08 junio 2012

En ciencia económica, la pregunta no es cómo salvar las "bankias", sino cómo acabar con ellas

La definición generalmente aceptada de Economía, prescindiendo de ideologías y a salvo de utilizar unos vocablos u otros, dice así: 
Economía es la ciencia que estudia los hechos y los objetos (artificiales y naturales), así como las acciones de orden económico, los agentes y los instrumentos (desde la producción hasta el consumo, pasando por las máquinas, los transportes y los servicios, entre otros elementos).
Resumiendo: la ciencia de la economía estudia todos los elementos y factores relacionados con las actividades productivas y prestaciones de servicios que protagoniza el ser humano con la finalidad de satisfacer sus necesidades vitales, sean individuales o colectivas.
Sin embargo, poco a poco, sobre todo a partir de la década de 1930, cada vez más estudiosos de la economía --en especial quienes trabajan para gobiernos, entidades financieras, grandes empresas y consorcios transnacionales-- han ido orillando el factor humano pese a que es consustancial a la ciencia económica. Actualmente, ya son mayoría los economistas que restringen el ámbito de la disciplina, convirtiendo los dogmas del sistema imperante y la econometría en el único objeto y la única herramienta fundamentales, respectivamente, de la ciencia económica.
Con motivo de la actual recesión --cuya génesis es financiera, no productiva--, esa visión parcial, interesada y deshumanizada de la economía ha sido promocionada hasta el paroxismo; de forma que, por ejemplo, oficialmente se considera irreal, infantil y absurdo formular, entre otras, la siguiente pregunta:
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Dicen que sacrificar empleos en la minería
está justificado...  
¿Es política y socialmente justificable destruir 30.000 o 40.000 empleos (los de la minería más los de las actividades dependientes de ella) en aras de un objetivo inmediato que ni siquiera está vinculado a criterios de política energética, pues el recorte de las ayudas a la minería sólo persigue ahorrar dinero público para reducir el déficit del Estado?, déficit que para más inri es fruto de actividades caracterizadas por la especulación y la rapiña.
La ¿economía? oficial --ampliamente difundida por la mayoría de los medios convencionales-- también impide analizar con rigor científico el caso Bankia, montaje de raíces políticas cuya debacle ya era previsible al ser constituida la entidad. 
Apenas 72 horas después de reventar Bankia, los análisis sobre el suceso que más atención mediática y propaganda merecen son los que versan sobre qué procedimiento utilizar para inyectar más dinero público. Peor aún, según la tesis oficial, el hundimiento de Bankia sólo tiene un efecto negativo de capital importancia para el resto d entidades: genera desconfianza en el sistema
Dicho de otro modo: España es poco más que una especie de banco de bancos, en tanto que los españoles (las personas, los contribuyentes) y su fuerza de trabajo son elementos marginales y económicamente irrelevantes.
El sistema alimenta la creencia de que el crac de Bankia es fruto de la providencia financiera, ese dios en el que los ciudadanos responsables deben creer y al que todos deben rezar.
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¿Todo por la patria?... No, lo hacen por los mercados
Así las cosas, lo fundamental para los economistas sistémicos es salvar la credibilidad de la patria entendida esta como un banco de bancos, lo que obliga a la población a dar por buena la solución que pacten las autoridades y la cúpula del sistema financiero que generó el problema...
En el afán por reducir el déficit sólo hay un debate políticamente correcto: cómo gastar menos en servicios públicos y cómo recaudar más impuestos. Y en la debacle bancaria también hay un único debate correcto: de dónde y cómo sacar el dinero que necesitan los bancos.
Esos y otros debates similares implican dar por correctas aberraciones varias; por ejemplo, que la cúpula financiera que provocó el caos tiene más derecho a participar en la toma de decisiones que los contribuyentes, pese a que estos son los perjudicados y a la postre, los que taparán el agujero.
Participar en esos debates es políticamente correcto, pero económicamente es aberrante… Y volvemos al primer párrafo: esos debates son científicamente aberrantes porque la economía oficial ya no es ciencia, sino tan sólo econometría y contabilidad sistémica.
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NOTA:
Hoy, numerosos medios anuncian que este fin de semana los líderes de Europa ultimarán las condiciones para poner en marcha el rescate de España: "Grecia está siendo transformado en un clásico país tercermundista: el desempleo entre los jóvenes ha llegado al 50 por ciento y el salario mínimo mensual bajó de 800 a 568 euros. Uno de cada once residentes de Atenas tiene que acudir a los comedores públicos de las ONG".
Pulse y lea "Grecia, el fin de Europa", en PERIODISMO HUMANO.
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CON ANTERIORIDAD:
Enero 2009, "Banca clásica, banca moderna y banca codiciosa",
Enero 2012, "El mayor agujero negro del sistema financiero español tiene nombre: Bankia", 
Mayo 2012, "El ex más ex de todos los ex, Rodrigo Rato, abandona Bankia", y
ESPUELA: "Un Rato demasiado largo", por Otis B. Driftwood.

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