La cubana Yoani Sánchez, creadora y mantenedora de la bitácora
Generación·Y, también surfea en Twitter, red social en la que suma en torno a 225.000 seguidores. Dejando de lado aspectos tan curiosos como que sólo una treintena de esos seguidores residan en Cuba, es inevitable preguntarse cómo es posible que haya obtenido semejante penetración telemática alguien que sufre gravísimas dificultades de comunicación y un penoso e inconstante acceso a internet, según ha subrayado ella misma en reiteradas ocasiones.
Hay un sitio web, followerwonk.com, que permite conocer los perfiles de una comunidad de seguidores en Twitter. En el caso de la cubana Sánchez, ese análisis --según la comprobación realizada por
Jorge Rivas-- arroja resultados interesantísimos.
Veamos:
A partir de junio del 2010, Sánchez se ha inscrito en decenas de cuentas Twitter cada día, en algunas ocasiones hasta más de 500 en 24 horas y, además, en torno a 50.000 de sus seguidores corresponden a cuentas inactivas que, curiosamente, en algunos casos emiten miles de tuites.
Nadie ignora que la popularidad en Twitter --es decir, el número de veces que cada tuit lanzado es o puede ser leído-- es proporcional al número de seguidores de la cuenta. A más seguidores, mayor es la exposición de los mensajes. Motivo por el que en su día varios emprendedores y técnicos de los campos de la telecomunicación y de la informática diseñaron instrumentos que son utilizados para ganar audiencias, prestigio, imagen y credibilidad.
Este tipo de operaciones ya son habituales en todos los países de Occidente, desde los más desarrollados a los emergentes, y son practicadas por empresas con legítimos fines comerciales y también por políticos profesionales --no todos, lógicamente--, que recurren a la tecnología para crear ejércitos de seguidores en las redes sociales, sobre todo durante los meses previos a unos comicios y durante las campañas electorales.
El análisis de los seguidores de Sánchez indica que, probablemente, es clienta de una o varias empresas del sector TIC [crear varios cientos de perfiles que lancen mensajes para generar miles de seguidores cuesta entre 8.000 y 12.000 euros, según el país donde esté radicada la empresa que se encargue de la operación; posteriormente, mantener esos seguidores requiere nuevas inversiones, motivo por el que numerosos políticos profesionales pierden parte o casi todos sus seguidores una vez celebradas las elecciones. Sin embargo, Sánchez mantiene club de fans….].
Cabe la posibilidad también de que la disidente cubana sea esclava de su anticastrismo, hasta el punto de haberlo convertido en una obsesión, pues...
* Dispone de conexión a la Red permanente y de excelente calidad --que Sánchez mantendría en secreto, quizá en un zulo, para evitar que los castristas se la corten;
* Ha adquirido notables conocimientos de informática;
* Permanece durante prolongados períodos de tiempo (meses) durmiendo un máximo de dos o tres de cada 24 horas;
* Trabaja sentada delante del ordenador unas 16/18 horas diarias… etcétera, etcétera.
Sólo así --y con reservas-- es ¿posible? que una sola persona administre varios miles de perfiles en Twitter que a su vez rebotan miles de mensajes cada día; además, Sánchez también envía cientos de SMS. En fin, un prodigio de la naturaleza.
Lo más lógico, pues, es que alguien o ella misma pague a un empresa especializada [durante los últimos cuatro años Sánchez ha tenido elevados ingresos debido a los sucesivos premios remunerados que le han sido concedidos en varios países, también en España; lo que podría permitirle el pago de servicios externos, además de la factura por conexión a internet y los envíos masivos de tuites y SMS].
Y si no paga ella, ¿quién paga? Pues casi todo es posible, desde el propio gobierno cubano [¡los caminos de la política son inescrutables!, que diría un conspiranoico] hasta un servicio de inteligencia extranjero. O quizá el éxito de la juana de arco habanera en Twitter esté financiado por uno o varios de los cubanos que huyeron de las garras de Castro y se enriquecieron en Miami. ¡Vaya usted a saber!
En todo caso, una de dos: Sánchez es una trabajadora tan excepcional como increíble, o bien alguien financia tan extraordinaria actividad telemática [sin olvidar que Sánchez solicita donaciones a sus lectores y, tal como ella misma ha reconocido, hay quienes aportan dinero a su particular domund].
CON ANTERIORIDAD: