23 agosto 2006

Cope: A cualquier cosa le llaman periodismo

Falsedades, manipulación, visceralidad… Los contenidos de determinados medios son manifiestamente desestabilizadores, tergiversan los hechos y a veces incluso se los inventan, desprestigian gratuitamente a todo tipo de entidades e instituciones, difaman a las personas y, por si fuera poco, incitan al odio.
¿Casualidad?, ¿infantilismo?, ¿resentimiento?, ¿o acaso todo se reduce a un episodio pasajero fruto de afanes económicos que han llevado a los propietarios y periodistas de esos medios a llamar la atención para ganar audiencia? A la vista de las cosas que dicen y escriben, todo indica que se trata de algo más grave y peligroso.
He aquí algunos ejemplos:
Viñeta de J·R·Mora
«En Cataluña mandan los terroristas», «el PSOE y la ETA han pactado la destrucción de España», son dos afirmaciones vertidas a través de la Cadena de Ondas Populares Españolas (COPE), empresa de comunicación que es propiedad de la Conferencia Episcopal.
Federico Jiménez Losantos (conductor del programa matinal de COPE) ha afirmado con absoluta rotundidad que el nuevo Estatut catalán es «un modelo esencialmente dictatorial» y que Cataluña se convertirá en «una Corea andrajosa y muerta de hambre», donde «se verá correr la sangre por el río Llobregat». Son palabras textuales.
Los desafueros de Jiménez no respetan casi nada, ni siquiera a las víctimas del terrorismo a las que él dice defender. Según el periodista de COPE, las bombas colocadas por un grupo de fanáticos en los trenes de cercanías de Madrid en los atentados del 11-M fueron «el producto de una conspiración para echar al PP del poder»; y añade: «A quienes me preguntan si creo a la izquierda española capaz de semejante barbaridad les contesto, sin dudarlo, que sí».
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Niñas que se prostituyen porque no les gusta trabajar
En la católica cadena de emisoras también intervienen otros destacados miembros del tremendismo desestabilizador, entre los que destacan César Vidal e Ignacio Villa; aunque esos dos no son los comentaristas más radicales, entre éstos merece mención especial Jorge Valín, que con motivo de un debate sobre la prostitución infantil llegó a decir: «Probablemente, la prostituta infantil no quiera serlo, pero a nadie le gusta trabajar»… y para redondear remató así: «Al prohibirle su libre elección de trabajar [de prostituta] y obligarla a estudiar, le estamos negando una fuente de financiación fundamental». Huelgan comentarios.
Decenas de miles de católicos se preguntan lo mismo: ¿Por qué no impiden los propietarios de COPE, los obispos españoles, semejantes desatinos? Y decenas de miles de ciudadanos, creyentes y no creyentes, formulan otra pregunta tanto o más inquietante: ¿Por qué los fiscales no actúan de oficio y abren diligencias a quienes insultan, difaman, incitan al odio y emponzoñan la convivencia?
Otro medio, este en Internet, que destaca por propalar medias verdades, mentiras y difamaciones es la revista electrónica Libertad Digital, en cuyo lanzamiento y edición ha participado también Jiménez Losantos, amén de varios personajes con ideas tanto o más estrafalarias. En Libertad Digital se publican cosas como estas:
«No fue sólo Pérez Rubalcaba el que rompió el día de reflexión [en alusión a las elecciones generales de 2005], el actual presidente del Gobierno estuvo en toda aquella movida», afirma el autor a sabiendas de que es falso.
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Católicos para los que la difamación es una virtud
El gobierno tripartito catalán es uno de los demonios de los editores de la revista, en cuyas páginas se ha dicho que Pasqual Maragall es poco menos que cómplice de ETA: «Pactar con los terroristas no es un inconveniente para figurar en el Gobierno designado por él [por Maragall], sino todo lo contrario, es uno de los puntos esenciales del proyecto político de ERC que han asumido los comunistas y los socialistas».
Según Libertad Digital, el cambio climático es un invento: «Los ecologistas apenas pueden ofrecer unos estudios realizados con un ordenador, sí, un ordenador como el que tiene usted en casa pero algo más potente», reza uno de los textos difundidos.
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En la Cope está mal visto el rock pero permiten insultar
El insulto también es habitual. Sobre el director y productor de cine estadounidense Michael Moore (autor de un documental en el que se critica la política de George W. Bush) Libertad Digital dice que «es un gordo y estúpido blanco»; y sigue: «Moore es también capaz de pontificar sobre la culpabilidad de Occidente en el problema del hambre del Tercer Mundo, a pesar de la evidencia de sus más de 130 kilos de humanidad, fruto evidente de una mórbida sobrealimentación»; y remata: «Moore comparte con grandes tiranos de la historia como Mao, Stalin o Castro algunos rasgos de carácter muy reveladores».
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«Ese disparate conocido como el Protocolo de Kioto»
Pero la ideología de los responsables de tan curiosa revista también tiene su pilar económico y, por ejemplo, en asuntos relacionados con la energía defienden a capa y espada la construcción de nuevos ingenios atómicos: «Las centrales nucleares son más limpias, más eficientes y más baratas y, en definitiva, son las más ecológicas, las más económicas y, además, y esto no es baladí, las más rentables». Más claro: «¿Algún país puede decidir hacerse el harakiri aplicando con todo rigor ese disparate conocido como Protocolo de Kioto?»...
Lo cierto es que ni siquiera los partidarios racionales de la energía nuclear, que los hay y merecen respeto, suscribirían semejante panfleto por sectario, innecesariamente agresivo e intolerante.
En la lista de medios desestabilizadores cabe incluir a Telemadrid, cuyo jefe de informativos es socio y compañero de fatigas intelectuales de Jiménez Losantos.
En fin, la Conferencia Episcopal paga a la productora de Jiménez Losantos unos 800.000 euros anuales y ampara a personajes que difaman e incluso comprenden la existencia de niñas prostitutas.
Mientras, la Fiscalía sigue confundiendo libertad de expresión con no se sabe qué.

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