24 noviembre 2014

Berlín predica neoliberalismo en Madrid e instruye a Rajoy para que recorte el subsidio de paro...

¿Usted se imagina que el gobernador del Banco de España estuviera de visita en Berlín y se dedicara a juzgar detalles concretos de la política económica del Gobierno de Angela Merkel?, ¿o que denostara públicamente la legislación laboral vigente en el país germano? No sé a usted, pero a mí me cuesta imaginarlo. Es más, tengo la convicción de que Luis María Linde no lo haría y si lo hiciera, la respuesta del Gobierno alemán sería contundente.
Pues bien, Jens Weidman, rector del banco central germano (Deutschen Bundesbak), ha recalado en Madrid y ha emitido varias sentencias [no consideraciones, ¡sentencias!] sobre la política socio-económica del Ejecutivo español.
Weidman no sólo ha descalificado aspectos concretos y ha precisado lo que según Berlín deberían hacer los ministros con despacho en Madrid, sino que además ha denostado la legislación laboral, ha instado al Gobierno a reducir el subsidio de paro y, ¡vaya usted a saber por qué y en base a qué!, ha afirmado que «la idea de una "generación perdida" es económicamente indefendible y moralmente repulsiva»... ¿qué quería decir con esto? Él sabrá, pero como incluso aludió a las propuestas de las formaciones de la izquierda española, es fácil deducir... en fin, el "técnico" del Bundesbank tampoco se privó de dar cera política a los ciudadanos españoles que discrepan con sus verdades.
Weidman, que viajó a Madrid con motivo de la Convención Anual de la Asociación de Mercados Financieros, se ha esforzado en dar lecciones de filosofía del neoliberalismo y ha explicado que la receta Merkel pasa por exprimir mejor el trabajo, aspecto este en el que ha sido muy claro, no sea que De Guindos, Montoro y Báñez dejen de atosigar a los asalariados, autónomos y pequeños empresarios.
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Portada de Der spiegel de agosto
de 2012, cuando se publicó
la primera entrevista al
entonces recién nombrado
presidente del Bundesbank
Descaro absoluto y parloteo rococó
Las declaraciones del presidente del Budesbank referidas a los mercados financieros [que era a lo que venía, no a decirle a Rajoy que se despreocupe de la miseria extrema a la que conducen el desempleo y la precariedad laboral] han constituido un bis de las teorías equívocas y trufadas de eufemismos que repiten todos los días los profetas de la desregulación, que jamás hablan de Economía (la real)... ¿Por qué?, entre otras cosas porque para vender su artificiosa visión del mundo económico es más eficaz y queda mucho mejor quedarse en la econometría; ¡pero ojo!, manejando sólo los datos referidos a los grandes conceptos, no sea que la blanca superficialidad del sistema se manche con las cifras que, por ejemplo, constatan que los beneficios empresariales y financieros alcanzados en los Veintiocho ya superan la participación de los salarios en el PIB global de la Unión Europea.
Una de las teorías expuestas por Weidman refleja como se las gastan ese tipo de econometristas: el alemán ha largado una engorrosa parrafada para decir que la política monetaria «puede influir en la demanda en el corto plazo», pero «no podrá impulsar de forma permanente las perspectivas de crecimiento»... Vamos, que esa gente sigue erre que erre con su monetarismo y sus engañosos criterios para medir el crecimiento [lea, por favor, "Espejismos económicos: el PIB sólo es una referencia econométrica"], además de confundir crecimiento con desarrollo y la riqueza con el apalancamiento de unos pocos.
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¡Oigan!, que a nadie se le ocurra tocar la estructura
Weidman también ha recordado que la política fiscal tampoco puede impulsar el crecimiento, «aunque aún existe espacio para ajustes adicionales»… etcétera.
¿Qué diantres ha querido decir? Básicamente, ha recurrido a la jerga del sistema para subrayar que a nadie se le ocurra utilizar el fisco para reequilibrar la economía real o para fomentar la productiva [tentaciones ambas que son ¡diabólicas!], nada tampoco de armonizar fiscalidades [no sea el demonio que pierdan ventajas los que mueven capitales de aquí para allá, o viceversa] y mucho menos alterar la estructura financiera.
Una de las pocas parrafadas de Weidman que han sido fácilmente comprensibles es la referida a los ajustes [los recortes presupuestarios; o sea, la reducción del gasto público], que deben seguir tal cual, aunque matizó que conviene endurecerlos, motivo por el que la calidad de vida seguirá deteriorándose, apostilló.
¿Qué?... No, no... No ha dicho eso con esas palabras exactas, pero durante unos segundos Weidman bajó la guardia, su verbo perdió ambigüedad y la mala nueva se entendió perfectamente. Repita conmigo: la calidad de vida seguirá deteriorándose.
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Disciplinado silencio
Esto es lo que ha ocurrido y así se lo hemos contado...
Sorna aparte, paciente lector/a, el guión de la película es así de sencillo: el presidente del banco central alemán aterriza en Madrid, imparte unas lecciones que aunque él crea lo contrario nada nuevo aportan, hace juicios de valor de la gobernación económica y laboral de España... y el Ejecutivo de Mariano Rajoy guarda disciplinado silencio. ¿Cortesía?
No, no es el silencio cortés del anfitrión. Es el silencio de los alumnos que necesitan como agua de mayo palabrería para mejorar sus excusas ante los ciudadanos y más importante: es el silencio de un Gobierno que ha endeudado España con el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera --entre otros acreedores--, que es quien adelantó gran parte del dinero que en primera instancia permitió evitar el colapso descontrolado de las cajas de ahorros y de varios bancos.
Esas decenas de miles de millones del FROB lastran el erario español junto a otros dispendios, generosidades fiscales, contratas, codicias y demás. En total, ¡más de 370.000 millones de euros y favores han sido puestos a disposición de la banca!, lo que constituye la causa de que haya tenido que ser recortado el gasto público en sanidad, educación y servicios básicos como los comedores escolares y la dependencia, además de renunciar a planes de investigación, congelar las pensiones, apropiarse de las pagas extras de los funcionarios, recortar las plantillas de los docentes, sanitarios, bomberos o no mantener la red viaria en condiciones adecuadas y un largo etcétera de iniquidades que avalan la predicción de Weidman: la calidad de vida seguirá deteriorándose.
MÁS INFORMACIÓN sobre las instrucciones del gurú del Bundesbank, en EL CONFIDENCIAL, El país, ESTRELLA DIGITAL y Expansión.
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3 comentarios:

  1. En el aspecto económico mandan las multinacionales y éstas sólo buscan los mejores resultados en su cuenta de explotación. Espero que los ciudadanitos que premian con su voto a estos sinvergüenzas recojan lo que están sembrando.

    Salud compañeros.

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  2. Weidman defiende los intereses de sus "amos", de los que le pagan, y en definitiva de los que hacen posible que él mantenga su propio nivel de vida, que NO SE DETERIORA y que no cumple ninguno de los requisitos de austeridad y renuncia que pregona. En mi opinión, muy pocos de estos engreídos petimetres predicadores de la indigencia obrera se cree las recetas económicas que proponen. No pueden ser tan idiotas. Tienen que saber que sin poder adquisitivo de las masas la economía decae y se ahoga. Pero no les importa, son cortoplacistas, aspiran a multiplicar unos beneficios-relámpago, sin otras miras que el vertiginoso enriquecimiento empresarial y la financiación gratuita de la Deutschand-über-Alles, que (esta vez sin pegar un sólo tiro) dominará Europa y podrá comprar el Partenón (cosa que ya se ha considerado contra los griegos), el Prado y lo que se tercie.

    También es increíble que un sujeto con pocos escrúpulos pueda ir proponiendo por ahí el empobrecimiento inducido de millones de ciudadanos y la Fiscalía no se dé por aludida y esté tan desaparecida como en el caso del obispo encubridor de abusos. Si un exaltado da una conferencia donde propusiera alguna forma de atentado contra un par de personas, los fiscales se soliviantarían. Pero si un desgraciado Weidman propone lo mismo contra millones, no hay Torres Dulces ni Torres Amargas que lo detengan. Una vergënza

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  3. Así es Antonio, el amo siempre ordena al esclavo lo que tiene que hacer, cómo y cuando. Defienden siempre sus intereses (el del Capital) al que representa y protege. Pero la gente empieza a despertar de su letargo y sabe a que nos enfrentamos.

    Con un nombre, im-pulso, Félix, se enfrenta al mundo. Es la proa con la que abre paso.

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