19 septiembre 2014

El referéndum de Escocia es una victoria de la democracia, de todos los ciudadanos británicos y....

...ha evidenciado la fragilidad de la democracia en el Estado español, el autoritarismo
del Gobierno de Rajoy y su campaña para fomentar la confusión y el miedo
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La noticia del día es, sin duda, que los partidarios del no han obtenido más votos que los del en el referéndum convocado en Escocia para que la ciudadanía decidiera si la nación debía o no constituir un Estado independiente y, por tanto, abandonar el Reino Unido de Gran Bretaña.
Segundos después de hacerse público el resultado, cientos de nacionalistas españoles han colgado un sinfín de comentarios en las redes sociales.
Nada especial, pues esa reacción era previsible, lógica y legítima; aunque es obligado subrayar que la mayoría de esas personas insisten en el absurdo jurídico de equiparar el referéndum decisorio convocado en Escocia con la consulta no vinculante que quiere organizar la Generalitat de Catalunya.
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Extrapolaciones torticeras
e interesadas
Es lógico y legítimo que los nacionalistas españoles (o españolistas) y los ciudadanos no nacionalistas que consideran inadecuado que Escocia se independice celebren el triunfo del no y descorchen botellas de cava (...perdón, de champán).
También es comprensible que los partidarios de mantener tal cual el Estado británico consideren que el resultado supone una bofetada política para quienes propugnan constituir un Estado catalán.
Pero en esa selva de opiniones y posicionamientos hay actitudes que no sólo son incomprensibles, sino también injustificables.
Por ejemplo, es deleznable y peligroso que a propósito del referéndum escocés se haya organizado una campaña destinada a fomentar la confusión y el miedo (propiciada por el PP y por el Gobierno central) con la finalidad de contrarrestar el avance del independentismo catalán, a lo que han colaborado la mayoría de los medios "serios" o convencionales.
Es más, con motivo del episodio vivido en Gran Bretaña hay quienes han dado a entender e incluso han afirmado que permitir la aplicación de la ley de consultas y participación ciudadana que hoy han aprobado 8 de cada 10 diputados del Parlament significaría reconocer el derecho de Catalunya a independizarse.
Lo cual es radicalmente falso.
Pero hay quienes han ido más allá, bien porque son incapaces de entender la esencia de la democracia o bien porque bastante hacen con admitir la existente en el Estado español.
[La democracia española se está deteriorando a pasos agigantados: De un tiempo acá es habitual injuriar al contrincante político y, peor todavía, ya es norma que quien protesta o va a la huelga sea discriminado académica, laboral y/o socialmente. El deterioro es tal que ya se han dado decenas de casos en los que el ciudadano que ha protestado o ha ido a la huelga ha sido sancionado con el despido, con una multa gubernativa... ¡e incluso hay quienes han sido condenados a penas de prisión!]
La actitud de los nacionalistas españoles ha sido tan pasional (todo indica que seguirán así) que sus argumentos estaban trufados de medias verdades, mentiras y confusiones, destacando en esa tarea los periodistas alineados políticamente con el españolismo.
A la sombra de Escocia, además de los periodistas ya famosos por utilizar la profesión para hacer campaña a favor del nacionalismo español, han abundado los peones, asalariados y colaboradores habituales de medios a los que ya no les basta con arremeter contra sus enemigos naturales, sino que han abierto generosamente la boca del saco para meter de forma generalizada a todos los que no siendo nacionalistas consideran (consideramos) que la convocatoria del referéndum escocés es ante todo una victoria de la democracia y de todos los ciudadanos británicos, en especial de los escoceses, naturalmente, así como del primer ministro, David Cameron, y del líder de los independentistas, Alex Salmond.
Esa animadversión visceral y protofascista a todo lo que sea o suene a libertad y democracia se ha generalizado peligrosamente en España. Para colmo, el Gobierno central está convenciendo a millones de ciudadanos de que democracia y legalidad son sinónimos.
Lo cual es tan falso y malintencionado como equiparar referéndum y consulta.
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CON ANTERIORIDAD:
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DE INTERÉS:
«Los medios de comunicación de ámbito estatal, todos ellos radicados en Madrid, crearon durante décadas una conciencia de España que falsea la realidad (...) Cataluña fue ignorada y despachada bajo clichés interesados, así la generalidad de la población española ignora todo de Cataluña y en cambio está llena de prejuicios hacia los catalanes».
Artículo de Suso de Toro: pulse y siga leyendo, vía ELDIARIO.ES.

2 comentarios:

  1. Se trataba, me parece que está claro, de conocer y cumplir la VOLUNTAD POLÍTICA MAYORITARIA de los ciudadanos escoceses; y el objetivo está logrado. Difícilmente el triunfo del NO podrá extrañar si se considera el apocalipsis que los unionistas han presentado como segura consecuencia de la separación. Todo esto, siendo importante, es secundario: los escoceses han conquistado su DERECHO A DECIDIR y ahora tendrán ocasión y tiempo de ver hasta qué punto los agoreros de Londres les han engañado.

    Aquí, mientras tanto, el concepto mismo de “democracia” se degrada entre políticos y analistas hasta el extremo de que un periódico importante se permite insertar en primera página el vergonzante título “El error fue preguntar”, como hizo ayer EL PAÍS. El artículo, obra de un supuesto experto, un tal Torreblanca, se mantuvo durante unas horas, hasta que el torrente de críticas, burlas y repugnancia obligó a suprimirlo. Dada la deriva estatalista-autoritaria de EL PAÍS, era de esperar.

    Con todo su imperio y su imperialismo, el gobierno británico ha demostrado respeto a una parte de sus ciudadanos. En el Estado español, por contra, un gobierno autoritario y descabellado que ha causado enormes daños a gran parte de la población, trata a esta como a súbditos, menosprecia las decisiones de un Parlament democrático y representativo, coarta la expresión de la voluntad política de 7 millones de catalanes, miente e intoxica sobre la naturaleza del referéndum (consultivo, no “secesionista”, como lo calificó Margallo) y amenaza con reprimir y suprimir la autonomía. He aquí la “democracia a la española”: impedir y reprimir la consulta a los ciudadanos. He aquí a los patriotas de la “una-grande-libre” instalados en el esperpento y el hazmerreír internacional: decenas de empresas de opinión y encuestas pueden preguntar a los ciudadanos lo que les viene en gana, pero un gobierno catalán legítimo y democrático no puede.

    No será que al gobierno no se lo están advirtiendo. Su encastillamiento en la cerrazón y en la actitud antidemocrática sólo aboca a la confrontación y al desastre.

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