16 octubre 2012

Urnas en Galicia: Es "natural" que haya ricos muy ricos y pobres muy pobres

A sólo cinco días de la jornada electoral, el 21-O, la mayoría de las encuestas difundidas por los medios apuntan que los electores gallegos que ya han decidido ir a votar revalidarán la mayoría del Partido Popular (PP).
La percepción de que el PP tiene prácticamente ganada la batalla es norma en todos los comicios gallegos, pero rara vez se analiza esta circunstancia. La actitud pro PP de la mayoría de los electores es similar en otros territorios españoles, caso de Castilla (hoy dividida caprichosamente), Murcia (hoy ¡comunidad autónoma con poder legislativo!) e incluso en la otrora muy republicana València.
Sin embargo, la sociedad y por encima de todo la composición del poder socio-económico de Galicia tienen rasgos radicalmente singulares. Me atrevo a decir que únicos en el mosaico de las Españas.
Y subrayo poder socio-económico como factor sustancial porque el estudio de la clase dirigente gallega es, a mi parecer, la clave de bóveda para entender porque en todas las convocatorias electorales la mayoría de los debates en los hogares y en los bares acaban en nuemrosas ocasiones reducidos a decidir si vale la pena seguir votando... ¡total, ganará el PP!
Los conservadores gallegos de finales del siglo XX y principios del XXI han sabido adecuar la cultura del poder artillada por el franquismo, que a su vez se limitó a remozar resortes ya existentes y a modernizar los dogmas conservadores del XIX.
El franquismo acertó y sus herederos lo han aprovechado adecuadamente en casi toda España, sobre todo en Galicia, hasta el extremo de que es el país donde mejor ha sido revalorizada la resignación de las gentes.
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Reproducción de la portada del Hermano lobo
de fecha 25 de diciembre de 1972, tres años antes
de la muerte de Francisco Franco. La "conveniencia"
de ser apolítico (no mojarse) y la "felicidad" que
reporta la ignorancia siguen dando sus frutos...
Nada es casual
Resumiendo: el conformismo del madrecita, que me quede como estoy sigue malogrando el impulso transformador de las burguesías urbanas y aplazando la necesidad (también económica) de modernizar el país gallego.
Es la misma ideología que masacró a los liberales clásicos del XIX (¡nada que ver con Esperanza Aguirre!), impidiendo que España diera un paso adelante.
Es la misma ideología que en 1936 alentó, justificó y dio sostén económico-militar a un golpe de Estado y a una guerra cuyos objetivos fundamentales eran dos: destruir la ilustración republicana y asegurar el poder a la élite de siempre. 
Resumiendo otra vez, pues esto es una bitácora, no un libro: hay valores del Antiguo Régimen que siguen vigentes. Prueba de esto, por ejemplo, es que en gran parte de España la tolerancia es todavía está infravalorada, incluso es denostada.
A la postre y sobre todo en sociedades como la gallega, un amplio sector de la población considera natural que los ricos sean cada vez más ricos y los pobres irremediablemente pobres... ¡el mundo es así!... Punto.
En las librerías y en la Red hay aportaciones de analistas e historiadores, inclsuo de intelectuales de la derecha más recalcitrante, que ayudan a entender porque las confrontaciones electorales gallegas están polarizadas entre los herederos de la clase dominante de siempre y los que --formando parte de distintas familias o partidos-- intentan destruir los dos pilares fundamentales del conservadurismo galaico: el religioso respeto al poder y el servilismo, actitud esta de la que se benefician "los que saben".
¿"Los que saben"?...
Sí, esos señores y señoras cuyo concepto de democracia les lleva a decir simplezas como esta: "usted en su vida privada ya es libre de hacer lo que le venga en gana", silenciando que esa supuesta libertad sólo será respetada siempre y cuando no sea cuestionado el orden social establecido ni las ventajas legales y presupuestarias de las que gozan los "intocables". 
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Sigue triunfando el
«madrecita, que me quede como estoy»
La derecha gallega ni siquiera triunfa porque prometa duros a cuatro pesetas, ni porque la izquierda se enzarce o se deje enzarzar en luchas intestinas (casi todas absurdas). La derecha gallega gana porque un amplio sector de la sociedad se identifica con la filosofía del ir tirando, da por buena la actitud del Dios proveerá, ¡y peor!, practica el se non o fago eu, o fará outro...
Todos los factores influyen, cierto, pero usted y yo sabemos aunque a veces nos cueste reconocerlo, que tan prolongado y sólido mandato de los de siempre se debe a que el conservadurismo y sus falacias tienen raíces sociales profundas. Muy profundas.
A quienes deseamos que los gallegos tengan futuro nos duele reconocer que Galicia es socialmente como es porque en mayor o menor grado casi todos justificamos "los derechos fundamentales del individualista", (no los de la persona, sino los del individualista), lo que requiere prescindir de derechos e intereses colectivos.
¡También es un derecho individualista el uso de la violencia y no por eso la justificamos!, pero si el vecino quiere levantar su casa fuera de ordenamiento... lo comprendemos. Y no digamos con lo que hace y deshace don Fulano, que si tiene tanto y está donde está, por algo será...
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¡Cuánto miedo hay en Galicia!
Es un miedo interiorizado, no es físico sino mental y provoca que numerosas personas justifiquen el derecho individualista a que cada cual haga lo que le venga en gana, favoreciendo así no sólo al vecino que construye sin licencia, sino también defendiendo al trabajador que hace horas extras sin que se las paguen porque todo vale con tal de tener contento al patrón, aunque esto fastidie a otros trabajadores.
Y quien no recurre a su derecho individualista a hacer lo que le interese sin atender a nada ni a nadie, es tonto...
Numerosos gallegos confunden o prefieren confundir las cosas y defender los derechos individualistas y lo que es más grave, está mal visto denunciarlo y quienes lo hacen son en mayor o menor medida marginados... incluso por gentes que militan en partidos progresistas.
El conservadurismo ha calado hasta los huesos.
Cuando convivir obliga a justificar todo y a todos, no hay convivencia, sino un río revuelto: esas son las aguas turbias en las que flota la sociedad gallega, favoreciendo que los individualistas saquen tajada. El "bucle" es perfecto para el poder de los de siempre.
Para redondear, benditas sean la fe y la resignación, pues una destruye angustias y la otra impide pensar. Y cuando la fe flaquea y la resignación se debilita, ofrecen el derecho y la virtud de chorar, momento en el que entra en escena la caridad de quienes tienen el dinero y detentan el poder social, que para colmo ahora son "buenos" porque dicen amar a Galicia como a su madre... ¡qué fácil y rentable es calentar oídos con palabras bonitas!
Y llegan las elecciones: Otra mañana con la bondad quebrada y la malicia sana.

NOTAS:
1. Que nadie se engañe: objetivamente, no votar favorece a los de siempre, pues no votar es comparable a mirar para otro lado y, queriendo o sin querer, equivale a permitir que todo siga igual.
2. La política incluye errores, enredos, pugnas´y todos los riesgos "negativos" que usted y yo queramos añadir; pero el apoliticismo es peor, pues bendice la ignorancia y da por buenos el abuso, la explotación y la codicia de los de siempre.

6 comentarios:

  1. He leído que votan al PP los mayores de 53 años, así que en 30 no hay partido y con los recortes antes.
    Un abrazo
    Otro enlace de el País:
    http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5325

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    1. ¡Carallo, Ángeles!, con la pirámide que tiene la demografía gallega y teniendo en cuenta que sobrepaso con holgura los 53, tengo la sensación de que salvo que sea longevo, estoy condenado...
      El texto del enlace que citas lo leí y aproveché:
      http://im-pulso.blogspot.com.es/2012/10/capitalismo-de-casino-gestores.html
      Un abrazo.

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  2. Lo has clavado amigo Félix. Por eso a algunos nos invade el "pesimismo histórico" si pensamos en un cambio de situación. Y si encima leemos los titulares de prensa de hoy que recuerdan que la gente joven marcha de nuevo en busca de mejor fortuna......pues eso, el país del millón de vacas se va reduciendo a un territorio de viejos, funcionarios, empresarios que lo son "de aquela maneira",......Galicia emigrando y no protestando. Nuestro problema somos nosotros.

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    1. Te debo una "visita", a ver si el catarro también emigra...

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  3. Muy buena tu salida, yo también estoy en ese grupo, de edad que no de voto. Es triste pero es verdad, el perfil del votante es "talludito".
    abrazos.

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    1. Me ha gustado esa diferenciación entre grupos de edad y de voto, ¿o será que simplemente tratamos de consolarnos para vivir una madurez menos desesperanzadora? Un beso.

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