24 marzo 2015

Muere el "padre" de Singapur mientras el país prepara el 50º aniversario de la independencia

Cinco meses antes de que Singapur celebre el 50º aniversario de su segregación de Malasia el próximo 9 de agosto, ayer murió Lee Kuan Yew, al que los singapureses consideran el padre de la patria. Lee, nacido en 1923, era hijo de una adinerada familia y fue primer ministro de la isla durante 31 años: desde 1959 hasta 1990.
Al dar la noticia de su muerte numerosos medios de Occidente han destacado como algo excepcional que Lee era de etnia china, cuando en rigor lo extraordinario sería que no lo fuera, pues tres de cada cuatro singapureses son chinos, en tanto que los malayos suponen el 14 % y el resto de habitantes proceden de varios países asiáticos (sobre todo India), Sudamérica y Europa; dándose la circunstancia de que el 42 % de los 5,5 millones de habitantes no poseen la ciudadanía de Singapur, Estado que figura entre los de mayor tasa de población extranjera.
..
Pulsar para ampliar
Instrucción occidental, criterios orientales
Al igual que la mayoría de los hijos de la élite local, Lee estudió en la capital de la ex metrópoli, Londres, pero en su caso el grado de occidentalización fue leve y cuando regresó a casa puso inusitado empeño en mejorar el conocimiento del idioma chino (mandarín) y del malayo.
La actitud de Lee en favor de la cultura oriental marcó todas sus decisiones de gobierno no económicas.
Desde primera hora, Lee ha sido militante y luego líder indiscutible del Partido de Acción Popular (PAC), con el que fue primer ministro del Singapur británico (período 1959-63), del Singapur integrado en la Federación Malaya (desde septiembre de 1963 hasta el verano del 65), y desde el 9 de agosto de 1965 hasta 1990 del Singapur independiente.
Desde una óptica europea, el PAC es una formación conservadora, pero hasta bien avanzada la década de 1990 aplicó criterios keynesianos en asuntos económicos para favorecer el desarrollo del novísimo Estado. 
Actualmente, el Gobierno, que sigue en manos del PAC, aplica las fórmulas neoliberales tan en boga en casi todo el mundo, de modo que supedita el gasto público a la observancia de las recomendaciones del FMI en materia presupuestaria.
La isla de Singapur, habitada desde el siglo II, ha protagonizado durante la segunda mitad del siglo XX la más radical y profunda de las transformaciones económicas habidas en el mundo, pues pasó de ser un territorio marginal cuyas únicas riquezas eran la pesca y su estratégica ubicación, a convertirse en el cuarto mayor centro financiero del mundo y el quinto puerto por el volumen de mercancías que mueve. Ejercer de intermediario y de paraíso fiscal es muy rentable
..
La libertad personal está supeditada a los objetivos del Gobierno 
Lee antepuso valores socio-religiosos de Oriente a los principios ideológicos, incluidos los criterios de libertad y democracia propios de Occidente, por lo que en Singapur [al igual que en sus países vecinos: Indonesia, Malasia y Tailandia] las leyes y reglamentos que rigen la vida social y laboral son singularmente rígidos a pesar de ser un régimen parlamentario.
..
[Con motivo de una entrevista, Lee precisó que «a veces me acusan de interferir en la vida privada de los ciudadanos. Si no lo hiciera, no estaríamos hoy como estamos. Lo digo sin reservas de ningún tipo: no habríamos logrado tan elevado progreso económico sin conducir las vidas de las personas. Nosotros decidimos lo que es correcto, no importa lo que piense la gente»]
..
En numerosas ocasiones, el PAC de Lee (y el actual) impone medidas sociales y laborales (la meritocracia es un principio sacralizado) de corte autoritario y en algunos casos, propias de regímenes dictatoriales, lo que ha motivado críticas por parte de la comunidad internacional. Sin embargo, todos los "errores" han sido perdonados o se han resuelto con un tirón de orejas formalista debido a las excelentes relaciones que Singapur mantiene tanto con Occidente como con China, con los primeros por motivos económicos y con los segundos por lógica "chinofilia".
..
Lee Kuan Yew
(imagen capturada en Under the Angsana Tree)   
La tentación de construir la Gran China
La mayoría de los singapureses, empezando por los dirigentes del PAC, miran hacia China con devoción, tanto antes como después de la Larga Marcha; es más, ni el episodio de la plaza de Tiananmen ni ningún otro avatar negativo del gigante asiático han minado la lógica "chinofilia" de la holgada mayoría china que puebla el país.
La amistad Singapur-Pekín fue firme y constante gobernando Lee y hoy, aunque aparentemente parece haber perdido fuerza, sigue siéndolo, aunque sin los alardes de corte étnico a los que tan aficionado era el padre de la patria.
A instancias de Lee, la élite política y económica singapuresa llegó a plantearse la posibilidad de impulsar una comunidad de países chinos o pro chinos de ámbito mundial: la Gran China, proyecto que desde hace decenios da pie a periódicos debates y seminarios para hablar —de momento sin consecuencias geopolíticas— sobre el futuro de la etnia han y asimiladas, cuyo poder demográfico y productivo convertirán a China en la principal potencia económica del mundo en 2020, según la mayoría de proyecciones.
Lee dimitió como jefe de gobierno en 1990 pero ha seguido ocupando su escaño y ha participado en las reuniones del ejecutivo como ministro sin cartera “a las órdenes” de Goh Chok Tong.
Posteriormente, en 2004, cuando Lee Hsien Loong (hijo del padre fundador) tomó el relevo de Goh, Lee padre fue nombrado ministro mentor con carácter vitalicio, intemporalidad que también fue otorgada a su escaño en el Parlamento.
En los primeros días del pasado mes de enero Lee Kuan Yew fue hospitalizado a causa de una neumonía, el estado del paciente ha ido empeorando y pese a la sofisticada tecnología empleada para mantenerlo vivo y de la esmerada atención médica que ha recibido, ayer expiró.
..
Vista parcial del puerto de Singapur (pulsar para ampliar).

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

NOTA: En ImP no se publicarán injurias ni difamaciones, ni tampoco imputaciones de faltas o delitos sin aportar pruebas, datos judiciales o sentencia.
Sólo se publicarán los anónimos que a criterio del administrador sean de interés.