«Hasta los 24 años fui leonés --firma Julio Llamazares en la edición del El país de ayer--, pero un día, cuando me desperté, me dijeron que era castellano-leonés. Lo habían decidido en una cena el día anterior Rodolfo Martín Villa, por la UCD, y Gregorio Peces-Barba, por el PSOE. Desde entonces, arrastro ese apelativo sin saber qué significa y, como la mayoría de los leoneses, sin sentirme identificado por él.