16 junio 2006

Anne y Joseph

Mientras una adolescente holandesa llamada Anne Frank escribía su diario escondida en una buhardilla de Ámsterdam, un jovencito alemán llamado Joseph Ratzinger, residente en Baviera, paseaba orgulloso ataviado con el uniforme de las Juventudes Hitlerianas.
Mientras Anne dejaba testimonio escrito de la caza de judíos y no judíos, en Ámsterdam; en Baviera, el joven Joseph estudiaba plácidamente, vestía camisa parda y lucía la cruz gamada; es más, él y decenas de miles de católicos nazis gozaban del explícito apoyo de la Iglesia Católica, con Pío XII al frente, que acababa de suscribir un concordato con el Gobierno hitleriano.
Joseph Ratzinger, vestido con el uniforme de las Juventudes
Hitlerianas,  y Anne Frank,  en una foto tomada en 1940, antes de
que la  Wermatch invadiera los Países Bajos
Ya en 1942, Joseph seguía paseando su uniforme de las Juventudes Hitlerianas, en tanto que cientos de miles de europeos padecían la persecución asesina de la Gestapo y de las SS. Por su parte, Anne sobrevivía escondida, socialmente aislada y sin saber que era de la mayoría de sus familiares y, sin embargo, se había enterado de lo que Joseph ignoraba o quería ignorar.
Anne ya sabía de las deportaciones y de la existencia de los campos de concentración donde se pudrían casi toda su familia y decenas de miles de personas. Mientras tanto, Joseph gozaba de libertad personal, vestía camisa parda, rezaba todas las noches, vivía en sociedad, estudiaba la historia de la Santa Madre Iglesia, hablaba con sus vecinos pero nada sabía, al parecer, de las iniquidades del III Reich.
En 1943, el Vaticano, como todos los años, revisó su famoso Índice de lecturas impías, en el que figuran los autores y los títulos que la Santa Madre Iglesia desaconseja e incluso prohíbe leer a los católicos, so pena de incurrir en grave pecado. Por aquel entonces, en la lista de autores amorales o irrespetuosos con la Fe figuraban (algunos todavía hoy son denostados por la curia) decenas de poemarios, novelas, ensayos, tesis científicas...
Pero, curiosamente, el Mein kampf de Hitler seguía sin ser incluido en la lista de lecturas que un católico debía evitar. Curiosamente también, ningún responsable nazi fue excomulgado.
..
Nexos nazismo-catolicismo
De hecho, durante 1945 y 1946 altos representantes del Estado del Vaticano (obispos y cardenales) proporcionaron pasaportes diplomáticos a dirigentes nazis pese a que los principales dirigentes del III Reich ya habían sido formalmente acusados de criminales de guerra. 
Decenas de asesinos se escondieron en dependencias católicas, en residencias y monasterios alemanes, austríacos, italianos, españoles, franceses, polacos, suizos, lo que les permitió burlar a la Justicia para luego huir a Suramérica, o bien obtener identidades falsas con las que siguieron viviendo tan ricamente en España, por ejemplo.
En 1944, cuando un elevado porcentaje de los alemanes ya sabían de las barbaridades perpetradas por las SS y la Gestapo, el joven Joseph seguía vistiendo orgulloso el uniforme de las Juventudes Hitlerianas... Pocos factores fueron tan favorecedores ideológicamente para el nazismo como ese catolicismo trufado de misterios, cegueras y equívocos.
En 1944, mientras Anne agonizaba, Joseph estaba ciego y jamás había visto judíos vistiendo ropas marcadas con la estrella de David, por no hablar de los gitanos, negros, evangelistas, catedráticos, comunistas, socialistas, anarquistas y simples demócratas que eran estigmatizados y desaparecían porque eran encarcelados, torturados, masacrados... Joseph fue de los que no se enteraban de nada --¡o no se querían enterar!
Dicen los iniciados en misterios católicos, que Dios ha permitido la elección de Joseph Ratzinger como Papa porque nada del pasado del bávaro obligaba a iluminar las conciencias de los cardenales electores. ¿Haber comulgado ruedas de molino junto a los asesinos hasta como mínimo los 18 años de edad fue fruto de la santa inocencia?
Hoy, Anne Frank tendría la misma edad que el Papa, que este año ha visitado las ruinas del campo de concentración de Auswitchz, donde preguntó en voz alta por qué su Dios había permitido tantos crímenes…
¿Es posible tanta hipocresía? En la Iglesia Católica, .

No hay comentarios:

Publicar un comentario

NOTA: En ImP no se publicarán injurias ni difamaciones, ni tampoco imputaciones de faltas o delitos sin aportar pruebas, datos judiciales o sentencia.
Sólo se publicarán los anónimos que a criterio del administrador sean de interés.