19 julio 2019

"La lección de Filosofía" (aperitivo)

«Juan recuerda que la clase magistral con la que Torcuato estrenó el curso empezó con un paseo por el siglo de las luces y una apasionada y docta defensa de los románticos, de la sobriedad de los positivistas y del humanismo de los existencialistas. Se detuvo brevemente en la producción de Kierkegaard y de Jaspers; llevó a los alumnos hasta el Camus de La peste, como puente entre el sentimiento y la razón, según precisó, y remató explayándose con Jean Paul Sartre, de quien destacó el mérito de haberse atrevido a dar un paso que Torcuato calificó de crucial para el pensamiento del siglo XX: "Hacer compatibles la desazón existencial, en la que a la postre dominan los sentidos y el sentimiento, y un método de análisis de la realidad pasada y presente que, filias y fobias aparte, es radicalmente racional" (...)

«Tras la alusión a Sartre que puso fin a la primera parte, Torcuato dijo que "todas las concepciones de la vida, absolutamente todas, sean parciales o universales, sean de índole personal o compartidas por un colectivo, así como todos los idearios y religiones, más todas las actividades humanas, la producción artística y la de bienes de consumo, incluidas las armas, la inspiración del poeta y las agresiones físicas; más todos los descubrimientos geográficos y científicos, las observaciones astronómicas y los inventos tecnológicos, absolutamente todos los ingenios y vivencias de la especie humana influyen en el desarrollo íntimo del individuo, tanto si se trata de un rey como de un ganadero nómada de la etnia bantú".
«"¡Todos influimos en todos! Esa influencia prácticamente nunca es inmediata ni perceptible, no está personalizada y casi nunca es mensurable; de hecho, esa tupida red de infinitas influencias sólo en ocasiones es perceptible entre coetáneos que estudian o trabajan en el mismo espacio, o entre quienes pertenecen a una misma familia, colectivo o vecindario (...) ¡pero existe!, no lo duden (...)
«"Cada yo —prosiguió Torcuato— es el resultado de ese conjunto de influencias que silenciosamente rompen el espacio y perviven al margen del tiempo. Ese fenómeno es habitualmente indetectable para la mayoría de los humanos, pero es real.
«"En resumen, lo que quiero subrayar es la idea de que todo lo humano está interconectado y forma parte de ustedes, quieran o no. Ninguno de nosotros es ajeno a sus semejantes, ni a lo que hicieron sus predecesores ni a lo que hacen sus coetáneos, ni siquiera somos ajenos a los cientos de millones de personas vivas que jamás conoceremos. Ni tampoco somos ajenos a lo que dejaron quienes murieron hace diez años, cincuenta o en el siglo XVIII; es decir, formamos parte de una colectividad que en este preciso instante duerme, trabaja, come, fornica, navega, enferma, ríe, inventa, descubre, diseña o agoniza en cualquier rincón de la Tierra. No nos conocemos personalmente, pero somos miembros de un todo del que no podemos o no deberíamos desentendernos".

«"Les ruego que recuerden esta idea: Todo lo humano, con independencia del tiempo y del espacio, forma parte de la existencia personal de todos y cada uno de nosotros".
«Mientras habla, Torcuato se mete las manos en los bolsillos de la chaqueta, las saca, pasea con ellas en la espalda con los dedos entrecruzados; se detiene, pone los brazos en jarras y levanta la voz para subrayar un nombre, una fecha, un lugar, una idea (...) 
«Torcuato habla del autor de Los caminos de la libertad con admiración (...) "constata que la historia es incontenible, porque no es una, sino la suma de las historias individuales de todos y cada uno de los seres humanos (...) Ese océano inasequible de historias es la Historia y para entenderla, tanto en detalle como de forma global, disponemos de una herramienta: la Filosofía.
«"¿Qué pretendo? —pausa prolongada—, muy sencillo, esta es la primera de las reuniones que celebraremos tres días a la semana durante varios meses con la única finalidad de filosofar juntos. Porque para aprender Filosofía es imprescindible filosofar (...) nos permite relacionar y avanzar en todas las disciplinas, desde la Psiquiatría hasta la Geología pasando por la Biología, la Física, la Geografía, la Astronomía, etcétera; es decir: el saber.
«¿Qué les parece?, ¿se animan a filosofar?, ¿aceptan el reto de entender siquiera superficialmente la existencia y cómo se construye el saber humano? Si aceptan filosofar conmigo, me comprometo a hacer todo lo posible para que al finalizar el curso entiendan un poquito mejor la existencia del hombre y el valor de sus conocimientos. Confío en que lo intenten porque la grandeza del individuo consiste en asumir que es dueño de sí mismo, aceptar que forma parte de un todo que no controla y, sobre todo, tener la convicción de que la curiosidad y la capacidad de conocer y razonar constituyen la esencia de ser. Estar, simplemente estar, estamos todos (...) El reto no es estar sino ser".

«Los inquilinos del segundo izquierda de la calle Sepúlveda han escuchado a Juan sin decir ni mu.
«— La verdad es que es un privilegio asistir a las charlas de Torcuato —ha rematado (...)
«Sebas, emocionado, se levanta y uno por uno abraza a Juan, Antonia, Alfonso, Mercé y a Maruja, que medio dormida y sin haber entendido prácticamente nada rompe a llorar cuando Sebastián la estrecha porque por primera vez se siente plenamente integrada en el grupo.
«—Ojalá os hubiera conocido cuando era joven —susurra entre lágrimas la criada de doña Josefa.
«Nadie sabe con exactitud a qué obedecen las palabras de Maruja. Antonia, que quizá es la más perspicaz de los cinco, comentó días después, tras darle vueltas y más vueltas a lo que parecía un comentario ajeno a la conferencia de Torcuato resumida por Juan, que Maruja fue consciente de su ignorancia y se emocionó al comprobar que no por eso era menos que nadie y lo que para ella debió ser más impactante:
«— ¡No la marginamos! enfatizó Antonia. (...)
«— No sé —comentó Juan—, odio ese tipo de hipótesis (...) lo que sí conocemos son las humillaciones que ha sufrido Maruja a lo largo de su vida y a pesar de que ella las considere naturales y lógicas, muy probablemente esas agresiones han destruido su autoestima hasta el punto de que sea capaz de fabricar mensajes de cariño y de respeto que en realidad no existen. Dudo que la explicación de su llanto vaya más allá de eso, aunque no descarto la telepatía, que en este caso sería involuntaria… ¡uf, que fuerte!, ahora mismo tengo la sensación de que Antonia me dice algo apostilla Juan con una sonrisa y un guiño.
«— Pues sí, estoy diciéndote algo, pero no tiene nada que ver con todo esto.
«— Ya lo sé.
«— ¡Joder, Juan!, ¿qué mensaje has recibido?, vamos, dínoslo —demanda Alfonso.
«— Alfonso, amor mío, está fuera de toda duda tu materialismo hegeliano, pero lo de dialéctico no me lo creo. ¿Cómo es posible que no seas capaz de percibir algo tan sencillo?, ni Marx escribiendo El capital era tan ajeno a los sentimientos de quienes le rodeaban —se lamenta Mercé.
«Por si acaso, Antonia advierte de que no está dispuesta a repetir oralmente el mensaje que ha lanzado su cerebro a través de los ojos, y la enraizada timidez de Juan hace imposible que repita en voz alta el mensaje recibido y mucho menos la respuesta que él ha emitido».

NOTA: Este post ha sido confeccionado con párrafos del capítulo "La lección de Filosofía" de una novela policíaca y fresco social que ya ha sido introducida en el horno de las galeradas para su próxima publicación.

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