21 noviembre 2012

Las últimas ocurrencias de Joseph Ratzinger dejan con la boca abierta a medio mundo

Imagínese usted, amable lector o lectora, que yo afirmara que una mujer puede procrear sin mantener relaciones sexuales con un varón y sin someterse a inseminación artificial, y que eso es posible gracias a la intervención de un desconocido ser superior. ¿Qué opinaría usted de mi ocurrencia?
Pues bien, el jefe de Estado del Vaticano, Joseph Ratzinguer [alias Benedicto XVI], afirma en su nuevo libro que eso es un hecho histórico comprobado: «¿Es cierto que Jesús fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo y nació de santa María Virgen? Sí, sin reservas».
Viñeta capturada en JOSUÉ FERRER
El chamán católico va más allá al precisar que el profeta de fe judaica llamado Jesús se benefició de dos intervenciones divinas [¿o alienígenas?] que habrían sido plenamente comprobadas, ocurrencia que se convierte en desvarío cuando Ratzinger asevera que su dios es Dios porque no actúa sólo en el ámbito de lo espiritual, sino que también ejecuta acciones concretas, físicas, como provocar que una virgen sea madre y que un muerto reviva... ¡tal cual!
¡Canastos!, pues podría hacer uso de su poder para que, por ejemplo, llueva donde la sequía destruye cosechas o que los banqueros tengan una epifanía moral y renuncien a la usura...
Las simplezas que dice y escribe Joseph Ratzinger, así como las enunciadas por sus predecesores al frente del anticristiano Estado del Vaticano, son publicitadas cual descubrimientos científicos que reportan espectaculares beneficios a la humanidad (¿?) Patético
Además, las ocurrencias del obispo de Roma sirven de base para sesudos análisis intelectuales y sus libros baten marcas comerciales.
Convendría reflexionar sobre los significados de ese fenómeno, que para colmo tiene origen y es difundido desde el culto Occidente.
Desde un punto de vista social, económico, político y filosófico, el trato institucional y la preeminencia informativa que se otorga a las ocurrencias del chamán católico tienen una finalidad básica: alimentar la fe y, con ella, la ignorancia y la resignación. El mensaje urbi et orbe es básicamente uno: Sea usted bobo y manso, prescinda de la realidad y admita las penurias de la vida [explotación incluida] como un sacrificio inevitable y necesario si quiere ser feliz... Después de muerto, naturalmente.
MÁS detalles sobre el nuevo libro de cuentos de Joseph Ratzinger, en:

2 comentarios:

  1. Creo que era Mark Twain quien sostenía: "La fe consiste en creer lo que se sabe que es falso". Todas las creencias impuestas por las religiones jerarquizadas implican renuncia a la razón y suicidio intelectual en mayor o menor grado, pero la ortodoxia católica es seguramente la que obliga a más grotescas aberraciones.

    El acriticismo, la sumisión y la credulidad inducidas en los "fieles" contituyen, naturalmente, una excelente preparación para ulteriores sumisiones en todos los ámbitos

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    1. Creer que un Dios o ser superior preexistente fue el creador del universo y de la vida y, por ende, creer que ese ente sigue controlando su obra, establece contacto espiritual con seres vivos terrestres y tiene un "embajador" humano, creer todo eso y más acerca de ese supuesto "ser supremo", requiere más esfuerzo intelectual (amén de voluntad o acaso enajenación) que creer en que seres extraterrestres ya han visitado el planeta Tierra. Racionalmente, es más creíble lo segundo que lo primero. Saludos.

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