19 abril 2013

«Adiós Princesa»: ¿Todo vale contra la monarquía, también satanizar la interrupción voluntaria del embarazo?

Uno de los asuntos que estos días concita más atención entre los internautas es el contenido y el éxito de ventas del libro Adiós Princesa, así como la negativa de dos grandes cadenas de librerías a comercializarlo.
Y subrayo que el asunto concita atención en la Red porque casi todos los medios convencionales han decidido que el libro no existe y si lo mencionan, lo hacen con pinzas, o bien lo han convertido en alimento para los contertulios de esos programas de radio o TV dedicados a enajenar a los radioyentes y televidentes.
Pero al margen de las cuestiones que suscitan el libro y el tratamiento que este ha recibido en los medios y en la Red, hay un aspecto que nadie [que yo sepa] ha tocado:
¿Por qué desde sectores progresistas o de la izquierda, tanto la light como la real, se otorga tanta relevancia al hecho de que una mujer, sea quien sea, decidiera interrumpir su embarazo?
Peor aún, ¿por qué desde posiciones progresistas o de izquierda se alude a la interrupción del embarazo a la que, al parecer, recurrió la señora Ortiz como si se tratara de una decisión deleznable?
He leído en torno a una treintena de artículos y articulitos referidos al libro y a ese instrumentalizado aborto pre-principesco y en ninguno de ellos, ¡en ninguno!, ni siquiera se alude a que esa mujer, como tantas otras, tendría sus motivos para tomar esa decisión. Es más, ninguno de los autores progresistas o de izquierda de esos textos deja meridianamente claro que la interrupción del embarazo es una cuestión estrictamente privada y que, por tanto, el autor del libro merece lapidación moral por airear un episodio de esa índole con fines evidentemente comerciales.
Ningún analista, politólogo, político profesional, ni ningún ciudadano mínimamente sensato necesita conocer intimidades de las mujeres de la familia Borbón para analizar o hacer valoraciones políticas o ideológicas de la jefatura del Estado, de sus funciones, ni de las ventajas o inconvenientes de la monarquía.
Por el contrario, merece máxima atención el hecho de que ese u otro libro (al margen del contenido, la utilidad o la calidad y con independencia de la catadura moral del autor) sea objeto de censura o boicot comercial.
Remato, pues, insistiendo en la sorpresa y decepción que producen esos analistas de corte progresista o de izquierda que con motivo del debate abierto en la Red a propósito del contenido de Adiós Princesa, están colaborando (quiero creer que involuntariamente) con quienes quieren fiscalizar la vida privada de las personas, sobre todo de las mujeres y, de paso, satanizan la interrupción voluntaria del embarazo.

8 comentarios:

  1. Totalmente dacordo Félix, penso que das no clavo. Móstrase unha total incoherencia ideolóxica nesas críticas que mencionas entre os que defenden unhas ideas, e logo critican outras. Pero o certo é que non me sorprende. O mundo está cheo de xente que esgrime un ou outro argumento, en función do que lle interese nun momento dado. Moi poucas persoas son capaces de manter os seus principios en calquer circunstancia, e independentemente de sobre quen recaia a valoración que están a facer. Alégrome moito de ler esta entrada túa, porque moitas veces parece que o fácil é deixarse levar polas correntes de opinión. No título da entrada deixas o asunto ben claro.
    Un saúdo.

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    1. Ola Enrique, espero que este verán podamos tomar unha cervexa en Ribadeo. Unha aperta grande.

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  2. Yo creo que el libro es una atentado al código deontológico, ya que "el primo" en su día la representó como abogado incluso en las capitulaciones matrimoniales. Ahora bien, admitido que "la princesa de Asturias" puede hacer con su cuerpo lo que quiera, no deja de chocar "el ataque de fe" que le dio a raiz de emparentar con la nobleza,lo que demuestra una vez más la hipocresía de las élites.
    Desde luego que no perderé ni un euro ni un minuto con el contenido del libro, pero miedo me da que grandes cadenas se nieguen a venderlo. Cuando solo quede la FNAC y el Corte Inglés vendiendo libros ( ya falta poco), solo se publicará lo que ellos se dignen a vender. En este caso lo aplaudimos, pero puede ser muy peligroso. Si el libro tratase de algo turbio de Ada Colau por poner un ejemplo. ¿No crees que lo pondrían a la venta?. debería ser el comprador quien lo boicotee, nunca el vendedor.
    Un abrazo Félix.

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  3. Pues el libro no tiene desperdicio. Recomiendo su lectura. En Alcampo lo venden sin remilgos.

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  4. Yo personalmente no creo que el libro llame la atención por el tema del aborto, si no que este asunto es un ejemplo de lo que entiendo que el autor quiere denunciar: LA HIPOCRESÍA

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    1. Nadie ha dicho que ese libro llame la atención SÓLO por lo del aborto, pero el aborto es uno de los episodios más llamativos (comercialmente el que más) y, sin ninguna duda, es el asunto más comentado en la Red y casi siempre, para criticarlo.
      A veces ese aborto es criticado por la hipocresía que conllevaría la actitud de la muy católica familia real, pese a que cuando la ciudadana Ortiz abortó nada tenía que ver con esa familia, pero casi siempre se critica ese episodio privado de una ciudadana destilando moralina católica mal disimulada que NO corresponde al caso.
      En mi opinión, desde un punto de vista ético y moral quien ventila públicamente ese episodio es SINVERGÜENZA, sin paliativos, al publicitar un hecho de índole estríctamente personal. Y no menos sinvergüenza es quien utiliza ese episodio para hacer "caja" mediática o para desprestigiar a una ciudadana.
      El jefe de Estado, SEA MONARCA O PRESIDENTE DE UNA REPÚBLICA, no debe ser política ni socialmente criticado como tal por episodios que son de índole privada y TOTALMENTE AJENOS AL CARGO, sino por otras cosas.
      En este caso, para colmo, el dichoso aborto se produjo cuando la mujer era una ciudadana que estaba fuera del escenario de la jefatura del Estado.
      Creo que el régimen republicano es más "saludable" que el monárquico y precisamente por eso, me parece injustificable que se haga leña y "caja" a costa de asuntos privados de un/a ciudadano/a, SEA QUIEN SEA.

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    2. Creo que el árbol no nos deja ver el bosque, pero bueno gracias por haber publicado mi comentario anónimo. Por cierto enhorabuena por el blog,a mi me parece estupendo que alguien se salte la censura,aunque después lo tachen de felón ( esto último lo digo por el primo de marras,claro está!)

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    3. Yo también me alegro de que no lo censuraran, sin menoscabo de criticar sin ambages que el autor entre en la vida íntima de una ciudadana.
      No tiene que dar las gracias por publicar su comentario, la conversación es tan importante como los post y a veces, más.
      Que no coincidamos nunca debería ser un problema.
      Esta es también su "casa". Saludos.

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