07 enero 2010

Los escáneres en los aeropuertos y los orígenes de la violencia ciega

El frustrado atentado contra un avión que cubría el trayecto Amsterdam-Detroit el pasado mes de diciembre ha provocado que varios gobiernos --con el de EE UU a la cabeza-- hayan implantado el uso de escáneres para controlar de forma personalizada (e íntima) a quienes se disponen a viajar en aviones comerciales. La medida ha concitado una viva polémica jurídica, ¿es legítimo desnudar a los pasajeros y tratar a todos como sospechosos?
[En este punto conviene subrayar que, al margen de razonamientos de corte político-filosófico, la legalidad de que un Estado imponga esos controles está fuera de toda duda. Amén de que la implantación de los escáneres en los aeropuertos abra la puerta a utilizarlos en estaciones de ferrocarril y autobús, estadios, centros de trabajo, restaurantes, hoteles, etcétera y etcétera...]
Los expertos en terrorismo prescinden de aspectos sustanciales: ¿Por qué abundan los desesperados dispuestos a suicidarse o a pasar el resto de sus vidas encarcelados?, ¿qué factores o circunstancias contribuyen a fabricar seres humanos dispuestos a matar, morir y aterrorizar?...
Estos interrogantes abren debates políticamente incorrectos.
..
Morir por cerrar los ojos
«Sinceramente y a solas consigo mismos, ¿cuántos ciudadanos de Occidente consideran creíble la cantinela de que una perversa interpretación del islam constituye la única motivación ideológica, religiosa, espiritual o política que empuja a decenas de humanos a cometer actos de violencia ciega?
«Los motivos por los que miles de humanos justifican o practican el terrorismo no se dan por generación espontánea. Todo europeo y norteamericano sensato acaba reconociendo que para paliar o erradicar el terrorismo es imprescindible identificar y combatir las causas que lo generan: ¡Todas!
«¿A quién le extraña que un grupo de desheredados congoleños, somalíes, nigerianos, indonesios, tamiles o filipinos recurran a la violencia convencidos de que nada tienen que perder, salvo malvivir en la miseria y asistir impotentes a la muerte de sus hijos por inanición o por un simple catarro?
«El fanatismo mata, pero también mata cerrar los ojos».
Sin ánimo de restar importancia al debate sobre los escáneres, es evidente que hay aspectos que exigen ser debatidos sin tardanza si en verdad se aspira a combatir el origen de la violencia ciega.

4 comentarios:

  1. La desesperación mata más que la religión. Es una tesis creíble, pero ¿qué es lo que frena a tantos desesperados a comportarse violentamente? A lo mejor consideran que la violencia no es solución, o a lo mejor son simplemente una mayoría silenciosa. Pero son mayoría, una razón poderosa para prestarles más atención y ayudarles a mejorar sus condiciones de vida. saludo.

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  2. Hola, aunque estoy de acuerdo en que es necesario ir a la raiz de los problemas, esto lo he leido muchas veces y en cambio no he leido casi nunca 2 preguntas que me parecen relevantes:
    1. ¿por qué de la inmensa cantidad de desheredados que hay en el mundo solo se suicidan los musulmanes? ( o al menos son musulmanes la mayoría de los que se suicidan matando a otros)
    2. ¿por qué tantos de los que se suicidan no son "desheredados", los autores de los atentados de Londres tenían títulos universitarios y buenos trabajos en UK, los del 11-S habían ido a academias de vuelo y habían estudiado en Alemania, el último que lo intentó era hijo de un banquero y había estudiado en Londres.
    Probablemente responder a esto sea difícil pero será útil para intentar encontrar una solución

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  3. A Secundino,
    En efecto, en los atentados más llamativos, mediáticos o sanguinarios acostumbran a participar tipos estudiados o instruidos en mayor o menor grado. Sin embargo, en la inmensa mayoría de suicidios --en Pakistán, Indonesia, Palestina, Irak, Afganistán, Sri Lanka, etc.-- la mayoría de protagonistas son gentes semi-instruidas o de baja formación.
    En todo caso, ser instruido en una geografía en la que la depredación económica, social, religiosa y/o política es norma también puede conducir a conclusiones personales de extrema "desesperación", acaso con mayor reoslución y con argumentos mejor elaborados.
    Que hoy la mayoría de suicidas "político-religiosos" sean de credo musulmán reposa en el ámbito de lo temporal. Remontándose en el tiempo eran tanto o más numerosos los "suicidas" y los guerreros agresores de fe cristiana.
    En todo caso, los condicionantes socio-económicos --cada vez con mayor intensidad-- favorecen las actitudes nihilistas y destructivas.
    (En Occidente, sin llegar a la práctica del llamado terrorismo, hay cada vez más jóvenes con tendencias nihilistas, esos a los que no les importa nada o casi nada. La autodestrucción de la propia vida, vía drogas o con la auto-marginación o con otras fórmulas, es un fenómeno cuyas raíces están relacionadas con las del "desesperado politizado" que recurre a la violencia. De un tiempo acá proliferan las huidas hacia delante y la fe en una religión no siempre es, ni mucho menos, el desencadenante más común).
    Saludos.

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  4. Estimado Félix

    Procuraré resumir el análisis de los profesores de Stanford Zimbardo y Boyd en su último libro "La paradoja del tiempo"
    sobre el terrorismo suicida.

    Para Zimbardo y Boyd, la mayor o menor salud psicológica del ser humano depende, fundamentalmente, de sus respectivas perspectivas temporales. Definen seis perspectivas posibles:

    1.) La perspectiva temporal pasada positiva. Son las personas que vivieron sucesos dramáticos pero que los utilizan para convertirse en personas resistentes y optimistas.

    2.) La pasada negativa. Son las personas cuyo presente ha quedado ahogado por el “peso” del pasado.

    3.) La presente hedonista. Son personas cuya vida suele ir al límite. Algo así como el No future de los punks.

    4.) La presente fatalista. Son las personas que consideran que el destino determina su vida y que tiene poca importancia lo que haga porque lo que tenga que ser, será.

    5.) La futura. Son personas muy pendientes de lo que les puede ocurrir en un futuro más o menos lejano.

    6.) La futura trascendental. Son las personas que consideran que la verdadera “vida” comienza después de la muerte.

    Pues bien, un terrorista suicida, según Zimbardo y Boyd, es alguien con una perspectiva temporal pasada negativa, presente fatalista y futuro trascendental. Pero qué determina esta perspectiva vital es, como bien decís, un tema de extraordinaria complejidad.

    Un saludo.

    Álvaro.

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