25 septiembre 2014

El bacilo de la peste y el virus del sida han matado a más de 100 millones de humanos

De momento, lo más inquietante del ébola no son las cifras de afectados
y fallecidos, sino su alta mortalidad, el fácil contagio y la ausencia de vacuna
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La epidemia de ébola que azota varios países africanos ha concitado lógica inquietud, pero no tanto por el número de afectados y fallecidos como por las singulares características de la enfermedad. A mayores, no hay indicios de que los científicos puedan logar un remedio en el corto plazo.
La agresividad de la denominada cepa Ébola-Zaire, la más común, tiene una tasa de mortalidad equiparable a la del bacilo de la peste negra que barrió Asia y Europa en el siglo XIV, pues perecen el 83 %  de los infectados.
La actualidad justifica recordar las más importantes epidemias y pandemias que ha padecido la humanidad.
* 430-425 aC: El tifus se cebó en Grecia y la costa de Asia Menor, registrándose dos grandes oleadas. El bacilo llegó muy probablemente de Egipto, según referencias escritas helenas. Sin embargo, en el país del Nilo no se han hallado rastros documentales del episodio, por lo que la cifra de muertes debió ser reducida. Por el contrario, en Grecia y en la costa occidental de la actual Turquía, con especial incidencia en Atenas, perecieron entre 150.000 y 180.000 personas. En la urbe ateniense murió 1 de cada 3 habitantes, según los estudios más recientes.
[El diagnóstico de tifus (o fiebres tifoideas) es el más plausible, pero no está plenamente confirmado]
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La OMS declaró erradicada la viruela el 8 de mayo
de 1980. Somalia fue escenario del último caso
reportado, en octubre de 1977
Los primeros asesinos de masas documentados:
viruela y sarampión
* 165-180 dC: Las epidemias de viruela y sarampión del siglo II, que se desencadenaron casi simultáneamente, sangraron la población de gran parte del Imperio Romano. Entre ambas, causaron unos 5 millones de muertos.
La doble pandemia fue conocida como la Peste Antonina o la Plaga de Galeno, pues este médico griego, originario de Pérgamo (Asia Menor), viajó a Roma y se conservan unos apuntes suyos con una breve descripción de los síntomas que observó.
Hay dos teorías sobre la procedencia del virus de la viruela, que fue el más extendido y también el de mortalidad más elevada: unos ubican el brote en África (concretamente, en la costa este, pues hay rastros históricos de muertes inexplicables en esa región y en Etiopía que podrían ser interpretadas como el trayecto seguido por el virus en dirección norte); en tanto que otros, con base más fiable, afirman que empezó en Mesopotamia, exactamente en Seleucia, a orillas del río Tigris, donde está datado el más antiguo indicio de la presencia de la enfermedad, en el año 164, cuando la que entonces era una de las más importantes ciudades de la región estaba asediada por el ejército romano y entre los soldados del imperio se produjeron numerosos fallecimientos precedidos de los síntomas propios de la viruela.
Meses después el virus llegó a Roma y se extendió principalmente por la mitad norte de la actual Italia, la Galia y la cuenca del Rhin.
La de viruela es la primera gran pandemia históricamente probada que ha sufrido la humanidad.
* 541-543: El Imperio Bizantino acusó la primera epidemia de peste bubónica, bautizada como la Peste de Justiniano porque se cebó sobre todo en la conurbación de Bizancio (la actual Estambul). La pandemia provocada por la enterobacteria Yersinia Pestis se extendió por casi toda Europa y el Oriente Próximo, pero la cepa estaba en África oriental o Asia central, según las fuentes [en principio, la tesis más generalizada era que procedía de Asia central, pero estudios posteriores apuntan que la cepa estaba en Egipto, desde donde saltó a Bizancio].
El mal acabó convirtiéndose en recurrente en numerosos puertos europeos, de forma especial en los de la mitad oriental del Mediterráneo, pero también se registraron algunos brotes en urbes costeras del occidente del mare nostrum y marineros contaminados portaron la bacteria hasta las islas británicas, así como a enclaves de las costas francesa, hanseática y danesa. Los brotes se sucedieron a lo largo de 200 años, hasta la década del 750.
Es imposible cuantificar el número de víctimas, pero se estima que por término medio pereció 1 de cada 8 europeos y en algunas regiones del sureste del continente, 1 de cada 4.
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El fenómeno natural más mortífero
sufrido por la humanidad
* 1340-1353: Durante casi tres lustros se desencadenó la segunda y mayor pandemia de peste bubónica, pues afectó a Asía, África y Europa. Esta cepa era una variante mucho más agresiva de la Yersinia Pestis que se extendió por el Viejo Continente durante los siglos VI, VII y VIII.
Tan extensa e intensa fue la propagación en el siglo XIV que los historiadores y científicos de distintas disciplinas califican la pandemia del medievo como el fenómeno natural más mortífero de cuantos ha padecido la humanidad durante los últimos 30 siglos.
Conocida como la Peste Negra, el brote inicial estaba en China y empezó a extenderse en la segunda mitad de la década de 1330 a través de los caravaneros que viajaban desde Extremo Oriente hasta Constantinopla (Estambul), urbe que ejercía de puente comercial entre los dos extremos de Eurasia.
Las estimaciones mejor documentadas apuntan que fallecieron alrededor de 70 millones de personas: entre 40 y 50 millones en Asia, 25 millones en el Viejo Continente (la cuarta parte de sus habitantes) y una cifra menor en África, en torno a dos millones, casi todos residentes en el litoral mediterráneo o en las urbes costeras existentes desde el Sinaí hasta los puertos de la ya islamizada costa africana del Índico.
Las poblaciones europeas menos castigadas fueron las instaladas en la mitad norte de Escandinavia, el tercio norte de Rusia, la actual Escocia, la mitad oriental de la actual Alemania, las geografías de las actuales Chequia, Eslovaquia, Polonia y Bielorrusia, territorios donde "sólo" pereció una media del 10 % de sus habitantes.
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[En contra de lo que parece, la peste no es la enfermedad más mortífera: a lo largo de la historia, la que más fallecimientos ha causado y sigue causando es la malaria. El protozoario Plamodium, cuyo portador es un mosquito, provoca cada año entre 700.000 y 2,5 millones de muertos, sobre todo niños]
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* 1519: Los conquistadores procedentes de los reinos hispanos introdujeron el cólera en tierras del actual México y en Centroamérica, donde a lo largo de poco más de un decenio el virus causó la muerte de unos 22 millones de aztecas y mayas; tamaño desastre sólo es superado por la Peste Negra del siglo XIV y por el impacto del sida durante las dos últimas décadas del siglo XX.
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La peste no está erradicada, se detectan cíclicos brotes
en Asia, Sudamérica y sobre todo, en África 
Siglo XVII: Rosario de epidemias
de ámbito local y comarcal
* 1629-1631: Un brote de peste bubónica en Milán desencadena una epidemia que se extiende por la cuenca del Po, causando un cuarto de millón de fallecimientos.
* 1649: La llamada Epidemia de Sevilla, también de peste bubónica y de cepa presuntamente africana, se cebó en la ciudad andaluza tras las fuertes lluvias y la crecida del Guadalquivir que anegaron la urbe en primavera: ratas vivas y muertas proliferaban por toda la ciudad. En apenas seis meses perecieron entre 60.000 y 63.000 personas (casi la mitad de la población del bajo Guadalquivir). 
A pesar de que casi todas las localidades del resto de la Península Ibérica vetaron la entrada de productos y personas procedentes de la urbe hispalense, se registraron sendos brotes en Cádiz, Córdoba, Málaga, Cartagena, Zaragoza y una docena de enclaves. No obstante, dos años antes, en 1647, un brote de peste había causado varios miles de muertes (no se dispone de cifras fiables) en València, por lo que hay estudiosos que no descartan que no fuera sólo Sevilla la vía por la que el mal llegó a distintas ciudades españolas.
* 1664-1666: La llamada Gran Plaga de Londres de peste bubónica se cobró entre 75.000 y 100.000 vidas (en torno al 20 % de la población de la ciudad y área periurbana). La tesis más racional, tomando como base los datos y testimonios existentes, es que la epidemia fue provocada por ratas portadoras de la bacteria llegadas en los mercantes holandeses procedentes de Ámsterdam que descargaban algodón. 
De hecho, en la costa de los Países Bajos —adonde arribaban numerosos barcos con materias primas procedentes de África y Asia— se habían registrado varios brotes desde mediada la década de 1650, causando cientos de muertos.
* 1679: La denominada Gran Peste de Viena causó 76.000 víctimas. Pero esta epidemia de ámbito comarcal sólo fue una más de las que azotaron Centroeuropa desde los primeros años de la década de 1650 hasta los primeros años del siglo XVIII; si bien sólo los brotes de Viena y Praga destacaron por la cuantía de afectados, pues causaron decenas de miles de muertes.
La epidemia vienesa, ciudad que era de paso casi obligado en el comercio entre el este y el oeste del interior del continente, podía tener cualquiera de los siguientes orígenes: la costa holandesa, donde se registraban brotes periódicos desde 1650; la Gran Plaga de Londres de 1666; el brote habido en Colonia en 1677; la epidemia de 1668 registrada en Francia, centrada en París, si bien fue de alcance "menor" pues la cifra de muertos fue inferior a 10.000; o el brote habido en la cuenca del Rihn en 1670.
Por si fuera poco, durante el decenio 1675-1684 la peste recorrió el Imperio Otomano, saltando al norte de África y a Centroeuropa, primero a Hungría y luego a Austria, Bohemia, Polonia y en 1675 llegó en barco hasta Malta, donde tuvo un impacto demográfico devastador al causar la muerte de 11.000 personas, lo que suponía, aproximadamente, la cuarta parte de la población isleña.
* 1681: En Praga, la peste bubónica mató a 83.000 personas. Todo indica que esta epidemia local fue la continuación de la que asoló Viena dos años antes. Casi al mismo tiempo que en Praga, en varias ciudades alemanas se vivieron episodios similares, aunque de alcance menos dramático porque el número de fallecidos no superó en ningún caso los 5.000.
No obstante, las cifras absolutas reducen la percepción del daño porque, por ejemplo, en 1682 la ciudad de Halle perdió 4.397 de sus apenas 10.000 habitantes, lo que supuso un desastre no sólo humano sino también económico, del que tardó más de un siglo en recuperarse.
* 1708-1709: Una epidemia de viruela asoló Islandia, pues costó la vida a 20.000 personas: casi un tercio de la población de la isla.
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La peste es fácil de detectar debido a la aparición de bubas
Siglo XVIII: El último latigazo
de la peste en Europa
* 1720-1722: La llamada Gran Peste de Marsella fue provocada por una nueva variante de la bacteria Yersinia Pestis y provocó casi 100.000 muertes en la ciudad y su área de influencia.
Fue la última gran epidemia de peste bubónica que padecieron los europeos.
* 1817-1824: Primera pandemia de cólera, que afectó al norte de África, Asia y Europa, adonde llegó desde la India con los soldados británicos que regresaban a la metrópoli.
* 1827-1835: Segunda pandemia de cólera.
* 1852: Tercera pandemia de cólera.
* 1856: Cuarta pandemia de cólera.
* 1870-1875: Pandemia de viruela de ámbito continental.
* 1881: Quinta pandemia de cólera.
* 1855-1875: La conocida como Tercera Pandemia de Yersinia Pestis (peste bubónica) se inició en China, se extendió a la India, Arabia, el este de África e incluso llegó a la costa oeste de América del Norte y Central, se calcula que provocó más de 12 millones de muertes, la mayoría de ellos en Asia.
El mal se propagó con lentitud pero fue persistente; según los resultados de los análisis a que fueron sometidas decenas de cadáveres en distintos lugares de los tres continentes afectados, la misma cepa todavía causó decenas de miles de óbitos durante la primera década del siglo XX y remitió hasta desaparecer durante los años veinte. 
* 1889-1890: La llamada Gripe Rusa, que se extendió rápidamente por toda Europa oriental, causó alrededor de un millón de fallecimientos., la mayoría de ellas en combinación con otras patologías o con la subalimentación que padecía un elevado porcentaje de europeos. 
* 1918-1919: La pandemia fue bautizada como Gripe Española en Estados Unidos, haciéndose eco de que los primeros medios que difundieron la amplia difusión de la enfermedad en el Viejo Continente fueron hispanos, lo que se debió a que España no participaba en la contienda y no hubo inconvenientes oficiales para informar de que cientos de miles de soldados de ambos bandos habían contraído el virus, cuya cepa estaba ubicada en Centroeuropa.
La mal llamada gripe española causó un número nunca precisado de víctimas. Las cifras que se han barajado sólo han servido para confundir más a los ciudadanos, pues la horquilla va de 20 a 60 millones de muertes. En todo caso, todos los especialistas coinciden en que la mayoría de las muertes imputadas al virus lo fueron por una combinación de dos o más enfermedades o factores agravantes derivados de la guerra (hambre, subalimentación, inmunodefiencia, etcétera).
* 1957-1958: La Gripe Asiática causó 4 millones de víctimas mortales; al igual que todas las gripes, en concurrencia con otras patologías y agravantes.
* 1968-1969: La llamada Gripe de Hong Kong provocó 2 millones de muertes.
[Durante el siglo XX, las sucesivas pandemias de gripe común han propiciado, en combinación con otras patologías y circunstancias, una media estimada de 250.000 muertes cada año]
* 1981: Primeras víctimas del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (sida) o virus de inmunodeficiencia humana (VIH). La enfermedad fue detectada por primera vez en la región africana de los Grandes Lagos en la década de 1960.
Excluido el fenómeno de la malaria y sólo por detrás de la de peste bubónica del siglo XIV, la de sida es la segunda pandemia más mortífera de cuantas han sido documentadas, pues al finalizar 2013 ya había causado 25 millones de muertes.
* 1990: Epidemia de difteria en Rusia, murieron 1.500 personas a lo largo de cinco años (la cifra es baja, según opinan la mayoría de los epidemiólogos que se han pronunciado al respecto).
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La imagen del agonizante David Kirby y su biografía, publicadas en Life
en 1990, dieron la vuelta al mundo y contribuyeron poderosamente
a humanizar la percepción social del sida
Siglo XXI: Alarmas interesadas
y tragedias silenciadas
* 2003: En noviembre de 2002 se registraron en Cantón (China) los primeros casos de una extraña patología que fue bautizada síndrome respiratorio agudo severo (SARS); en rigor, se trataba de una neumonía atípica, o no catalogada.
La enfermedad se propagó semanas después a la vecina Hong Kong y al paso de tres meses la OMS tomó cartas en el asunto tras ser detectados varios casos en Vietnam.
En febrero de 2003, la aparición de nuevos casos en países muy distantes de China y Vietnam disparó todas las alarmas, no en vano quedó comprobado que el virus era difundido por viajeros y que se contagiaba con extraordinaria facilidad. 
Finalmente, de las 8.000 personas que se habían infectado a lo largo de cinco meses "sólo" perecieron 700, pues se logró combatir el virus con muy elevado porcentaje de éxitos.
* 2003-2008: La llamada gripe aviar (cepa H5N1) fue una pandemia más mediática que real, que además rentó pingües beneficios a Golead Sciences Incorporated. Un dato oficial basta para reflejar que era una pandemia inmmerecedora de esta denomianción: la gripe aviar causó, casi siempre en combinación con otras patologías, "sólo" 239 muertos
Sobre este episodio pesa la sospecha, además de la convicción de numerosos especialistas, de que la alarma que se vivió fue el resultado de una "táctica comercial" alimentada voluntaria o involuntariamente por una industria farmacéutica que contó con la colaboración expresa o involuntaria (por impericia o desidia) de numerosos medios de información.
* 2009: Pandemia de meningitis en el área oriental del Subsahel (desde Chad hasta Níger), con más de 70.000 afectados, de los que fallecieron 2.100. Ambas cifras obedecen a estimaciones, pues no se dispone de datos fiables de ninguno de los países afectados. Los estudiosos del episodio estimaron que tanto la cifra de infectados como la de muertos fueron como mínimo un 50 % más elevadas.
* 2009-2010: La pandemia de gripe A (cepa H1N1) propició la muerte de 18.000 personas, repartidas en los cinco continentes; no obstante, en los casos investigados con detalle se comprobó que casi siempre que el contagiado moría el virus de la influenza había actuado en combinación con otras patologías; por ejemplo, en individuos con bajas defensas, subalimentados y/o con problemas de otra índole.
Tras varios meses de investigación, se logró dar con un tratamiento eficaz para contrarrestar los efectos del virus H1N1 y su tasa de mortalidad se redujo a niveles que eran incluso inferiores que los de la gripe común.
* 2010: La epidemia de cólera en Haití afectó a 650.000 personas y costó la vida a 8.050 personas, aunque estudios posteriores indican que la cifra fue superior a 15.000. No obstante, es obligado reseñar que la mayoría de las muertes fueron propiciadas por las insalubres condiciones de vida derivadas del terremoto que había asolado el país, que agravó la endémica miseria, todo ello agravado por la escasez de equipos sanitarios y medicamentos.

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