una breve lección de Derecho para el Tribunal Supremo", en Malaprensa.
..  
2ª ACTUALIZACIÓN (14 junio):
Durante sus vacaciones en Canarias, Dívar exigió utilizar el coche oficial para ir a la playa y a misa. Más detalles, en Cadena Ser.
..
3ª ACTUALIZACIÓN (14 junio):
«El 13 de junio puede celebrarse en el futuro como la fiesta de los privilegios judiciales o la de la desigualdad ante la ley», ha afirmado la asociación Preeminencia del Derecho, después de que el Tribunal Supremo haya rechazado la querella contra su presidente, Carlos Dívar, por pagar con dinero público gastos privados.
Más detalles, en lainformacion.com.
..  
4ª ACTUALIZACIÓN (21 junio):
Carlos Dívar ha presentado la dimisión, informan casi todos los medios; aunque en rigor lo esencial de esta noticia es que Dívar ni siquiera ha sido cesado por el pleno del Consejo General del Poder Judicial, que optó por concederle la gloria de presentar la dimisión...
Es más, el "marbellí" se ha permitido el descaro de achacar su dimisión a que ha sido víctima de una campaña de animadversión. ¿Acaso pretende convencernos de que un cargo institucional, en su caso el número uno de la Justicia, tiene derecho a usar dinero público para costear gastos privados?
Más detalles, en "Dívar dimite por el daño causado a la Justicia, pero se considera una víctima", en Público.

4 comentarios:

  1. Y con todo, no estamos al final de ninguna etapa: es mucha más la gente que no ha movido un dedo por cambiar las cosas o, en todo caso, prefiere gastar los recursos públicos en festejos taurinos, antes que en inversión productiva para crear puestos de trabajo. Esta es la gran verdad.

    ResponderEliminar
  2. Y así estamos queridos amigos.. donde cada vez los corruptos "tapan" menos sus verdaderas intenciones.. y nada podemos hacer al respecto.. Fuerza para todos!
    Muy buen artículo!

    ResponderEliminar
  3. Pues sí, como señala Anasagasti, puede que el semblante que a cada cual nos toca sea cosa del genotipo. Pero el uso que se hace de él y los gestos que con él se expresan son responsabilidad indeclinable del propietario. Cuando este juez dio su muy comentada conferencia de prensa, a muchos nos parecía oírle decir: "infelices ciudadanos de tercera, pobres súbditos, quiénes sois vosotros para saber en qué y con quién gasto los dineros que manejo". Y no se tratas sólo de sus dispendios; se trata de que aún sigue ahí después de tratar de idiotas a los ciudadanos.

    La persistencia de sujetos como este, y de sus conductas, es un valioso indicador de hasta qué punto la sociedad española está, todavía, enferma de franquismo.

    ResponderEliminar
  4. En la primera actualización del post, hay un enlace a un texto de MALAPRENSA cuya lectura refleja la "inmensidad" del despropósito en el que está incurriendo el Tribunal Supremo.

    ResponderEliminar

NOTA: En ImP no se publicarán injurias ni difamaciones, ni tampoco imputaciones de faltas o delitos sin aportar pruebas, datos judiciales o sentencia.
Sólo se publicarán los anónimos que a criterio del administrador sean de interés.