El flamante obispo de Donosti-San Sebastián, José Ignacio Munilla, cuyo reciente nombramiento ha levantado una viva polémica entre los católicos residentes en Euskadi, considera que los ciudadanos españoles tienen problemas más graves que los sufridos por las víctimas del terremoto que ha asolado la capital de Haití.
Las obsesiones que son ajenas a la vida humana y los fanatismos propician este tipo de desajustes en la escala de valores... Se trata de una demostración más de que ser católico y ser cristiano son cosas bien distintas.