01 septiembre 2013

Deterioro económico y corrupción no garantizan la derrota del PP en próximas elecciones

Los sindicatos, las organizaciones civiles y los partidos políticos de la izquierda real [excluida la dirección del PSOE, cuyas reacciones ante las agresiones del capitalismo radical son ajenas a la S y a la O...] van camino de incurrir en un doble error:
a) Minusvalorar la capacidad del aparato de "agitación y propaganda" del PP, y
b) Creer que las redes sociales y demás vehículos de expresión no convencionales reflejan la actitud de la mayoría del electorado.
El Gobierno y el PP disponen de un poderoso aparato de propaganda porque no sólo poseen medios propios o "controlados" administrativamente [léase RTVE y el BOE] y fieles aliados mediáticos [ABC, La razón, La gaceta, Cope, etcétera], sino que además la mayoría de los medios convencionales reproducen de forma acrítica todo cuanto afirma y teoriza el Gobierno, mentiras incluidas; amén de los numerosos columnistas y creadores de opinión filopeperos, que no son pocos y en numerosos casos dominan el arte de disfrazarse de independientes.
Sin embargo, numerosos dirigentes de la izquierda dan por buena la tesis de que las movilizaciones y las redes sociales reflejan la existencia de una mayoría electoral dispuesta a desalojar a la derecha del poder [la derecha no sólo está constituida por el PP, pues CC, CiU o PNV también son derecha o centro-derecha, aunque "europeizada"].
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Viñeta de J·R·Mora
Las pistas que ofrece
Miguel Ángel Criado
Hace unas horas, la página Materia III colgaba un interesante artículo de Miguel Ángel Criado titulado «Los dictadores caen por la economía más que por la movilización social», en el que se hace eco de un estudio elaborado por un grupo de investigadores estadounidenses y alemanes que han recopilado información de 160 regímenes autoritarios habidos en 137 países durante los últimos 60 años, datos que una vez procesados y sometidos al "dictamen" de la estadística demuestran que los apuros económicos y el empobrecimiento de la población constituyen el factor más determinante a la hora de minar la credibilidad del Estado (o de las autoridades) y provocar la caída de gobiernos o regímenes.
Puesto a poner ejemplos, Criado menciona los casos más recientes o conocidos de ese tipo de procesos, como ha ocurrido con varios gobiernos autoritarios de Latinoamérica, con el colapso de la URSS y del Comecon, o con los regímenes dinamitados (...eso dicen) por la llamada primavera árabe; procesos democratizadores [aunque casi todos han sido sólo formales y a la postre, un bluf] que se produjeron debido al empobrecimiento social, sin menoscabo de que influyeran otros factores.
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La economía influye, pero Spain sigue siendo different  
Salvando las distancias, la economía también es la causa más habitual por la que se producen cambios en las mayorías de gobierno de los regímenes parlamentarios. Así lo confirma un breve repaso histórico de lo sucedido en los países democráticos de Occidente, pues el deterioro económico fue, por ejemplo, la causa fundamental por la que los nazis triunfaron en la República de Weimar, y el deterioro económico [debido a la carga presupuestaria provocada por las guerras imperiales] también propició los triunfos de Bill Clinton y más recientemente, de Barak Obama.
Pero en el caso del Reino de España, aunque las taras económicas jueguen un papel relevante en la pérdida de votos del PP, se dan dos circunstancias que la izquierda real orilla:
 Las posiciones y las reacciones del electorado español no son equiparables a las del alemán, belga, británico, francés, holandés...
¿Por qué? Porque en España, aunque todavía haya quienes se empeñan en negarlo, los valores socio-económicos, morales y antidemocráticos del nacional-catolicismo siguen condicionando las decisiones de un elevado porcentaje de electores, ¡y no sólo entre los mayores de 50 años!; y
 El tratamiento y los criterios informativos, sobre todo en asuntos socio-políticos, al que se han mal acostumbrado numerosos medios y periodistas son muy distintos de los habituales en Alemania, Francia o Gran Bretaña.
Para colmo, en España está aumentando exponencialmente el número de periodistas mal pagados y en precario, sobre todo en la prensa, lo que deteriora el rigor informativo (el despido y el arrinconamiento de profesionales por causas políticas ya son habituales).
La constante destrucción de la economía real lamina la credibilidad del Gobierno de Rajoy, esto nadie racional lo cuestiona; pero nadie sensato duda tampoco de que en cuanto haya el más ligero indicio de recuperación, aunque sólo sea macroeconómica, la mayoría de los medios se pondrán al servicio del optimismo.
Si a la información "políticamente correcta" se suma la tendencia de cientos de miles de ciudadanos a creer en la providencia, más las actitudes sumisas y/o de inhibición [¡yo soy apolítico!], el PP no sólo puede paliar el daño electoral que sufre, sino que incluso podría estar en disposición de revalidar la mayoría absoluta en el Congreso.
¿Y la corrupción?...
De nada vale engañarse. La teoría de que los corruptos siempre acaban pagando sus desmanes en las urnas está pendiente de ser ratificada por los hechos. En los últimos comicios municipales han sido más los corruptos o los sospechosos de serlo que han renovado mandato, que los castigados.
En este aspecto la Justicia juega un rol muy influyente, o debería jugarlo, pero... la legislación es la que es, ¡ni siquiera está penalizada la financiación ilegal de los partidos! 
En fin, no existen razones incontrovertibles ni de peso suficiente por las que la izquierda pueda dar por segura o muy probable la derrota de la derecha.
RELACIONADO:
"Orwell vs Huxley: La explicación de por qué nadie hace nada", en Pedacicos Arquitectónicos.

12 comentarios:

  1. Me parece genial la frase "ponerse al servicio del optimismo". Estoy de acuerdo contigo en cuanto a que la corrupción no se castiga en la urnas. Yo creo que hasta Bárcenas, Blesa y Rato saldrían elegidos.
    Un abrazo.

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  2. La justicia no persigue a la corrupción. En un post de ayer de un blog de un fiscal del tribunal Supremo se recogía un interesante estudio sobre la falta de persecución de los delitos de corrupción urbanística en nuestro país
    http://justiciaimparcial.blogspot.com.es/2013/09/corrupcion-urbanistica.html

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  3. O PP gobernará en España 50 anos máis; en Galicia, 100.

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  4. Acho que os casos de corrupción son difíciles de demostrar nun xuízo. Falo de probas como "recibís", "en B" xa que, con poucas películas calquera vira, sabese que NON debe poñerse nada por escrito. So apuntes inconexos que indiquen, si, pero no demostren nada que un tribunal poida tomar como proba definitiva. Dicía un xuíz que non abonda con fallar no ético, moral senón que requiren algo máis de "consistencia".

    E depois, sobre o compás moral do electores, pois queda claro que: A) se un corruto é corruto cun beneficio para os seus eleitores, non só non se castiga, senón que é premiado. Caso operación orquestra en Cee ou a historia da deputación de Ourense enteira. Ou na asignación das brigadas antilumes. Ou na saída de oposicións para asegurar a permanencia dos postos de confianza. Ou a estreita relación entre FFCCSS do Estado, partidos políticos e o narcotráfico na Galiza. Isto sábese pero ou ben benefícia a un, dalgún xeito, ou pode facelo, xa que entón non digamos nada.

    B) Un pode ser corruto todo o que queira que se conta co respaldo dun grupo mediático ou medios de comunicación "públicos" --o demo leve aos informativos públicos e xornalistas da admon. a TVG debía ser pa cinema galego, música, documentais e "entretenimiento" e punto-- o impacto nos electores queda moi amortiguado. Vemos o caso do presidente Feijóo e a súa "non-administración" da Galiza, alén da torpeza do seu mentor Beccaría (o mal, o mal!) ao colocalo xunto a un dos narcos máis jodidos da Gz. A estratexia de normalizar a foto (Quén non ten unha foto xunto a un narco nesta comunidade? Quén non fuscou cocaína na mocidade?) funcionou para cortar aseguinte cuestión que é, claro, qui prodest?.

    Pola contra, se un Executivo ten na súa contra a un grupo mediático, coma é o caso de Rajoy...ben, xa vemos o que pasa: os electores si semellan querer dar castigo. É a covardía do grupo popular no Congreso (xustificada, pois o que guinde a primeira proba xa ten a carreira política acabada) a que non propiciou un cambio de executivo, pois neste caso non é tan necesario que os tribunais sentencien. Que eu saiba, goberna o executivo, non o xudicial. Os parlamentarios non teñen por qué agardar cando xa hai elementos de dúbida razoábel. Creo que neste senso, a marca "Rajoy" non revalidaría maioría absoluta nin por asomo. É máis, terían o peor resultado como PP. Iso si, teñen un chan electoral amplo de caralho, asi que poderían ter unha maioría parlamentar.

    Saúdos!

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    1. Certo, demostrar a corrupción é moi difícil, entre outras cousas porque a existencia de probas depende en moitas ocasións de quen mercou a vontade do político, o que reduce as posibilidades.
      O que vostede din no segundo parágrafo é outra versión do clientelismo, que na Galicia é fundamental na vida política (e non só a do PP!)
      Non coincido con vostede neso de "quen non ten unha foto cun narco no país galego?"
      Eu, que polo meu oficio tratei ducias de persoas, teño coñecido sospeitosos de narcotráfico, aínda que só media ducia de condenados, pero non teño fotos con eles e polo xeral a xente evita esas fotos e mesmo o trato (actitude diferente se da no caso dos contrabandistas, pois moitos deles son "admirados").
      Volto aos narcos: Outra cousa é que a xente peche os ollos e quen reside preto dun narco faga esforzos por non ter conflitos, como se os narcos foran veciños respectables!
      Agora mesmo é difícil que o PP revalide a maioría parlamentar, pero se hai "brotes verdes" financeiros que teñan traduzón na economía cotiá, si é posible.

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    2. Bon día!
      Conste que non pretendía xustificar a repugnante connivencia co narco, só parafraseaba a habelenciosa estratexia do gabinete de comunicación conservador perante a (pen)última trapallada de seu querido líder (menudo traballo máis emocionante!). Aínda así, querería dicir algo:

      Polo meu antigo oficio tm tratei con esas personas próximas ao narco. Na miña vida cotiá tm m tocou. E con contrabandistas. E na miña experiencia, a liña divisoria é ancha coma o canto dun centimiño. Pouca cousa, e o de dicir "este só (sic) vai ao tabaco" é outra forma de dicir: " a ti te lo voy a contar". Os narcos "maioristas" son respectábeis porque a xente mira pa eles e van ben vestidos (a imaxe do narco "de bien" é un polo ralph lauren, pantalóns dockers e zapatito castellano) e teñen fartura na casa e na xente que viva dela, alén de que investiron coma cosacos no mercado inmobiliario e deron traballo aos rapaces. Outra cousa é cm falan os veciños dos trapicheros e dos enganchados. Eses, claro, son morralla porque van mal vestidos, son "malotes" e están algo apampanados polo consumo. Na vila da miña muller teñen unha especie de refrán para quen é detido pola GC: "Este non pagou a quen debía".

      Porque, sexa no agro ou no mar, hai unha maioría de galegas e galegos de vilas e aldeas que son fachendosos pero indulxentes: faga un o que teña que facer pero que traballe, gañe ben de cartiños e vaia ben vestido. E o "demáis", sexan leis españolas, cárcere, situación do territorio, ecoloxía, izquierda-caviar da escola de frankfurt, pintas de jipi ou o-que-sexa pois ben, existe porque ten que existir, pero non é parte do seu mundo.

      Un reto do nacionalismo galego, ao meu ver, é o de deixar clara a necesidade dunha independencia tributaria como medio para acabar coa economía subterránea. Que Galiza escolla os tributos que quer recadar e cm os reinviste. Nin idioma galego --do que moitos dos santos depositarios da língua, paleofalantes da aldea desprezan e inzan de castellanismos, agora máis que cando mandaba Fraga-- nin abstracións identitárias nin gaita: explicar ao paisano que é mellor que deixe de vender marisco no muro, de pedir facturas en man, de declarar cartos para "as festas", nin de roubar as cotizacións aos empregados etc etc. E ir a explicalo todo vestidos de domingo, claro.

      Saúdos.

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    3. O parágrafo que comenza "Porque, sexa no agro ou no mar, hai unha maioría..." é un bo resumo da actitude vital dos galegos fronte ao resto do mundo, o que axuda a comprender en grande medida a inhibición política.
      O que dis do reto do nacionalismo coido que é un reto que non precisa de apelidos ideolóxicos, fronte ao futuro (que demográficamente é negro) convén que os galegos sexan conscentes de que "teñen veciños" e que hai responsabilidades colectivas que esixen aportacións persoais, e non falo só dos impostos.
      Rachar co autoabandono que tan ben cultiva a dereita é moi complexo.

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  5. Amigo Félix, tengo una pregunta: ¿Para cuándo políticos honrados, inteligentes, honestos?, o son como las meigas?

    Quisiera, y también si estás de acuerdo, que con el montón de empleados públicos y con las potentes tecnologías existentes se pudiera en activo un sistema declarativo que permitiera a todo ciudadano declarar cualquier gasto que tuviera que realizar por mínimo que fuera. Pienso que la economía nuestra se relanzaría de forma espectacular y a algunos le entraría un temblor.

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    1. Sí hay políticos honrados (la inteligencia es un bien difícil de evaluar). Diré más, la mayoría son honrados, otra cosa es la eficiencia, la coherencia ideológica, la solidez, etc.; en estos aspectos hay de todo, como en la sociedad.
      Ocurre que los corruptos, que no son pocos pero sí minoría, son muy notorios porque actúan con inusitado descaro (incluso hacen alardes de su poder) por dos motivos, básicamente:
      1. La sociedad y los medios de información son débiles (para colmo, entre los segundos pesan cada vez más los intereses y aumenta el deterioro profesional entre los periodistas, en parte porque están mal pagados y sobrexplotados), y
      2. La legislación española es muy "suave", incluso vergonzosa (de hecho, por ejemplo, en España NO ESTÁ TIPIFICADO el delito de financiación ilegal de las organizaciones políticas... Lo de Bárcenas, tiempo al tiempo, quedará en nada, el PP saldrá de rositas y sólo el ex tesorero y algún directivo más podrían ser condenados por algún delito fiscal, en todo caso de entidad menor).
      Y conste que esa irresponsabilidad legal que a su vez también es una lacra social, además de perjudicar a la economía y malear la política, NO es de los jueces ni de los fiscales, sino que es fruto de la desidia de los legisladores (diputados y senadores), que más de 30 años después de aprobada la Constitución no han hecho los deberes para poner coto a los corruptos y a los ventajistas.

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    2. Gracias por reparar en mi comentario y por contestar. ¿Quienes no somos exactamente los que no estamos haciendo los deberes? ¿Quienes son los coherentes y honrados? Amigo Félix: ¿La corrupción de ahora es la misma que existía en 1978?. Alguien muy concreto y muy responsable ha confundido el deber con su interés y con lo personal y lo estamos pagando caro, pero caro. Saludos.

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  6. Antes o después termina por aparecer la "anomalía hispánica", esa que margina a los votantes de aquí de los holandeses, franceses, belgas, etc. Y no solo por nacionalcatolicismo sino por cerrilismo atávico y por irracionalidad. Un corte de mangas como el que le ha hecho el parlamento británico al belicoso Cameron, incluso por parte de gente de su partido, es aquí inconcebible, ya que se entendería en clave de El Padrino, como alta traición a "la familia". Aquí no se puede votar por convicción ni por razones, sino por gregarismo y sentido del rebaño. Aquí no existe la opinión discrepante: es DESLEALTAD. Aquí no existe el punto de vista alternativo: es TRAICIÒN.

    Estamos perdidos. Portugal está mal, pero da envidia por dignidad y civismo.

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    1. Amigo, Antonio, suscribo de pe a pa tu comentario.

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