26 junio 2013

La socialdemocracia alemana acepta los santos óleos para ser rebautizada

A poco más de tres meses de las elecciones generales alemanas, el Partido Socialdemócrata (SPD) no levanta cabeza, ni electoral ni ideológicamente. El previsible triunfo de los conservadores liderados por Angela Merkel amargará el año a quienes consideran que en 2013 el SPD cumple 150 años de vida... (¿?)
[La idea de que este año se celebre el 150º aniversario del SPD está basada en una de los dos formaciones que constituyeron el partido en 1875 fue la Unión General de los Trabajadores Alemanes, fundada bajo el liderazgo de Ferdinand Lasalle en la primavera de 1863. El otro pilar sobre el que se cimentó el SPD fue el llamado Partido de Eisenach, fundado en 1869, que era pilotado por los socialistas utópicos Wilhelm Liebkecht y August Bebel; en resumen, han adelantado la celebración doce años]
En rigor, pues, en 2013 no se cumple el 150º aniversario, pero lo que sí vivirá el SPD este año, salvo sorpresa mayúscula, es una debacle electoral de tal magnitud que, en teoría, debería conducir al partido a la refundación.
Sin embargo, lo más probable es que la dirección mantenga el rumbo y abunde en las renuncias políticas que inició bajo el liderazgo de Gerhard Schröder, de modo que en lugar de refundación el partido acabará teniendo que rebautizado para quitar la S.
De un tiempo acá, la vida interna y los criterios del SPD están sometidos a profundas transformaciones que aquí, en el sur, casi pasan desapercibidas. ¿Por qué será?...
Fruto del progresivo abandono de sus principios, la mayoría de los cuadros se han enredado en la pugna que protagonizan el candidato que competirá con Merkel, Peer Steinbrück, y el presidente del partido, Sigmar Gabriel.
¡Pero no compiten por razones ideológicas o por discrepar en cuestiones de táctica política!, sino que se propinan codazos para tomar posiciones en la cúpula del partido y, de rebote, en las instituciones.
El otrora pragmático SPD se ha idiotizado hasta el extremo de que la dirección hace caso omiso de los reiterados SOS que emiten sus propias bases y algunos dirigentes, que cada vez son menos porque se van.
La sociedad alemana no es "española" para casi nada, y un elevado porcentaje del electorado presta atención a lo que se guisa en la cocina de los partidos, de modo que a la vista del potaje que sirven los dirigentes socialdemócratas las bases son conscientes de que desde hace ya varios años el partido dilapida credibilidad y votos.
Otra prueba de que el SPD se desliza cuesta abajo y sin frenos es que de un tiempo acá las aportaciones ideológicas más interesantes [aunque inevitablemente estén en parte demodés] son las del nonagenario Helmut Schmidt y las del octogenario Erhard Eppler, amén de otras viejas glorias menos entradas en años, a los que se guarda mucho respeto pero se presta escasa atención, ¡por desgracia para el futuro de la socialdemocracia germana!
Sin embargo, los hechos telegráficamente reseñados en los párrafos precedentes mueven al equívoco… La transformación (y degradación ideológica) del SPD es, si cabe, más profunda.
Una muerte premeditada
A bote pronto, observadores y analistas apuntan que la socialdemocracia alemana vive horas bajas, pero casi todos dan por hecho que, al igual que en anteriores ocasiones, más pronto o más tarde los cuadros reaccionarán, despuntarán líderes más capaces y el SPD volverá a ser la gran alternativa de poder del centro-izquierda.
Pero en esta ocasión hay motivos de peso para concluir que el SPD al que millones de europeos no alemanes deseaban para sus países durante los años cincuenta, sesenta y setenta, parece increíble pero agoniza, o se suicida; como usted prefiera.
La muerte se producirá más pronto que tarde y, esto es lo más llamativo, será una muerte premeditada.
De la premeditación con la que se planea el fin de la histórica socialdemocracia germana también hay pruebas y una de las más fehacientes es la reciente constitución de la denominada Alianza Progresista (AP), en la que el SPD juega un papel fundamental (además de fundacional).
La AP [las siglas pueden ser reinterpretadas con hiriente ironía para los socialdemócratas españoles…] es de ámbito internacional y sus impulsores aspiran a que tome el relevo de la Internacional Socialista (IS) en el escenario político mundial. El pasado mes de enero el SPD ya redujo su estatus en la IS, pasando de partido miembro a simple observador, lo que también llevó aparejado el recorte de su contribución [como organización adscrita cotizaba 120.000 euros/año, ahora sólo 6.000].
Nada es flor de un día
En política doméstica, la actual dirección del SPD no sólo sigue justificando la nefasta Agenda 2000 de Schröder, que propició el recorte de las pensiones y la creación de los mini-jobs, entre otras renuncias socio-laborales, sino que también insiste en que "por responsabilidad y por deber patriótico" fue un acierto haber formado parte del primer gobierno que presidió Angela Merkel [la gran coalición, 2005-2009].
Por si no fuera suficiente y para que su transformación sea apreciada en los mercados financieros, el SPD apuesta por la AP para marcar distancias con amigos incómodos, como son los casos del Movimiento Popular de Liberación de Angola (MPLA) y el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), entre otros partidos miembros de la Internacional Socialista.
Nada de todo esto es flor de un día. Viene de lejos. En el último gabinete de Schröder uno de los ministros más alabados y que todavía hoy recibe felicitaciones fue Wolfgang Clement, titular entonces de la cartera de Economía, que acuñó aquello de la «desigualdad productiva» para justificar la renuncia del SPD a utilizar los presupuestos para reducir (humanizar) las diferencias sociales.
Quizá sería conveniente que esos y otros avatares del SPD obtuvieran mayor eco en los medios españoles, puede que hicieran orejas quienes insisten en que los socialdemócratas hispanos deben seguir los pasos de sus hermanos alemanes a pesar de que estos marcan distancias, reniegan de los parientes más cercanos y prefieren tener sólo primos lejanos…
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El presidente del SPD, Sigmar Gabriel, interviene en la clausura del congreso constitutivo de la Alianza Progresista
(Progressive Alliance), celebrado el pasado mes de mayo, en Leipzig (imagen capturada en Vimeo)
INFORMACIÓN relacionada:
"Merkel camina tranquila hacia su tercer mandato", en ELDIARIO.ES.

1 comentario:

  1. Ser "de izquierdas" hasta la línea roja que marquen los poderes financieros conduce a estas deslealtades y a estos desvirtuados engendros. Ya estamos viendo dónde trazan su línea roja los amos del mundo a principios del siglo XXI.

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