20 agosto 2012

EE UU quiere castigar a Assange por difundir información... ¿Y luego la emprenderá contra periódicos y emisoras?

La operación organizada por las autoridades de Estados Unidos y de los reinos de Suecia y de Gran Bretaña para capturar a Julian Assange [el fundador y el miembro más conocido de Wikileaksno sólo revela que la ley es goma de mascar en las manos y en la boca de según quienes, sino que además demuestra que en las democracias occidentales hay quienes están dispuestos a lo que sea con tal de poner límites a los derechos civiles y, si es posible, condicionarlos al máximo, incluidos los de informar y ser informado.
El intento pergeñado en la capital sueca, Estocolmo, para que Assange estuviera encarcelado a la espera de que Washington tramitara la solicitud de extradición fracasó debido a la debilidad de las pruebas de delito aportadas, de modo que el no tuvo más remedio que dejar al denunciado en libertad provisional.
[La concesión de libertad provisional era inevitable porque la acusación, además de peregrina, sólo está basada en las manifestaciones de dos amigas que se declararon "agredidas" porque, según ellas, Assange las habría obligado a mantener relaciones sexuales sin preservativo y, por tanto, corrieron el riesgo de contraer el sida... Para colmo, la principal denunciante colabora o ha colaborado con organizaciones vinculadas a los servicios de inteligencia de EE UU].
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La metrópoli de Occidente y su principal colonia
Lógicamente, el portavoz de Wikileaks concluyó --al igual que la mayoría de observadores-- que el episodio tenía las trazas de ser un montaje, motivo por el que una vez puesto en libertad provisional optó por abandonar Suecia y evitar, tal como confirmaron medios estadounidenses, ser extraditado a EE UU, o algo peor. 
Ahora, la metrópoli de Occidente [EE UU] utiliza una de su colonia más leal, Gran Bretaña, para contrarrestar aquel fracaso. Sin embargo, Washington sigue actuando sin poner sus cartas encima de la mesa.
¿Por qué EE UU prefiere mantenerse fuera de foco?
Hay mil y una preguntas a las que Wahsington, Londres y Estocolmo podrían dar respuesta para que sus ciudadanos y los del resto de Occidente tuviéramos una visión menos peliculera del asunto; por ejemplo: ¿Por qué EE UU no ha remitido todavía ninguna demanda de extradición?... ¿Por qué los gobiernos de EE UU, Gran Bretaña y Suecia prefieren montar un espectáculo en Londres, en lugar de hacer lo más lógico: que Wahsington y Estocolmo remitan sendas demandas de extradición a Ecuador?...
Hay dos detalles que explican, siquiera parcialmente, la discrecionalidad en la que incurren Estocolmo y Wahsington al solicitar la extradición:
Viñeta de J·R·Mora
1. ¿Es posible que la Justicia de un Estado democrático de Derecho otorgue a otro Estado la extradición de una persona en base al delito de difundir información? [en este punto es obligado subrayar que Assange no ha robado ni se ha apropiado ilegalmente de los documentos que ventiló Wikileaks y que tantas ampollas levantaron en el Pentágono], y
2. En medios y círculos jurídicos de distintos países europeos se da por hecho que Estocolmo evitará pedir la extradición a Ecuador [lo que conllevaría remitir copia total o parcial de las diligencias practicadas] porque si se hicieran públicas las declaraciones que avalan los cargos contra Assange, como así ocurriría muy probablemente si son remitidas a Quito, la Policía y al aparato de Justicia suecos podrían ser pasto tanto de críticas como de chanzas, lo que además debilitaría la credibilidad del Gobierno del país escandinavo y, de rebote, la del británico.
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¿Será otra de las singularidades democráticas de EE UU?
El asunto tiene más calado del que parece, pues si una persona puede ser legalmente extraditada por ser acusada del delito de difundir información, ¿qué impedirá que Washington dé otro paso adelante y pida la extradición del director de El país, por ejemplo, por haber participado activamente y con mayor repercusión social que Wikileaks en la difusión de los documentos que, al parecer, robaron Manning y otros?
¿En base a las acusaciones que se lanzan contra Assange desde EE UU, cabe inferir que en el país norteamericano, que es [¿o era?] un Estado democrático de Derecho, sólo los medios convencionales están autorizados a difundir información?... ¿Cuándo decidió el poder legislativo o la corte suprema de EE UU que sólo pueden difundir información los medios convencionales y, en paralelo, cuándo privó de ese derecho al resto de personas físicas y jurídicas?
En resumen y a la vista del rosario de interrogantes y sinsentidos que rodean el asunto, cabe concluir con otras dos preguntas: ¿Qué canastos maquina el Gobierno de EE UU con el apoyo de otros a fin de lograr, sea como sea, que Assange sea transportado a Norteamérica?... ¿Será capaz Washingotn de poner en marcha un plan para poner a tiro a Assange, tal como ya se propuso en la prensa?
Esta es una de esas ocasiones en las que el mal olor es tan denso que resulta irrespirable.
CON ANTERIORIDAD:
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DE INTERÉS:
Vídeo de la intervención de Julian Assange, ayer, desde una ventana de la Embajada de Ecuador, en Londres; 

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