04 julio 2013

La "tax lease" sirve para un roto, para un descosido y para que Feijóo diga otra simpleza política

Tax lease, tax lease, tax lease… Todo el mundo habla de la tax lease, sobre todo en Galicia, pero en realidad casi nadie tiene una idea cabal de lo que es y, peor todavía, la mayoría de los que lo saben evitan reconocer que la tax lease es uno de los artificios más "asquerosos" de cuantos se practican para burlar a la Hacienda pública o, cuando menos, para reducir exponencialmente la aportación de las empresas.
Además, la tax lease que se practica en España utiliza más vericuetos que ninguna, hasta el punto de que el uso y abuso de ese instrumento provocó hace ya tiempo que empresas finlandesas, francesas, holandesas o portuguesas [también de la extracomunitaria Noruega] exigieran a sus gobiernos que denunciaran al Estado español.
Es más, en España, donde abundan los empresarios "listos" y los políticos generosos con el dinero de todos, se orquestó una tax lease con normas [algunas ni siquiera escritas] que en su mayoría carecían del preceptivo visto bueno de la Comisión Europea.
La tax lease española es tan curiosa como espeluznante, por no emplear calificativos más adecuados pero que alguien podría considerar insultantes. Veamos:
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Los gobiernos gallego y español, con la complicidad voluntaria o por
ignorancia de los sindicatos y varios partidos han convencido a
numerosos trabajadores de que la responsabilidad de los problemas
que acusa la "tax lease" española está en Bruselas, cuando
en realidad el origen del problema está en Madrid  
Otro ardid de los listos
Un armador encarga a un astillero la construcción de un buque y a renglón seguido, antes de que el barco haya sido botado, suscribe un contrato con una compañía de leasing que a su vez cede la embarcación a una agrupación de interés económico (AIE), la cual pactará la explotación con el armador que encargó la construcción del barco mediante un contrato de arrendamiento a casco desnudo, modalidad que otorga al arrendatario todos los derechos operativos propios de la explotación, desde la tripulación hasta el mantenimiento, así como la decisión de qué hacer con el buque.
Lógicamente, para que esa cadena de "cesiones" sea posible la compañía que otorga el leasing (arrendamiento con opción de compra) tiene que financiar la adquisición del buque, préstamo que será amortizado por la AIE con las aportaciones de sus socios y si es necesario, mediante un crédito en otra entidad financiera.
¿Para qué sirve todo ese entramado?
En esencia, el objetivo es uno: convertir al propietario del buque (el armador que encarga la construcción que luego él mismo explotará en régimen de leasing) en el explotador de un bien arrendado, lo que facilita la amortización de la inversión y permite que las bases imponibles sean negativas, sin olvidar que una agrupación de interés económico (AIE) no está sujeta al pago de impuestos.
Por lo general, el coste de un buque adquirido mediante el ardid de la tax lease española es entre un 18 y un 24 % inferior que si la compra-venta del buque se efectúa de forma convencional.
Si se tiene en cuenta que los países de la UE no han armonizado sus fiscalidades ni tampoco las normas complementarias para operaciones tipo tax lease, y teniendo en cuenta también que la Administración española es perversa [esto lo saben perfectamente en el resto de países de la UE], ¿a quién le extraña que varios países hayan denunciado la tax lease española y que el eurocomisario de Competencia tenga dificultades para arbitrar una solución sin ser repudiado e incluso denunciado vía judicial por otros Estados socios?
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Núñez Feijóo saca el aguijón
Si se tiene en cuenta lo que realmente es la tax lease española [cuyo descripción he resumido, pues en rigor puede ser y es todavía más escabrosa], y si se tiene en cuenta el embrollo y las denuncias provocadas por quienes han abusado del procedimiento, declaraciones como las que hoy ha hecho el presidente de la Xunta de Galicia, Núñez Feijóo, culpando al eurocomisario de Competencia de que Pemex retrase o no acometa la construcción de buques en Galicia, pueden ser catalogadas como propias de un político idiota o con muy mala baba [cabe una tercera opción, que Núñez Feijóo ignore qué es la tax lease y cómo se ha practicado en España; pero si es así, peor].
A la postre, la tax lease española es tan chapucera, irracional e irrespetuosa con el cacareado libre mercado que sólo ha servido para beneficiar a un puñado de inversores ajenos al naval y a varios armadores listos, al mismo tiempo que ha perjudicado gravemente a los astilleros, que son ajenos al procedimiento y no han obtenido tajada proporcional del uso y abuso en que han incurrido otros.
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NOTA:
Por cierto, para saber más de cómo los astilleros y otros sectores de la industria española han llegado hasta aquí, no sirve de nada señalar ni emplazar al eurocomisario, sea quien sea y del partido que sea, sino que es preciso pedir explicaciones a sucesivos ministros de Economía, Hacienda e Industria de UCD, PSOE y PP, sobre todo a Rodrigo Rato, artífice de la España que iba bien...
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APORTACIÓN informativa clarificadora:
«Inditex, Mango, Ferrovial o Grupo Cortizo participaron en operaciones de tax lease», en Faro de Vigo.
DE MUY ACONSEJABLE LECTURA:
* «El fraude del "tax lease", mentiras y medias verdades», por M. Á. Llana Suárez, en Asturbulla; 
* «Informe: La recuperación del "tax lease"», por Ramón Ozores, abogado experto en Tax Lease, en Faro de Vigo, y 
* «¿Que es el "tax lease"?», en el blog Nuestra Coruña.
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1ª ACTUALIZACIÓN (domingo 7 julio):
Desde siempre, pero desde anteayer viernes con especial profusión y sobre todo en Galicia, hay medios y organizaciones que fomentan absurdos victimismos afirmando o insinuando que la Comisión Europea (CE) va contra Derecho y contra la propia UE porque, según dicen, Bruselas ha calificado de ilegal la tax lease.
Mienten: la CE no ha declarado ilegal la tax lease, ni reclama a España la devolución de las cantidades burladas al fisco porque considere que ese procedimiento es ilegal, sino que actúa contra los ventajismos y excesos de una tax lease concreta: la que se ha inventado el Estado español.
El problema no es la tax lease per se, sino la "versión" de la Administración española.
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2ª ACTUALIZACIÓN (17 julio):
"Ikea, Inditex, constructoras y bancos tendrán que devolver ayudas navales", precisa infoLibre, debido a que varias entidades financieras vendieron las desgravaciones fiscales de la tax lease para invertir en el sector naval como si construir barcos fuera un producto financiero.

4 comentarios:

  1. Entiendo (ahora, mejor) que tax lease es sinónimo de pufo permitido. Y que el interés en su apoyo es el de un pueblo cautivo que solo atiende que le toque algo de ese interés. También entiendo que hace falta ser valiente para oponerse a algo en estos términos (o simplemente, decir de forma clara lo que es evidente). saludos.

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  2. Ya me cuesta comentar este tipo de temas. Vivimos instalados en la mentira oficial de manera permanente. Habría que mandar fuera de España una temporada a todos los habitantes de este país, empezando por sus políticos, a ver si aprendían algo. Una especie de "erasmus" masivo.¡Qué cantidad de tonterías hay que escuchar y leer todos los días, muchas salidas de las plumas de tus ex-compañeros!

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  3. Tax lease, sicav, paraísos fiscales.... trampas más o menos burdas, amparadas por una legalidad desquiciada, para no pagar al Estado casi nada de lo que obtienen de él, lo que equivale a decir: para que paguemos por ellos los controlados por nómima que no tenemos escapatoria.

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  4. Muy bien explicado lo del Tax Lease, si a alguno le queda alguna duda en este blog sale perfectamente explicado http://joseantoniodelorenzo.blogspot.com.es/2013/07/que-es-el-tax-lease.html

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